Autor: Por Pablo Ortúzar
Columnas de Opinión: Fuego contra fuego
Columnas de Opinión: Fuego contra fuego ada nuevo meque C gaincendio sufrimos en Chile, inicia una coreografía mediática y política que ya todos conocemos: teorías conspirativas (ahora son las tierras raras), denuncias contra la industria forestal, acusaciones contra las inmobiliarias, y recriminaciones cruzadas porque "nadie hace nada". En suma, cada cual quitándole agüita al combate de las llamas, con tal de llevarla a su molino. Luego se empaca el circo, y se espera un par de años hasta que haya otra tormenta de fuego. Lo que rara vez se discute es por qué se producen los megaincendios. Por qué, más allá de cómo comiencen las llamas, los bosques arden así. Las condiciones para ello las conocemos. Son los famosos escenarios 30-30-30: más de 30 grados centígrados de temperatura, una humedad relativa por debajo de 30% y vientos superiores a 30 kilómetros por hora. Pero la respuesta a cómo el bosque se vuelve tan vulnerable al fuego requiere otras indagaciones.
Son justamente estas las que acomete el naturalista e historiador Daniel Mathews en su libro "Trees in Trouble: Wildfires, Infestations, and Climate Change" (Counterpoint, 2020), dedicado a los bosques de la Costa Noroeste (Pacífico) de Estados Unidos. Mathews explica que los bosques se mueven y cambian de acuerdo a las condiciones ambientales que van encontrando.
Y hoy, bajo una gran presión ambiental (cambio climático) y humana (expansión urbana), esa transformación ha adquirido un ritmo vertiginoso, muchas veces marcado por los megaincendios forestales, pero también por el azote de diferentes plagas que matan o debilitan a algunas especies arbóreas.
En otras palabras, vivimos una época de transición climática que hace particularmente vulnerables a los bosques, donde comienzan a convivir especies que luego facilitan la acumulación de material combustible y la expansión acelerada del fuego, y esto se ve agravado por la presión humana sobre esos ecosistemas, especialmente la habitacional.
Recordemos que en los megaincendios de Viña del Mar de 2024 la continuidad entre el bosque y la ciudad había sido creada por tomas ilegales de terrenos que se convirtieron tanto en una trampa mortal para sus habitantes como en un puente para que el fuego se propagara por la ciudad. ¿Qué hacer frente a este escenario? La propuesta de Mathews es muy interesante. El autor plantea que el fuego no es un elemento ajeno a los bosques, sino parte de ellos y su proceso de cambio y adaptación. Luego, le da mucha importancia a los incendios controlados y a los contrafuegos, que consumen de a poco el material acumulado y van creando parches inmunes a las llamas, en la lucha contra los megaincendios. También promueve el talado selectivo constante de los bosques, combinado con la implantación de especies nuevas mejor adaptadas al nuevo régimen climático. Y, por último, llama a tomarse en serio tanto la distancia necesaria entre bosques y medios urbanos, como las medidas de construcción que previenen que las edificaciones prendan fuego con facilidad. En suma, podemos ayudar a los bosques en su transición, impulsada por el cambio climático, y evitar así megaincendios cada cierta cantidad de años. Hacerlo, según propone "Trees in Trouble", requiere producir pequeños incendios controlados a lo largo del año, bajo condiciones ambientales que no sean extremas. Estos incendios no arrasan con todo, sino que consumen principalmente la maleza, la vegetación de baja altura y los restos de ramas y troncos muertos. Es decir, el combustible de los megaincendios. Y no representan un peligro para la fauna, que simplemente se desplaza dentro del bosque. También es importante, por cierto, construir y reconstruir con mejores estándares de resistencia al fuego y creando zonas de exclusión urbana que se respeten sagradamente, sin excusas.
Prevenir siempre ha sido mejor y más barato que lamentar, pero exige una capacidad de anticipación y sentido de urgencia. ¿ Cuáles de estas medidas podrían funcionar en Chile? ¿ Cómo podemos conocer mejor nuestros bosques? ¿ Qué planes y programas ya están en curso? ¿ Qué otras responsabilidades podríamos asumir a lo largo del año, antes de que lleguen los incendios? Autor: Por Pablo Ortúzar.