La huella del tiempo
La huella del tiempo D e camisa de lino con cuello Mao a medio abotonar, jeans y descalzo nos recibe Gonzalo Cienfuegos (1949) en su casa taller, en Colina; está en el umbral de la puerta, con los brazos abiertos, delante de una docena de esculturas de más de un metro de altura, que recuerdan a los míticos Guerreros de terracota de Xian. "Son el `Comité de Pórtico', anfitriones que dan la bienvenida", dice derrochando simpatía el reconocido pintor, dibujante y grabador chileno.
Cierto es que esos personajes de yeso blanco, intervenidos con grafismos y elementos como coloridos chinches y ojos plásticos, tienen su origen en un conjunto mayor que desarrolló como parte de su experiencia como realizador de la escenografía y el vestuario de la ópera "Orfeo y Eurídice", montada en el Teatro Municipal de Santiago en 2002.
Hoy, son la antesala de un lugar que se siente como una galería de arte personalizada; por donde se mire incluyendo el jardín que él mismo formó "porque cobraban una burrada" aparecen obras suyas, de distintas épocas, materiales, colores y formatos, en línea con un lenguaje figurativo, cargado de simbolismo, narrativa, teatralidad y toques de humor. "Soy un gozador, amo mi trabajo", repite una y otra vez. Impacta tu productividad. ¿Te permites una pausa? Yo me considero una especie de adalid del procrastinador, un muñeco que no para. De pronto dejo una cosa y me meto en otra; si me cansa la pintura, me pongo a dibujar, a hacer acuarelas, esculturas o retomo el grabado. Siempre hay una dosis de cansancio, pero respiro y mastico arte. La obsesión personal no desaparece; emerge en cualquier forma de expresión, como una huella en torno a la figura humana. Aquí, en sus dominios, luce tranquilo, relajado. Se mueve y recorre a sus anchas cada uno de los ambientes que proyectó para él, en 2008, su hijo Matías, con quien comparte el gusto por la arquitectura, la música y la lectura. Su look casual también habla de la calma magnética que irradia este artista con exactos 66 años de oficio, gestor de una prolífica carrera tanto a nivel nacional como internacional. Sus primeros pasos en el rubro los dio con apenas 11 años, cuando pintó "unos girasoles inspirados en la fuerza gestual" de Van Gogh.
A los catorce se integró como alumno libre de los cursos vespertinos de la Escuela La huella del tiempo "Oxímoron, intuiciones gráficas" es el nombre de la nueva exposición que Gonzalo Cienfuegos presenta en la Sala Museográfica del Taller 99 y que incluye más de veinte grabados con sus pruebas de color y de estado. Esta selección, representativa de su afán lúdico, refleja los procesos y la trayectoria del conocido pintor y escultor en el ámbito de las técnicas gráficas. Texto, Jimena Silva Cubillos. Retrato, José Luis Rissetti. Fotografías, gentileza Taller 99. A través del arte figurativo ha construido un universo simbólico propio. "Mesa verde", aguafuerte y aguatinta, 38 x 58 cm (2024). ENTREVISTA. La huella del tiempo Junto a la escalera de su casa atesora las obras reservadas reservadas para hijos y nietos. En su narrativa siempre ha estado presente el cuerpo humano y sus posibilidades posibilidades de expresión, expresión, como en este grabado de 2003.
Sin título, aguafuerte aguafuerte y aguatinta, de 23 x 19 cm, de muy buen manejo del color. de Bellas Artes de la Universidad de Chile y, aunque luego inició estudios de Publicidad y Arquitectura, al final se formó como artista en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” en México y en la Universidad Católica de Chile, donde además ejerció como profesor durante 35 años.
Sin dejar de pintar ni de esculpir, siempre se ha sentido atraído por la visualidad y las posibilidades posibilidades de desarrollo que experimenta en su rol de grabador; desde 1993 está conectado conectado con el Taller gg, espacio donde hace sus grabados y en el que hasta junio expone la muestra “Oxímoron, intuiciones gráficas”, una selección de trabajos realizada por representantes de su directorio, orientada a mostrar una praxis fluida y el contenido didáctico didáctico del autor, así como el proceso intelectual intelectual y manual detrás de sus años de vínculo con esa comunidad gráfica. ¿Es esencial en tu cuerpo de obra? El grabado es una forma de democratizar el arte en la medida en que los valores de adquisición adquisición son muchísimo más baratos que el de una obra única original. Es un estímulo creativo, un instrumento de lectura, investigación investigación y comunicación, que permite llegar a más personas.
Indudablemente, mi gráfica tiene su origen en mi faceta de dibujante, medio medio que ha sido siempre una vanguardia en mi trabajo investigativo visual, sumándole el aprovechamiento de las bondades que da la posibilidad de ensayo y error con los soportes metálicos o pétreos, así como extender la gráfica del dibujo a través de la digitalización de algunas etapas para volver a intervenirlas y así crear una obra única. ¿Hay algo que te dé el grabado que no lo haga la pintura? No lo sé; sí que me encanta esa parte de cocina, de sorpresa que tiene el grabado; de mucho labotatorio, porque es un trabajo más experimental y reflexivo. Es alimento e inspiración para seguir creando. (@gonzalo_cienfuegos). (@gonzalo_cienfuegos). VD o Con frecuencia aborda el tema de la mesa; con y sin personajes o creando creando nuevas naturalezas naturalezas muertas. Combinando técnicas del grabado logra contrastes, definición de líneas y manchas..