Columnas de Opinión: UNA PEQUEÑA LISTA DE DESEOS PARA 2026
Columnas de Opinión: UNA PEQUEÑA LISTA DE DESEOS PARA 2026 COLUMNA DE OPINIÓN: Los primeros días de cada nuevo año son momento propicio para sacar cuentas sobre lo que hemos logrado y lo que nos falta conseguir.
Es una actitud casi instintiva, que se vuelve tanto más intensa cuando coincide, como ahora en Chile, con la proximidad de un cambio de gobierno, cuando ya sabemos quién conducirá los destinos del país desde el poder ejecutivo y quiénes representarán a los ciudadanos en el legislativo. Al pensar en nuestra región de Coquimbo, debemos admitir que estamos nerviosos, preguntándonos en qué terminarán muchos importantes proyectos, anhelados, necesarios y varias veces anunciados, pero que no sabemos si se harán realidad.
De partida, no sabemos en qué acabará la tan deseada remodelación de la ruta 5, en su tramo entre La Serena y Coquimbo, en donde nos han prometido numerosas obras de mejoramiento, pero sin que se confirme de una buena vez si el Comité de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas aprobará o no la construcción de una circunvalación, complemento indispensable sin el cual una mera optimización del actual trazado no logrará resolver los problemas actuales, los que no harán más que empeorar en el futuro.
Conviene recordar aquí lo que para cualquier residente local es evidente, pero que en Santiago no genera urgencia, por cuanto allá no lo sufren: la ruta 5, en este punto del país, no es solamente la continuidad de la carretera Panamericana, sino también el enlace vial más importante y transitado de la conurbación, el que ha sido exigido a más no poder durante décadas sin que se le haya efectuado una ampliación o mejoramiento integral, por lo que en la actualidad es una arteria insuficiente para las necesidades existentes, lenta, constantemente atestada y frecuentemente insegura. Vinculado a lo anterior, tampoco sabemos qué pasará con el enlace de la misma carretera en el sector El Olivar, interrumpido desde 2015 luego que se desenterraran valiosos restos arqueológicos de nuestro pasado prehispánico. Una bendición cultural que, lamentablemente, creó un intríngulis técnico y político que ninguna autoridad, en diez años, ha logrado resolver.
Y así como seguimos sin un panorama plenamente claro con respecto a la ruta 5, hay otros proyectos que, igualmente, nos mantienen en ascuas, tales como la desalinizadora de agua de mar para Coquimbo, que pese a los anuncios y las buenas intenciones, se va postergando y retrasando conforme se acumulan las exigencias ambientales y tramitaciones varias. También, cómo no, el paso de Agua Negra, postergado por los últimos cuatro gobiernos chilenos y que, al menos en su estado actual, ha sido descartado como posible vía para tránsito de cargas.
Otro tanto sucede con la tan necesitada solución a la disposición de basuras, tema en el cual llevamos largos años con la conciencia de que el relleno sanitario de El Panul está al borde de la saturación, sin que hasta hoy tengamos cómo reemplazarlo.
Imperdibles, así mismo, son los casos del zapato chino en que se ha convertido el acceso vial al puerto de Coquimbo (tema abordado en nuestra columna del pasado 5 de enero) y el proyecto minero y portuario Dominga, verdadero emblema nacional de la permisología. A estas alturas, resulta probable que la resolución de estos temas pase al gobierno entrante en marzo próximo.
Como sea, aprovechando que aún estamos iniciando el 2026, nos atrevemos a pedir un deseo sencillo pero significativo: que pasemos de las posibilidades a las certezas, de las intenciones a las acciones, y que este año se hagan realidad las aspiraciones grandes y pequeñas de nuestra región de Coquimbo. Por Ricardo Guerrero gerente de la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional de Coquimbo.. Por Ricardo Guerrero gerente de la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional de Coquimbo.