Autor: MÓNICA SILVA ANDRADE Periodista
Columnas de Opinión: Enseñan a vivir
Columnas de Opinión: Enseñan a vivir Ciertas decisiones y propuestas gubernamentales no apuntan precisamente a favorecer a la mayoría de las personas. Mas aún afectan de inmediato la vida diaria y le ponen obstáculos a metas soñadas como estudiar una carrera más tarde que lo tradicional, proyectos en pos de una mejor vida. Cuando eso sucede conviene acercarse a los libros, a los autores, mujeres y hombres, que han tenido la experiencia de vida que, aunque difícil, les ha inspirado y han querido compartir con sus lectores. Suelen quedar buenas enseñanzas. Por ejemplo favorecer a los que han nacido con todo en contra. A los que según el lugar donde llegan al mundo, así les va en la vida. Eso es injusto ayer, hoy y siempre. A días de celebrarse el Día Internacional del Libro, el 23 de abril, festividad instituida por la Unesco en recuerdo de tres genios: William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Saavedra y Garcilaso de la Vega. Magna fecha que en nuestro país suele recordarse por todo lo alto. Charlas, conferencias, ciclos, encuentros, intercambios, libros libres, bibliotecas que se iluminan, lecturas públicas, obsequios de textos, ferias editoriales.
Todo lo cual habla de un dinamismo y entusiasmo notable. "Es que en Chile nadie lee" suele ser una expresión recurrente; "Es que somos unos incultos porque la gente no lee". Las encuestas y estudios de públicos lectores muestran otra cosa. No somos malos, pero tampoco nos pueden comparar con los finlandeses que son superiores en esa actividad. Tanto, que tienen una estatua pública de un lector con su libro al cual las aguas del río tapan hasta el torso. Impresionante. Se imaginan una estatua así en un recodo del río Biobío. Abril es un mes soñado, del otoño la estación más bella del año. Nada ni nadie puede robarnos el mes de abril.
Cómo no emocionarnos con un Albert Camus, que nos recuerda que "la verdadera libertad consiste en aprender a vivir incluso cuando el mundo no responde a nuestras expectativas". Porque claro las guerras nos agobian, están lejos pero las sentimos cerca especialmente en lo que significa el sufrimiento de niños, adolescentes, mujeres y hombres. ¿ Cuándo los conflictos bélicos no son la expresión más auténtica de la barbarie moderna? En los libros-insisto-podemos encontrar respuestas o consuelos a nuestras inquietudes terrenas y también del espíritu.
Como no agradecerle a Marguerite Yourcenar, cuando en su libros "Peregrina y Extranjera" advierte que las mismas cosas que nos hicieron felices en tiempos de bonanza pueden hacerlo en tiempo de desolación". Y la sencillez de las mismas desarma, nos ayuda a revisar nuestras propias vidas"Que es lo que ayuda a vivir en tiempos de desolación y horror.
La necesidad de ganarse o amasar el pan, el sueño, el amor, la ropa limpia que te pones, un viejo libro que relees, la sonrisa del sastre polaco de la esquina (el inmigrante), el olor de los arándanos y el recuerdo del Partenón". Claro ella vivió dos guerras mundialesLos libros siempre esperan por nosotros y están allí para acompañarnos, sobre todo en tiempos complejos. Las mejores personas han perdido la esperanza y las peores personas han perdido el miedo y el pudor. Quieren arrasar con parte del mundo, tienen mentalidad de emperador. Pero como canta Serrat, otro imprescindible, el Tren de la Esperanza siempre tiene boletos disponibles para abordarlo. Los libros siempre esperan por nosotros y están allí para acompañarnos, sobre todo en tiempos complejos. Las mejores personas han perdido la esperanza y las peores han perdido el miedo y el pudor. Autor: MÓNICA SILVA ANDRADE Periodista. Opinión Los libros siempre esperan por nosotros y están allí para acompañarnos, sobre todo en tiempos complejos. Las mejores personas han perdido la esperanza y las peores han perdido el miedo y el pudor.