Columnas de Opinión: Universidad y pensamiento crítico: formar para el desacuerdo responsable
Columnas de Opinión: Universidad y pensamiento crítico: formar para el desacuerdo responsable Los recientes hechos de confrontación entre estudiantes universitarios y una autoridad pública, ampliamente rechazados, no solo interpelan conductas, si no que obl iga n a examinar el rol formativo de la educación superior. Más allá de estos episodios, emerge una tensión sobre cómo estamos formando a los futuros profesionales para interactuar en espacios públicos, deliberar y procesar críticamente la realidad. Esto exige fortalecer el pensamiento crítico como una competencia central de la formación universitaria, estrechamente vinculada a la tolerancia y el respeto como pilares de la convivencia democrática.
En un contexto de transformaciones tecnológicas y creciente complejidad social, la universidad enfrenta un desafío trascendental que implica formar ciudadanos capaces de deliberar con rigor y actuar con responsabilidad, integrando análisis, juicio y ética frente al conocimiento. Esto implica evaluar evidencia, reconocer sesgos y construir posiciones fundamentadas, pero también dialogar desde la diferencia, sostener desacuerdos con respeto y comprender la diversidad como un valor. Mas aun, en una era de sobreabundancia informativa, esta capacidad será clave en profesionales íntegros y ciudadanos responsables. Sin embargo, estas competencias no se desarrollan de forma espontánea, requieren intencionalidad y una mediación docente que promueva la reflexión y el aprendizaje profundo, propiciando experiencias formativas significativas. En este proceso, la vinculación con el entorno cumple un rol estratégico. Dado que la interacción con problemáticas reales permite integrar saberes, contrastar perspectivas y decidir en contextos complejos. Así, el estudiante deja de ser receptor pasivo y se convierte en actor que construye conocimiento en diálogo con otros.
La generación de estos espacios es clave para el desarrollo del pensamiento crítico, pues permite al profesional en formación enfrentarse a diversos contextos, desarrollando habilidades cognitivas, empatía, responsabilidad, tolerancia y respeto por otros saberes o perspectivas. El desafío de las universidades del mañana entonces se sustenta en a rticu la r formación, i nvestigación y vinculación como un sistema de aprendizaje crítico. Esto implica empoderar y formar docentes como mediadores del pensamiento reflexivo. Supone, además, consolidar experiencias formativas que promuevan el diálogo, la tolerancia y el respeto como base de la vida democrática. En este horizonte, la Vinculación con el Medio deja de ser complementaria y se vuelve estructural, siendo un espacio donde el conocimiento se contrasta y resignifica en interacción con otros. Solo así proveeremos a la sociedad de profesionales capaces de comprender la complejidad y actuar con responsabilidad, respeto y sentido público.. Humberto Salas Jara Director Corporativo de Vinculación con el Medio U. Autónoma