Editorial: Peligro de casas abandonadas
Editorial: Peligro de casas abandonadas n lo que constituye una constante en la trama urbana de Puerto Montt, las propiedades abandonadas se convierten en focos de riesgo inminente para los sectores residenciales. Un claro ejemE plo de esta peligrosa dinámica ocurrió durante esta semana en la ladera que divide la Población Antonio Varas Norte y la Villa Antillanca, donde un incendio consumió una mediagua desocupada y ruinosa. Este siniestro, que exigió un gran despliegue de Bomberos, dejó al descubierto 14 estructuras en similar abandono, focos de graves incivilidades y delitos asociados. En cuanto al drama de los inmuebles deshabitados, uno de los sectores que más ha padecido las consecuencias de esta negligencia ha sido el histórico Barrio Puerto. En esta zona fundacional, las casas okupa se han transformado en un problema de carácter endémico.
La ocupación irregular de las antiguas casonas no sólo deteriora el entorno, sino que ha derivado en lamentables tragedias fatales y propagación de llamas hacia viviendas aledañas y recintos comerciales, amenazando directamente a las familias y residentes que habitan allí. Ante este complejo escenario, se requiere determinación y sentido de la oportunidad por parte del Estado. En el caso de la ladera incendiada, los vecinos de Antonio Varas y Antillanca habían advertido de manera insistente a las autoridades sobre el peligro que representaba esa propiedad. Las denuncias apuntaban a que el lugar era frecuentado por desconocidos para el tráfico y consumo de drogas. Pese a las alertas, la intervención se limitó a un cerco perimetral, ineficaz frente a ocupaciones, hasta que se desató el incendio estructural. Puerto Montt registra suficientes ejemplos vinculados a la ocupación de estructuras abandonadas como para que persista la inacción institucional. Es imperativo que las autoridades competentes escuchen a los dirigentes vecinales que realizan estas advertencias y actúen con prontitud. Ejecutar el desarme definitivo de estas estructuras es el único camino viable para evitar nuevas emergencias.
El Estado debe garantizar la seguridad de los barrios mediante pasos concretos, antes de que tengan que lamentarse mayores desgracias.. Harían bien las autoridades de Puerto Montt en atender oportunamente las denuncias de vecinos sobre sitios que se convierten en foco de incivilidades. E Editorial