Autor: Gerente General Inmobiliaria Valmar
Columnas de Opinión: Biobío y el desafío para volver a crecer
Columnas de Opinión: Biobío y el desafío para volver a crecer El 2025 fue un año complejo para la Región del Biobío.
Las consecuencias del cierre de Huachipato-ocurrido en 2024-se sintieron con fuerza, marcando un antes y un después, no solo por la pérdida de empleos y encadenamientos productivos, sino porque puso en evidencia una fragilidad estructural que padece la región asociada a la dificultad que tenemos para sostener y proyectar nuestro desarrollo económico en un escenario de incertidumbre y falta de reglas claras. A este golpe se sumó una caída relevante de la inversión pública y privada. Proyectos detenidos, decisiones postergadas y capital que optó por esperar terminaron afectando el crecimiento y el empleo en un territorio que históricamente ha sido motor productivo del país.
Esta pérdida de dinamismo se refleja en la caída interanual de 42,4% que registraron las exportaciones regionales en octubre, según cifras del INE, dando cuenta del impacto de la menor actividad productiva, la paralización de proyectos y la fragilidad de nuestra base económica regional. El desafío para este 2026 es evidente. Se debe reactivar el crecimiento económico, destrabar la inversión y recuperar el empleo. Pero estos objetivos no se lograrán sólo con declaraciones ni medidas aisladas. Se requiere una agenda regional clara, propositiva y compartida entre el mundo público, privado y las comunidades. Uno de los principales desafíos es terminar con la permisología. Hoy, desarrollar proyectos productivos en la región implica enfrentar procesos largos, inciertos y muchas veces contradictorios. No se trata de debilitar estándares ambientales o sociales, sino de contar con procedimientos claros, plazos razonables y criterios técnicos consistentes que permitan invertir con responsabilidad y previsibilidad. Complementariamente, otra clave es avanzar en incentivos que fomenten la reinversión de utilidades en el territorio. Si queremos más empleo, innovación y encadenamientos locales, debemos generar condiciones para que las empresas decidan seguir apostando por el Biobío, modernizando sus operaciones o desarrollando nuevos proyectos aquí. El escenario político que se abre también representa una oportunidad.
Un nuevo gobierno debiera comprender que regiones como la nuestra no piden trato preferente, sino condiciones habilitantes en materia de infraestructura adecuada, certeza jurídica, coordinación institucional y una visión de desarrollo que combine crecimiento económico con calidad de vida. Desde la Región sabemos que el desarrollo no se decreta desde Santiago. Se construye en la región, con diálogo, planificación y reglas claras. El Biobío cuenta con talento, capacidad empresarial, universidades de alto nivel y comunidades dispuestas a participar cuando los proyectos se hacen bien y con sentido regional. El 2026 puede transformarse en un punto de inflexión. Y esto exige tomar decisiones ahora. Volver a crecer es posible, si corregimos lo que no está funcionando y logramos acuerdos que permitan recuperar la inversión, el empleo y la confianza en el futuro de la Región del Biobio. SERGIO JARA Autor: Gerente General Inmobiliaria Valmar.