Autor: MARÍA PAZ NAUDON
“Decidí meter mi vida en dos maletas”: Cinco historias de emprendedores venezolanos
“Decidí meter mi vida en dos maletas”: Cinco historias de emprendedores venezolanos Luis Santiago Ascanio (39) fundó Pegasi Llegó a Chile recién divorciado, solo y con una idea. Había salido por primera vez de Venezuela en diciembre de 2017, con el objetivo de levantar capital para desarrollar el proyecto Pegasi, una plataforma digital de salud. Ya sabía del tema, porque en Venezuela había creado una gestora de fichas clínicas electrónicas que llegó a tener cerca de tres mil clientes y casi dos millones de pacientes. El negocio se fue secando. Un viernes de 2015 depositó en el banco un monto en bolívares, y el lunes había perdido el 60% del valor. En 2017 hubo protestas y paralizaciones. Ese mismo año, migró. Primero estuvo en México. No levantó capital inicial. Se acercó a una aceleradora de capital.
Al final de 2018, “los chicos de Agora (la aceleradora) me dijeron: te queda una bala de plata, que son las aceleradoras públicas, y a la primera a la que vamos a aplicar es Start-Up Chile”. Cuando su proyecto fue seleccionado para el programa, viajó a Chile el 1 de febrero de 2019. “Ahora miro la idea y digo que tenía que ser bien loco el inversionista (Corfo) que nos dio la plata”. Y ahora está casado. Luis Santiago Ascanio, CEO y cofundador de Pegasi. Atilana Piñón (37) lidera Retorna A los 26 años ya había emprendido en Venezuela. El negocio se llamaba City Wallet, una app que permitía pagos digitales. “Validamos la idea en Venezuela y, en el momento en que la tecnología estaba estable y teníamos un playbook de ejecución claro, aplicamos a Start-Up Chile”. Se estableció en 2017. “Mis desarrolladores de software en Venezuela ganaban US$ 20 al mes, algo que suena ridículo”. Para peor, “el proyecto en Chile no funcionó”, y en 2018 cerró sus operaciones en Venezuela. Sin embargo, mientras vivía en Chile se dio cuenta de que costaba realizar transacciones transanacionales. En la búsqueda de una alternativa para pagarles a sus empleados, conoció el mundo de las criptomonedas, con las cuales conseguía además enviar dinero a sus padres. Poco a poco, amigos se le acercaron pidiéndole ayuda para transferir dinero a Venezuela. A mediados de 2019 comenzó Retorna, una plataforma de gestión de remesas. Postuló a otro fondo de Corfo. “Esta vez funcionó súper bien”. La aplicación salió al mercado en diciembre de 2019. Atilana Piñón, cofundadora y consejera de Retorna Alejandro Rompapas (58), de Súper Envíos Today y TMI Para 2016, junto a su esposa y sus tres hijos, ya habían tomado la decisión de dejar Venezuela. “Ya se sentía la carencia de todas las cosas y ese ambiente tóxico de coerción, del desafuero de la libertad”. Él se declara “amante del vino” y conoció los viñedos en Chile hace 15 años. En Venezuela, la familia Rompapas tenía negocios de remodelaciones, de retail y de agroindustria. “Cerramos todo, menos la finca”. En mayo de 2017, sus hijos viajaron a Chile para tantear terreno. Contrataron a un abogado “para que arreglara los papeles y el RUT, pero nos estafó”. Como no tenían referencias, tuvieron que pagar el año completo del arriendo. Ya instalados sus hijos, “abrimos la primera empresa, Trading Market”, que importa productos electrónicos y otros. “Viajábamos por las estaciones del metro, veíamos las cosas y preguntábamos... Era una especie de estudio de mercado.
De tanto escuchar que había unos que fueron estafados con los envíos (remesas), decidimos hacer la empresa (Súper Envíos Today)”. Alejandro Rompapas, dueño de Súper Envíos Today y TMI Rosanna Polo (46) dirige Wujuu! La mayoría de su familia ya se fue de Venezuela.
En 2015, con 36 años, “metí mi vida en dos maletas y fui”. De Chile, le gustó “la dimensión cultural y la economía de ese momento”. Cuenta que “lo más difícil fue haber llegado sola, haberme separado de mi familia, mis amigos”. La recibió una amiga en su casa. A los dos días ya había conseguido trabajo en una consultora de recursos humanos.
“Desde que llegué, tuve muy buena acogida en el país, e inmediatamente trabajé en lo que compete mi carrera (publicidad)”. Se desempeñó como “embajadora de la felicidad en el trabajo”, una estrategia que usan algunas empresas para mantener entusiasmado al personal. Así, estudió la felicidad desde el lado del marketing.
“Se volvió mi pasión, al punto de que creé una agencia que se dedicara a eso”. La empresa es una SpA y su nombre es Wujuu!, una denominación que eligió porque le parecía coherente con su idea de empresa: “Es una expresión a nivel mundial que denota felicidad o alegría”. Hay algo que le duele: la pérdida de sus padres en 2020, por covid, de quienes no se pudo despedir. Rosanna Polo (46) directora ejecutiva de Wujuu! Moisés Zambrano (30) creó Vita Wallet Llegó con 21 años. Gracias a redes de sus hermanos, obtuvo financiamiento para una “startup a través de fondos Corfo”. Proviene “de una familia de clase media, trabajadora”, cuenta. La crisis venezolana marcó su infancia.
“Yo era consciente a una corta edad de la situación económica que se estaba viendo, pero creo que una gran parte de la población no entendía, y aún no entiende, lo que sucedió en el país”. El 2017 fue más crítico. El acceso a tarjetas para el consumo era extremadamente limitado. “La gente necesitaba, literalmente, maletines llenos de efectivo, casi como en una película, para poder pagar algo tan básico como una consulta médica”. Era un emprendedor en un negocio digital médico. Se tornó inviable con la crisis. Llegó a Chile ese 2017.
Consideraron que el mercado chileno era “bastante robusto”, especialmente por la masificación de la cuenta RUT, lo que hizo que “un servicio de transferencias internacionales tuviera muchísimo sentido”. Hace seis años, un desarrollador, su hermano y él crearon Vita Wallet una app de remesas, con apoyo de recursos de Start-Up Chile. Moisés Zambrano, fundador de Vita Wallet. Autor: MARÍA PAZ NAUDON. Entre 2015 y 2017 emigraron a Chile en “búsqueda de nuevas oportunidades” debido a la crisis en su país. LOS CASOS DE LUIS SANTIAGO ASCANIO, MOISÉS ZAMBRANO, ALEJANDRO ROMPAPAS, ROSANNA POLO Y ATILANA PIÑÓN