Columnas de Opinión: El olvido dorado: Chile y su deuda pendiente con los mayores
Columnas de Opinión: El olvido dorado: Chile y su deuda pendiente con los mayores Gastón Gaete Coddou, Geografo Académico Universidad Playa Ancha La imagen se repite en gar el arriendo o mantener rial de hacerse cargo las esquinas de Santiago, la calefacción en invierno. adecuadamente de sus Valparaíso, Concepción y Pero la precariedad mayores. otras ciudades del país: económica es apenas una dimensión del problema. adultos mayores vendiendo dulces, limpiando parabrisas o simplemente pidiendo ayuda para sobrevivir. ¿Qué hacer entonces? Primero, hacer una reforLa tercera edad en Chile ma previsional profunda, enfrenta también un abandono social sistémico.
Los consultorios estan colapsados, con listas de espera interminables para especialidades que son críticas en esta etapa de la vida (2.600.000 personas pertenecientes al sistema de salud FONASA). Las residencias de larga estadía, cuando existen, son inaccesibles para la mayoría o funcionan en condiciones deplorables. Y ni hablar de la no cosméticos, ni paliativos superfluos. Un sistema mixto que garantice pensiones dignas y reconozca las diferencias de género en las trayectorias laborales. Segundo, una política integral de envejecimien to activo que incluya: salud, vivienda, transporte, educación y espacios de participación social. Tercero, educación: erradicar el edadismo desde la escuela, valorar la experiencia y escasa infraestructura el conocimiento acumulado. También necesitamos un cambio cultural urgente. Envejecer no es una enfermedad ni una vergüenza. Los adultos mayores no somos una carga sino personas con historia, sabiduría y derechos plenos. Sociedades verdaderamente desarrolladas se miden por cómo tratan a sus más vulnerables, y en ese examen Chile sigue reprobando. El pacto social chileno quedó roto hace décadas, pero cada pensión miserable, cada adulto mayor en la calle, es un recordatorio cotidiano de esa fractura. No se trata de caridad ni de lástima. Se trata de justicia, de reconocer una deuda histórica con quienes levantaron este país y merecen cerrar su ciclo vital con dignidad. Mientras sigamos mirando como sociedad hacia otro lado, mientras naturalicemos la miseria en la vejez como un problema individual y no colectivo, seguiremos siendo una sociedad profundamente injusta e individualista y, no menos vulnerable. Y lo triste de esta panorámica es que cuando nos llegue el No son casos aislados ni anécdotas conmovedoras para las redes sociales. Son el reflejo descarnado de un sistema que abandonó a quienes construyeron el país que hoy habitamos. Chile envejece rápidamente. Según proyecciones del INE, para 2050 cerca del 30% de la población superará los 60 años.
Sin embargo, esta transición demográfica nos encuentra urbana pensada para personas con movilidad reprofundamente desprovistos, con instituciones débiducida, lo que se visualiles y un modelo previsional za en: veredas destrozadas, semáforos demasiado que ha demostrado ser una trampa cruel para millones breves, escaleras sin alternativa, entre otras deficiende personas. El corazón del procias propias de la circulablema está en las pensiones.
El sistema de AFP, Por otra parte, el malvendido como la solución moderna y eficiente, se ha como institucional, es convertido en una máquiSegún estudios del Servina de producir pobreza en cio Nacional del Adulto la vejez.
La pensión promeMayor (Senama), uno de dio apenas alcanza los $250.000 pesos, valor lecada seis adultos mayores vemente superior al monto de la la línea de la pobreza ($240.890 a septiembre de discriminación naturalizada 2025). Por su parte, las mujegunda categoría: invisibles res, castigadas por las brechas salariales y las lagunas previsionales producto del cuidado familiar, retratados con condescenciben pensiones aún más vicios públicos y privados. mezquinas. ¿ Cómo se supone que alguien viva digtradicionalmente el sonamente, pague medicamentos, alimentación y porte de los mayores, también está bajo presión. Las jornadas laborales extenuantes, la necesidad de que ambos padres trabajen, y la dispersión geográfica de las nuevas generaciones han fracturado las redes de cuidado informal. Sin un sistema de apoyo estatal robusto, turno, encontraremos el arriendo con esa suma? La respuesta del Estado ha sido insuficiente y tardía. El Pilar Solidario y el Aporte Previsional Solidario representan parches bien intencionados, pero insuficientes para una herida estructural. Mientras tanto, miles de personas mayores deben elegir ención peatonal citadina. trato, tanto intrafamiliar otra pandemia silenciosa. ha sufrido algún tipo de violencia.
El edadismo -esa por la edadnos convierte en ciudadanos de seen la publicidad, marginados del mercado laboral y dencia infantilizante en serLa familia chilena, muchas familias quedan mismo abandono que hoy permitimos insensiblementre comprar sus medicaatrapadas entre la culpa mentos o comer, entre pay la imposibilidad matete..