Columnas de Opinión: Reconstruir sin repetir el riesgo: una oportunidad para evaluar el territorio
Columnas de Opinión: Reconstruir sin repetir el riesgo: una oportunidad para evaluar el territorio Los mega incendios forestales que afectaron a Nuble y Biobío dejaron una huella profunda en comunidades completas. Más allá de las pérdidas materiales, expusieron una fragilidad estructural que no se explica solo por la fuerza del fuego, sino por la forma en que hemos ocupado el territorio.
Hoy, cuando comienza a hablarse de reconstrucción, surge una pregunta clave: ¿ volveremos a levantar viviendas en los mismos lugares y bajo las mismas condiciones que nos hicieron vulnerables? Antes de reconstruir, es imprescindible leer el territorio. Desde el urbanismo y la arquitectura, esto implica reconocer las preexistencias naturales: topografía, vegetación, sistema hídrico y su relación con los asentamientos humanos. Muchos barrios se ubican en laderas, fondos de quebrada o bordes de plantaciones forestales, con estructuras urbanas discontinuas, calles estrechas y pendientes pronunciadas. Estas configuraciones no solo dificultan la evacuación, sino también el acceso oportuno de los equipos de emergencia. La reconstrucción no puede limitarse al diseño de una vivienda aislada. Debe considerar la estructura urbana completa, es decir, continuidad de calles, espacios públicos abiertos y de fácil acceso, áreas que puedan funcionar como zonas de resguardo. Si se repone ción entre lo construido y las plantaciola misma trama urbana sin ajustes, se reinstalan las condiciones de vulnerabilidad previas al incendio. Asimismo, es fundamental repensar el conjunto habitacional con calles bien conectadas, manzanas permeables y espacios abiertos intermedios. A ello se suma un aspecto crítico como la relanes forestales en la interfaz urbano-forestal. La separación adecuada, junto con la incorporación de vegetación nativa y zonas de uso recreativo o esparcimiento, puede transformarse en una barrera protectora y, al mismo tiempo, en un nuevo espacio para la comunidad. Volver a construir en zonas de alto Daniela Villouta Gutiérrez Jefa de Carrera de Arquitectura de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) riesgo sin planificación reproduce un círculo peligroso. La cercanía directa a monocultivos forestales, la baja conectividad, la escasez de espacios públicos seguros y la informalidad de muchas viviendas conforman un escenario donde el riesgo se acumula. No se trata solo de una emergencia natural, sino de una vulnerabilidad social y urbana construida en el tiempo. La planificación territorial es la herramienta que permite anticiparse al desastre. Los instrumentos normativos no deberían limitarse a regular alturas o superficies, sino también establecer franjas de resguardo, definir usos del suelo y medidas de manejo de la vegetación. Aunque estos criterios aún no están plenamente incorporados en muchos planes reguladores, la discusión de la Ley de Incendios abre una oportunidad para fortalecerlos. Reconstruir con diagnósticos claros de riesgo, con definición de zonas de interfaz y con medidas concretas de manejo territorial, es una forma de evitar que la tragedia se repita. La seguridad debe integrarse a la estructura física y social de los barrios. Construir sin considerar las condiciones naturales del territorio no es avanzar, es volver a exponerse. Hoy, la reconstrucción puede ser también un acto de aprendizaje colectivo.. MIRADA urbana