Editorial: Estacionamientos subterráneos
Editorial: Estacionamientos subterráneos I centro de Osorno enfrenta una asfixia vial evidente.
Con un parque automotriz local que supera los 50 mil vehículos, a los que se suman diariamente los automóviles de comunas aledañas que acuE den por servicios, comercio y trabajo, el tránsito de la ciudad exige respuestas urgentes. Sin embargo, la persistente búsqueda de una solución estructural a través de estacionamientos subterráneos ha pasado de ser una promesa de modernización a convertirse en un rotundo y definitivo fracaso de gestión e inversión.
La reciente caducidad de los plazos asociados a la Ley de Financiamiento Urbano Compartido (FUC) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) pone una lápida a la iniciativa que pretendía habilitar 456 cupos bajo las calles Matta y O'Higgins. Este desenlace no es fortuito, sino un historial de desinterés privado que se arrastra por casi dos décadas.
Ni los intentos de concesión tradicional en 2009 y 2011, ni los procesos bajo la modalidad FUC en 2023 y 2024 lograron seducir al empresariado, dejando en evidencia una alarmante falta de atractivo comercial o una profunda desconfianza en la rentabilidad de la plaza local. Mientras ciudades vecinas como Temuco, Puerto Montt, Chillán o Viña del Mar han integrado exitosamente este tipo de infraestructura subterránea en sus radios céntricos, Osorno se queda rezagada. El contraste es severo: a lo largo del país, el sistema FUC ha permitido levantar parques, centros cívicos y bulevares gastronómicos; en la comuna, en cambio, la normativa no cuenta con un solo proyecto ejecutado. Las razones apuntan no sólo a la burocracia o a fallos técnicos de los oferentes, sino también a un marcado escepticismo cultural y a una resistencia civil, factores que terminan ahuyentando el capital privado.
La declaración de las autoridades locales, que ya han retirado el proyecto de la lista de prioridades a corto y mediano plazo ante la nula viabilidad de financiamiento estatal, confirma que la solución al colapso vial no vendrá desde el subsuelo.
Osorno no puede seguir atrapada en los proyectos que no fueron; la congestión es presente y requiere soluciones realistas, no promesas enterradas.. Tras cuatro licitaciones fallidas y más de una década de intentos, el proyecto sepulta la posibilidad de mitigar el colapso vial en el centro mediante inversión público-privada. E Editorial