Autor: José Pedro Hernández Historiador y académico de Universidad de Las Américas
Columnas de Opinión: Entre bandas y temblores: las anécdotas del cambio de mando en Chile
Columnas de Opinión: Entre bandas y temblores: las anécdotas del cambio de mando en Chile En Chile, el cambio de mando es uno de esos rituales que parecen escritos con pluma antigua: solemne, republicano, lleno de símbolos y protocolos. El Presidente en ejercicio entrega la banda y la piocha al mandatario electo, y el país, al menos por un momento, se ordena en torno a esa escena. Pero cuando una tradición se repite por más de dos siglos, es inevitable que ocurra más de un chascarro. Partamos por los símbolos. La piocha de O'Higgins, pequeña pero cargada de historia, pasa de presidente en presidente sin intermediarios.
La superstición popular advierte que, si cae al suelo, augura tiempos turbulentos, y como en Chile se toman en serio, el episodio en que Arturo Alessandri Palma la dejó caer alimentó la leyenda, sobre todo cuando su gobierno enfrentó fuertes tensiones políticas. La banda presidencial, en cambio, no es una reliquia única, cada aPresidente tiene la suya, y es el presidente o presidenta del Senado quien la coloca sobre sus hombros. Nada se deja al azar. En 1896, un siniestro obligó a trasladar la ceremonia desde el Congreso Nacional en Santiago a la Casa Central de la Universidad de Chile. Y en 1906, tras un devastador terremoto, el acto debió hacerse en el colegio Sagrados Corazones. Sí, un Presidente asumiendo en un colegio. La historia tiene esas ironías. Con el retorno a la democracia en 1990, la ceremonia fue breve, apenas media hora. Todo parecía perfectamente calculado, hasta que el Ford Galaxie 500 que debía trasladar a Patricio Aylwin se quedó sin bencina. La escena pudo haber sido de película, pero bastó que el chofer pusiera dinero de su bolsillo para salvar la dignidad del moAutor: José Pedro Hernández Historiador y académico de Universidad de Las Américas.