Autor: JUAN MORALES
Amiga cuenta la historia de Verónica Valencia, la ingeniera asesinada por su pareja en Las Condes
Amiga cuenta la historia de Verónica Valencia, la ingeniera asesinada por su pareja en Las Condes n la velatón que los compañeros de trabajo de Verónica Valencia le hicieron al día siguiente de su muerte, el comentario que más se repetía era que nadie entendía cómo es que una pareja que se veía tan bien, terminara de esa manera.
Todo lo contrario a la mayoría de los femicidios, donde abundan denuncias de violencia intrafamiliar, órdenes de no acercarse a la víctima, amenazas, formalizaciones y todo aquel largo y predecible etcétera que precede a la agresión definitiva. Este pareciera no ser el caso.
Magdalena, acaso la mejor amiga de Verónica, dice que nunca la vio discutir de manera violenta ni nada que se le asemeje con su pareja, el operador de Codelco Jorge Torrejón. "Él, de hecho, era una persona pasiva y con una voz suave. Evitaba las peleas", cuenta. "Cuando discutía con Verónica, como lo hacen todas las parejas, la dejaba hablar sola o se iba. Al rato volvía y le decía ¿ se te pasó? Y yo estuve con ellos con y sin copete de por medio y nunca hubo nada. Ella tampoco me comentó de algún episodio violento. Yo diría que se llevaban bien", cuenta. Por eso es tan inconcebible lo que ocurrió la noche del lunes, en el sexto piso de un edificio de departamentos CEDIDA de Las Condes. La pareja había llegado la noche anterior a Santiago desde Calama con la niña que ambos tuvieron hace tres años. Torrejón, de 52 años, se debía hacer un tratamiento en una mano producto de un accidente laboral.
Verónica, de 32, "una extraordinaria ingeniera metalmecánica", como la describe Magdalena, aprovechó el instante para acompañarlo "porque les encantaba viajar juntos a todos lados". Ese lunes habían ido a vitrinear, comieron algo en un local y luego, en el departamento, sucedió lo inexplicable. Torrejón, según pudo acreditar la fiscalía, acuchilló a Verónica Valencia en el rostro y el cuello provocándole la muerte. Luego salió al pasillo del edificio, se topó con una vecina y le dijo algo insólito: "Por favor, cuide a mi hija, acabo de pelear con mi mujer y la maté. Y yo me quiero matar". La policía llegó antes de que eso ocurriera. De Angol a Calama Verónica Valencia Segura era oriunda de Angol, pero hace 15 años llegó a Calama con su primera hija recién nacida para terminar sus estudios de ingeniería metalmecánica. Más adelante hizo un diplomado de gestión de calidad en análisis químico para la minería. Magdalena la conoció cuando era jefa de turno en una empresa que realiza análisis químicos para la división Radomiro Tomic. "Era una jefa excelente, muy apasionada con lo que hacía, le encantaba su trabajo. Y era muy buena profesora, no tenía problemas con enseñarte todo lo relacionado con el laboratorio", dice. Con el tiempo se hicieron amigas y luego se convirtieron en mejores amigas. Hace casi unos seis años conoció a Torrejón. Magdalena dice que la diferencia de edad nunca fue un problema. "No había celos", dice Magdalena. "Ella no se los podía dar. Trabajaba en un lugar donde hay puras mujeres y se iba del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. Nuestros carretes eran hacer completos o queques. Como carrete de viejas. Nunca salíamos a ninguna parte y no tomábamos nada". La cosa iba tan bien que decidieron formar una familia. "A la niña la tuvieron porque quisieron, no por accidente. Porque ambos tenían buenos trabajos y podían darle un buen futuro a esa niña. Verónica era una excelente madre y Jorge era un excelente padre también.
Por eso es que todo esto es tan extraño". Quizás el único punto de discordia, dice Magdalena, era la ex mujer de Torrejón, "quien siempre le hizo la vida imposible a Verónica". Tras la formalización, Jorge Torrejón quedó en prisión preventiva, mientras que un tribunal de familia decidirá la suerte de la niña de tres años, quien tuvo la mala fortuna de presenciar la agresión mortal. Autor: JUAN MORALES. El episodio resulta incomprensible para sus cercanos porque no había evidencia de violencia previa en la pareja. "Se llevaban bien", dice Magdalena. Llevaba cinco años de relación con su agresor, con quien tenía una hija de 3 Verónica tenía 32 años y tenía dos hijas, una de tres y otra de 15 años.