El peor enemigo del castrismo
El peor enemigo del castrismo bservo la crisis termi0 nal de la dictadura castrista sin sorprenderme.
Como viví en los setenta en la isla durante casi cinco años, sí me sorprende que haya durado 67 años esa tiranía de hermanos: el comandante Fidel Castro, "líder máximo de la revolución", fallecido en 2016, (aunque sigue apareciendo en el Granma, diario del partido comunista); y el general Raúl, hoy de 94 años, supremo líder isleño, pese a los cargos formales como jefe del PC nacional y presidente de Cuba que ostenta Miguel Díaz-Canel, a quien, con su humor, los cubanos llaman "Díaz-Contados". Para hacerse idea del drama caribeño, invito a reflexionar sobre lo siguiente: Cuba se independizó de España hace 124 años (1902), 67 de los cuales, más de la mitad (sic), los ha vivido bajo los hermanos uniformados.
Sería como si en Chile nos gobernaran desde hace 115 años dos hermanos de verde olivo (o de traje y corbata o vestidos a la que criaste), sin elecciones libres, obsesionados con pelearse con el vecino, incapaces de asegurar al país alimentos básicos -pan, arroz, harina, azúcar, aceitey adujeran que vivimos en una democracia distinta que se expresa aplaudiendo el discurso del presidente en la Plaza de la Constitución. Y que, además, a estas alturas, nos llamaran a enfrentarnos militarmente con el vecino (que es la primera potencia mundial) "hasta la última gota de sangre" defendiendo "los logros" de su gobierno. Pues esa es más o menos la realidad de ocho millones de cubanos que quedan en la isla. En los últimos cuatro años, dos millones emigraron para sobrevivir y enviar comida a sus familiares.
Es la única forma de imaginar lo que vive ese pueblo de la isla que hasta 1959 exhibía con Argentina y Uruguay los índices de vida más altos de América Latina (ver informes CEPAL). Hoy Cuba sobrevive gracias a donaciones de organismos internacionales y países, incluso de Vietnam, que hace pocos decenios derrotó en guerras a Estados Unidos (1975) y China (1979), y hoy tiene pujante economía de mercado abierta al mundo. El peor enemigo del régimen no es Estados Unidos, como muchos creen, sino su propio sistema estatista, que no ha funcionado en parte alguna. Es el que arruinó a la Unión Soviética y sus aliados europeos, y que en 1989 los desplomó.
China y Vietnam son bullentes porque en los setenta y ochenta implementaron reformas económicas profundas: sustituyeron la "economía estatal planificada" (suena bonito, pero es un desastre) por la de mercado y privatizaron empresas, tierras y servicios y acogieron la inversión extranjera ofreciéndole condiciones atractivas y estables.
Fidel Castro había empezado a expropiar y estatizar al año de haber conquistado el poder: sin indemnizar a nadie se apoderó desde centrales azucareros, industrias, consorcios y bancos hasta hoteles, quioscos de diarios, boliches, moteles parejeros ("posadas"), peluquerías, taxis y lustrabotas.
Imaginen el desvarío de planificar todo eso desde ministerios, hasta la adquisición y lavado de tacitas de espresso y sábanas de moteles. .. ). Y como si fuera poco, Fidel se buscó la odiosidad de las grandes empresas y los jubilados de Estados Unidos que se retiraban en el clima tropical, cerca de casa, cuando Miami era un pueblo chato y La Habana la ciudad más moderna de América Latina junto a Buenos Aires. Washington, lo que se olvida, había favorecido la guerrilla de Castro al decretar embargo de armas a Fulgencio Batista, cuya dictadura duró siete años. Lo demás, los 67 años de la actual, es fracaso conocido.
Por la ineficiencia consustancial al estatismo, Cuba se tornó incapaz de producir y exportar hasta azúcar (que hoy importa) y frutas tropicales (isic! ) a los mercados de China (1.400 millones de personas), Brasil (213), Rusia (150) o Vietnam (100), los que suman 2.000 millones, y con los cuales La VILLEGAS Habana tiene excelentes relaciones.
Chile exporta hoy a China -sólo en cerezasmás de US 3.000 millones anuales, mucho más que la exportación total de Cuba al mundo, que apenas supera 2.000 millones, pero que importa anualmente por US 8.000 millones. Vuelvo a lo que iba: el peor enemigo del castrismo no es Estados Unidos, sino que la crisis no tiene solución dentro de su sistema. Su única alternativa para sobrevivir consiste en desmontar la economía estatal, privatizar, transitar a la economía de mercado, garantizar la propiedad Cris Cis privada y abrirse a la inversión extranjera. No hay que tener mucha imaginación para saber cuál sería su principal mercado y fuente de inversiones.
Ese paso, que imagino aplaudirían hasta Donald Trump y la comunidad cubana en el exilio, es lo único que reactivaría al país y traería a millones de cubanos de retorno con experiencia en el capitalismo y ahorros, pero sepultaría al régimen castrista. Ni China ni Rusia ni Venezuela siguen dispuestos a seguir arrojando ayuda, y menos a defenderlo militarmente, a un sistema que es un 3 barril sin fondo. Cuba se convirtió ya en drama humanitario pues al no exportar, carece de los medios para importar no sólo petróleo, sino también alimentos y medicamentos básicos. La caída del castrismo no será como se lo imagina DíazCanel: un enfrentamiento entre un ejército invasor y cubanos. No será para nada épico.
Imagino más bien una suerte de Delcy Rodríguez cubana desmontando, bajo la mirada de Trump, la economía estatista, privatizando, abriéndose a las inversiones y el trabajo por cuenta propia y velando porEl Dandy RESTAURANTE RY que la transición avance en paz, no se produzca una estampida de cubanos a la Florida, y el país vuelva, tras 74 años, ojalá lo más pronto posible a la libertad, la democracia y la prosperidad. Veremos. La historia no es lo que uno desea, sino lo que resulta de la confluencia de muchos factores en un momento de la historia. Como sea, le deseo lo mejor a Cuba, que en 1959 fue seducida por un demagogo creyendo que él la liberaría de una dictadura que llevaba siete años para servirle en bandeja democracia y libertad. En 03 1959. .. POR ROBERTO AMPUERO ESCRITOR, EX MINISTRO Y EMBAJADOR.. POR ROBERTO AMPUERO ESCRITOR, EX MINISTRO Y EMBAJADOR. EFE