Autor: JUAN VICENTE MARTÍN EXPRESIDENTE Y CEO DE TELEFÓNICA CHILE
Columnas de Opinión: Soberanía digital: gestionar dependencias, construir ventajas
Columnas de Opinión: Soberanía digital: gestionar dependencias, construir ventajas raíz de la columna publicada sobre soberanía preguntas recurrentes: ¿ es posible evitar las dependencias tecnológicas en un mundo hiperconectado? ¿ qué significa construir autonomía digital para países como Chile en América Latina? La respuesta corta a la primera es no. Ningún país -ni siquiera las grandes potenciasposee hoy autonomía digital completa. Pero esa constatación nos obliga a reformular el debate. La cuestión ya no es si existirán dependencias tecnológicas, sino cuáles son estratégicamente aceptables y sobre cuáles un país debe garantizar cierto control. Un modelo de capas como guía para las decisiones El primer paso para salir del alarmismo es dejar de ver la soberanía como un bloque monolítico. Tiene capas con naturaleza y riesgo muy distintos, y confundirlas paraliza el debate: se exige soberanía donde es imposible y se cede donde sería perfectamente viable. Tres niveles lo ilustran. La capa física -data centers, cables submarinos, energíadonde la inversión es tangible y el retorno medible. La capa de plataforma -cloud, sistemas operativos, modelos fundacionales de IAdonde la brecha con los actores globales hace que la autonomía total sea prohibitiva. Y la capa de aplicación -gobierno, banca, salud, industriadonde reside la mayor oportunidad competitiva para un país mediano. La pregunta relevante no es ¿ cómo eliminamos las dependencias?, sino ¿ en qué capas es crítico actuar y cuáles pueden abordarse? El foco debería concentrarse donde existe impacto y la autonomía es posible. No es rendición intelectual, es pragmatismo estratégico. Dos lógicas distintas para un mismo problema Para EEUU y China la soberanía digital es un asunto de seguridad nacional. El CHIPS Act o la política china de independencia tecnológica son instrumentos de poder clásico: buscan control total en capas estratégicas respaldados por su escala y empujados por su rivalidad geopolítica. Los países medianos no pueden ni deben jugar en ese tablero. En mis años liderando compañías y proyectos en el sector tecnológico he visto demasiadas iniciativas de liderazgo digital fracasar por intentar imitar a los grandes actores sin tener sus recursos. La alternativa es construir capacidades propias donde existe ventaja real y retorno económico directo, no solo soberanía. Lo que queda fuera no se ignora: se gestiona con inteligencia. Dónde actuar y por qué En la capa física, Chile tiene ventajas comparativas reales: minerales críticos, energía renovable abundante, posición estratégica en el Pacífico Sur y relevancia creciente en cables submarinos. El Plan Nacional de Data Centers apunta en la dirección correcta aunque no es suficiente. Sin embargo, la oportunidad más clara está en la capa de aplicación sectorial.
Chile acumula décadas de datos industriales en sus sectores más competitivos un activo infrautilizado que ningún hiperescalar global posee y que es la materia prima de aplicaciones que nadie más puede desarrollar con la misma profundidad. Desarrollarlas no es solo una cuestión de soberanía: es competitividad industrial con retorno a corto plazo, abordable porque aprovecha capacidades existentes, y que además impulsa el desarrollo de un ecosistema digital local. Lo que es minería para Chile es petróleo para Colombia, agroindustria para Argentina, manufactura para México. La soberanía digital sectorial puede ser el primer producto de exportación digital de la región. Gestionar la dependencia En la capa de plataforma ningún país latinoamericano puede competir con los hiperescalares ni con los modelos fundacionales de IA. Reconocerlo no es una rendición, sino la oportunidad de gestionarlo: diversificar proveedores, evitar monopolios de facto e incorporar cláusulas de soberanía de datos.
Gestionar la dependencia es una decisión estratégica y Chile tiene la madurez digital para liderar este proceso: eligiendo en qué capas construye autonomía progresiva, en cuáles regula con inteligencia y en cuáles acepta dependencia con condiciones y sostenerlo más allá de los ciclos electorales, donde América Latina ha fallado históricamente.
Queda abierta la pregunta más compleja: en las capas donde ningún país latinoamericano puede actuar solo, ¿con quién se alía y en qué condiciones geopolíticas? Es una discusión que merece profundidad propia, porque en ese tablero los socios no son neutrales y las decisiones, no solo tecnológicas. "La pregunta relevante no es ¿ cómo eliminamos las dependencias?, sino ¿ en qué capas es crítico actuar y cuáles pueden abordarse? El foco debería concentrarse donde existe impacto y la autonomía es posible". Autor: JUAN VICENTE MARTÍN EXPRESIDENTE Y CEO DE TELEFÓNICA CHILE. "La pregunta relevante no es ¿ cómo eliminamos las dependencias?, sino ¿ en qué capas es crítico actuar y cuáles pueden abordarse? El foco debería concentrarse donde existe impacto y la autonomía es posible".