Autor: FRANCISCO LEóN PONCE, PERIODISTA Y ExCONCEJAL
Columnas de Opinión: Proa al futuro
Columnas de Opinión: Proa al futuro Los ecos del Combate Naval de Iquique están grabados en el alma de todos los chilenos bien nacidos, orgullosos de su historia y de sus héroes de verdad.
Prat, Serrano, Aldea, Condell, Hyatt y decenas de otros héroes, son vitales para mantener vivos el orgullo nacional, el cariño por nuestra Armada y la seguridad de que si la Paria es atacada, mantendrán a raya y terminarán venciendo a eventuales agresores.
El mar, Nuestro Mar, es vital para resguardar nuestra soberanía, desde las soleadas aguas del norte hasta las más frías de nuestra Antártica, en parte cubiertas por hielos eternos y con presencia real y efectiva de nuestra Armada, de nuestro Ejército, de nuestra Fuerza Aérea y de nuestros científicos que comparten investigaciones y conocimientos con otros especialistas llegados desde otros lugares del mundo.
Ese mar fue defendido desde los albores de la Patria independiente de la corona española y esa Marina fue solidaria con la lucha emancipadora de otros países americanos aunque sólo eran “cuatro tablas”, como lo dijera el Libertador Bernardo O”Higgins al despedirla en su zarpe.
Después vendrían otros combates navales hasta la gloriosa gesta de Iquique, donde Prat y sus hombres demostraron su valor y muchos de ellos rindieron la vida e hicieron, con su sangre, más chilenas las aguas de la rada que recibió la destrozada arboladura de la vieja “Mancarrona”, sus cañones y los cuerpos mutilados de nuestros marinos caídos en un combate desigual en medios, pero superior, por lejos, en amor a la Patria. Honor y gloria a los caídos en la rada de Iquique y a los vencedores de Punta Gruesa y después, en Angamos.
Por eso saludamos a nuestra Armada, a todo su personal, desde el más “chiporrito” de sus muchachos, sus aguerridos soldados del mar, hasta su Comandante en Jefe y al de nuestra Tercera Zona Naval, con la misma emoción y orgullo que sentí al recorrer, hace un tiempo, las habitaciones de la hacienda San Agustín de Puñual, en Ninhue, en una de las cuales naciera nuestro héroe Arturo Prat Chacón.
Y siguiendo su ejemplo, hemos puesto proa al futuro, dejando atrás a los corruptos, a los que cacarean consejos y consignas desechadas por los chilenos bien nacidos en las más recientes batallas electorales, derrotando la mentira, la consigna barata y una mentirosa oferta de fórmulas que rechazamos con el fuego de nuestros fusiles democráticos más de siete millones de votos. Autor: FRANCISCO LEóN PONCE, PERIODISTA Y ExCONCEJAL.