En busca del sol
En busca del sol Entre otras condiciones, la humedad y la sombra habían mantenido deshabitada la orilla del lago Natri, en Chiloé.
La primera casa en la zona se levanta gracias a la voluntad y recursos para crear caminos que aportaron los dueños, y a las soluciones "estéticamente interesantes, duraderas y a un precio justo" propuestas por Ortúzar Gebauer Arquitectos para alcanzar luz y calor. Texto, Pablo Andulce Troncoso. Fotografías, gentileza Ortúzar Gebauer Arquitectos. ARQUITECTURA. En busca del sol Todas las puertas son antiguas y distintas, compradas compradas mucho antes de construir la casa y restauradas por los dueños. Mientras el frente de la casa busca las vistas al lago, la espalda” trata de captar luz con una fachada vidriada. El diseño permite a la pareja usar y calefaccionar un área cuando van solos y abrir otras cuando tienen invitados. En En el cruce Miraflores, camino a Quellón, 30 minutos al sur de Chonchi, un lago y un río comparten el mismo nombre: Natri.
Esta fue la primera casa que se levantó a orillas del lago, y para eso los dueños tuvieron que abrir caminos y traer energía con camiones que muchas veces quedaron atrapados en esta zona de selva valdiviana.
Aquí la cercanía de los últimos últimos bosques maduros de la cordillera de la Costa en Chiloé hace de la sombra y la humedad condiciones permanentes que los arquitectos Eugenio Ortúzar y Tania Gebauer tuvieron que atender en su diseño. “El objetivo era hacer llegar la luz al interior. La vivienda se organiza en dos volúmenes mayores que se elevan buscando el sol, recibiendo sus rayos desde la parte posterior.
Por eso la fachada trasera es vidriada; así logramos que las circulaciones y los recintos comunes estén bien iluminados, mientras que el frente se orienta hacia la vista del lago, explica esta pareja de arquitectos radicada desde hace 16 años en Chiloé, Chiloé, con decenas de proyectos en la isla. El dormitorio principal y su terraza en altura quedaron ubicados en el segundo piso, y el primer nivel consiste en una planta libre abovedada, abovedada, casi como un galpón, que se extiende hacia otra terraza. Desde ahí surgen pasarelas que atraviesan el bosque y conducen hasta un humedal, humedal, que se prolonga hasta el río, y hacia el quincho. Este último espacio fue lo primero que se construyó para “colonizar” el lugar y ahora funciona funciona como un apéndice para reuniones sociales, manteniendo la independencia independencia de la casa.
Tal como señala Eugenio, el protagonismo de las caídas de los techos junto a la elevación de la estructura y sus dos pieles que permiten que el agua y las hojas escurran libremente dan a la casa una forma que recuerda un corazón. “No me gustan los ornamentos. ornamentos. Prefiero que la estructura esté a la vista, que sea la que conVD. En busca del sol Ortúzar Gebauer Arquitectos pinta muchas de sus casas negras con carbolíneo para que "desaparezcan" en el paisaje y capten el calor. Los dueños tienen tres hijos adultos que ocupan el primer nivel cuando visitan la casa. La abundancia de ventanales permite que el paisaje sea protagonista incluso en el interior, por lo tanto, el mobiliario no busca competir.. En busca del sol forme la arquitectura. El resto es vidrio y juegos de sombras que imitan imitan el tamiz de la luz en el bosque, pero de una manera racional para facilitar la construcción. Creo que la riqueza de la arquitectura está en la espacialidad y en cómo está hecha. Suelo preferir materiales de la ferretería más cercana para no complicar la logística, pero el cliente se la jugó y trajo planchas Hunter Douglas para el revestimiento. Fue un gran esfuerzo económico y de gestión de su parte, considerando que en ese tiempo el camino era tan malo que las planchas llegaban abolladas, abolladas, lo cual agradezco”, declara Eugenio. El portafolio de Ortúzar Gebauer Arquitectos en la isla incluye proyectos proyectos inmobiliarios, hoteles boutique en el barrio de los palafitos y una gran cantidad de viviendas esparcidas por distintas localidades. Notaron una demanda especial por su trabajo en 2007 y tres años más tarde ya estaban instalados definitivamente como familia en Chiloé, sin ganas de más nomadismo. Sin embargo, no podrían afirmar que comienza un auge arquitectónico en esa época: “En Chiloé siempre ha habido iglesias, construcciones rurales y otras formas de arquitectura increíbles. A partir de 2007 hubo obras nuestras que salieron en revistas revistas y llamaron la atención, pero nuestra propuesta siempre ha sido simple: usar materiales locales sin traer tanto de afuera.
Si logras hacer algo estéticamente interesante, duradero y a un precio justo, la gente te da la oportunidad”. En este caso la oportunidad se dio gracias a un viaje que habían hecho hecho los dueños como familia a la Carretera Austral, a una semana que pasaron varados en Chiloé y al encanto que ejerció la isla sobre ellos durante ese tiempo. A diferencia de muchos otros santiaguinos que construyen segundas viviendas en sectores más “civilizados”, como Pilán, Pilán, esta pareja optó por un aislamiento relativo, en un bosque a dos kilómetros de la carretera.
La distribución no solo busca luz en la altura, sino que además permite que dueños e invitados generalmente los hijos adultos de la pareja convivan con cierta independencia. vD Cada año la casa se amplía un poco más; el jardín le ganó espacio al bosque y el muelle se extiende hasta el lago. Junto con las puertas rescatadas de demoliciones, los dueños dueños han salvado muebles de otras épocas y los han mezclado con piezas contemporáneas..