Editorial: Desafíos del nuevo ministro de Agricultura
Editorial: Desafíos del nuevo ministro de Agricultura Las primeras reacciones de los gremios agrícolas ca y desideologizada, que reconozca los avances en ante la designación del futuro ministro de Agricultura han estado marcadas por un tono de coincidencia en las buenas expectativas. Desde el mundo frutícola hasta el sector silvoagropecuario, las declaraciones recogidas en los últimos días revelan una señal clara: existe disposición a colaborar, pero también una urgencia real por avanzar en cambios estructurales largamente postergados. Dirigentes como el presidente de Socabio han subrayado la "sintonía total" entre los ejes de gestión anunciados por la autoridad entrante y las prioridades del sector.
El fortalecimiento del riego, la defensa del estatus fitozoosanitario, el fomento productivo y la apertura de nuevos mercados no son consignas nuevas, pero sí demandas persistentes que hoy encuentran una oportunidad política para traducirse en políticas públicas concretas. La experiencia previa del futuro ministro en el Estado, valorada por los gremios, aparece como un activo clave en un escenario donde el margen para el aprendizaje es mínimo y las decisiones no admiten dilaciones. En ese contexto, el sector forestal requiere un foco específico y estratégico dentro de la agenda ministerial. No solo por su peso económico y su aporte al empleo rural, particularmente en regiones como el Biobío, sino también por su rol en el ordenamiento territorial y la mitigación del cambio climático. Los gremios esperan una mirada moderna, técnimanejo sustentable, innovación y encadenamientos productivos, pero que también enfrente con decisión las trabas regulatorias y la descoordinación institucional.
Impulsar el fomento forestal con criterios de sostenibilidad, reactivar la pequeña y mediana propiedad, mejorar la convivencia con las comunidades y proyectar una política de largo plazo serán claves para devolver certezas a uno de los pilares del desarrollo regional y nacional. El respaldo, sin embargo, no es un cheque en blanco. Desde la fruticultura y la horticultura se ha insistido en que el principal cuello de botella ya no es la falta de diagnósticos, sino la excesiva burocracia y la lentitud del aparato público. La llamada "permisología", que entrampa inversiones, retrasa proyectos y reduce la capacidad de reacción frente a contingencias, es vista como un obstáculo que el nuevo ministro deberá enfrentar con decisión política y liderazgo técnico.
Lo que expresan los dirigentes agrícolas es una expectativa mayor: que el país vuelva a mirar al agro -y en particular al mundo forestalcomo un sector estratégico, no solo en términos económicos, sino también sociales y territoriales. Los gremios han puesto sobre la mesa una hoja de ruta clara. Ahora, el desafío será transformar esa sintonía inicial en resultados concretos, capaces de reactivar el sector, fortalecer la confianza público-privada y proyectar un desarrollo sostenible para el mundo rural chileno..