Autor: MARTHA HECHERDORSF Ovalle
Agua para consumo humano está asegurado en Ovalle, en medio de un frágil equilibrio
Agua para consumo humano está asegurado en Ovalle, en medio de un frágil equilibrio Hace algunos años, Ovalle miraba con preocupación el nivel de sus embalses y la posibilidad de enfrentar restricciones en el consumo de agua potable. Hoy el escenario no es de emergencia inmediata, pero tampoco de tranquilidad estructural.
El embalse la Paloma con poco más de 55 hectómetros cúbicos acumulados, equivalentes al 7% de su capacidad total, es una de las principales reservas del sistema hídrico del Limarí y mantiene a la provincia en un margen estrecho. Desde la sanitaria Aguas del Valle aseguran que el consumo humano está garantizado para este año.
La empresa señaló que las inversiones ejecutadas durante la última década, sumadas a acuerdos con las organizaciones de usuarios del agua y a las precipitaciones registradas el invierno pasado, permiten asegurar la continuidad del suministro en Ovalle y localidades cercanas.
Sin embargo, la propia compañía reconoce que "estamos lejos de estar en terreno seguro". El dato no es menor: aunque el 7% representa una mejora frente al punto más crítico de 2024 cuando el embalse llegó al 1% la capacidad actual, sigue siendo reducida en términos históricos. En paralelo, desde la Junta de Vigilancia del Río Limarí, Río Grande y sus afluentes José Eugenio González advierte que el contexto general continúa siendo complejo.
Además explicó que, si bien el consumo humano se encuentra resguardado mediante reservas y convenios formales, la disponibilidad hídrica sigue siendo crítica para el riego agrícola. "La situación está complicada para el riego, pero para el consumo humano tenemos reservas y el agua está asegurada", afirmó. El dirigente recordó que la provincia acumula 22 años de sequía hidrológica, es decir, un déficit prolongado en los caudales de los ríos que alimentan el sistema de embalses. Esa condición estructural ha obligado a priorizar el uso humano por sobre otros fines en escenarios de restricción. De hecho, en 2024 se firmó un convenio de colaboración entre la sanitaria y la Junta de Vigilancia, vigente hasta 2033, que garantiza la reserva de agua destinada exclusivamente al abastecimiento urbano. El riego, en cambio, enfrenta un escenario más ajustado. Según la Junta, la temporada que está por concluir presentó sectores "incluso un poco más críticos que en años anteriores", reflejando que la presión sobre el sistema no ha disminuido. INVERSIÓN PARA SOSTENER EL SISTEMA En este contexto, la continuidad del servicio no descansa únicamente en las lluvias. Aguas del Valle informó que en los últimos 15 años ha destinado más de $80.000 millones adicionales sobre sus inversiones habituales para enfrentar la sequía en la Región de Coquimbo. Entre las medidas implementadas se cuentan la construcción de nuevos tranques, habilitación de pozos, instalación de estanques, nuevas conducciones, traslado de agua mediante camiones aljibe y arriendo de derechos de aprovechamiento. Actualmente, además, se construye un nuevo estanque en el sector de Tuquí, en el ingreso norte de Ovalle, con el objetivo de robustecer la red de distribución y mejorar la seguridad operativa en ese sector. Estas obras han permitido sostener la continuidad del servicio incluso en los momentos más críticos, cuando los niveles de almacenamiento estuvieron en mínimos históricos. EL INVIERNO COMO PUNTO DE INFLEXIÓN De cara a 2026, la mirada está puesta en el comportamiento climático.
Según indicó José Eugenio González, los pronósticos anticipan la posible llegada de un fenómeno de El Niño hacia el otoño, lo que podría traducirse en mayores precipitaciones y acumulación de nieve en la cordillera de Los Andes, factor clave para la recarga de la cuenca. No obstante, advirtió que se trata de proyecciones que deben confirmarse con el desarrollo del invierno. No obstante, tras más de dos décadas de déficit, las autoridades llaman a la cautela. La experiencia reciente ha demostrado que las proyecciones pueden variar y que el sistema continúa dependiendo de la variabilidad climática. Así, el panorama actual combina certezas y advertencias. El abastecimiento urbano está garantizado y existe respaldo institucional hasta 2033 para priorizar el consumo humano. Sin embargo, con La Paloma operando al 7% de su capacidad y una sequía hidrológica que ya suma 22 años, la provincia sigue funcionando en equilibrio frágil.
El agua potable fluye hoy con normalidad en los hogares de Ovalle, pero la seguridad hídrica de la provincia no se apoya en la abundancia, sino en la gestión, la inversión constante y en la expectativa de que el próximo invierno permita recargar un sistema que, aunque estabilizado, sigue lejos de su plena recuperación.
LA SITUACIÓN ESTÁ COMPLICADA PARA EL RIEGO, PERO PARA EL CONSUMO HUMANO TENEMOS RESERVAS Y EL AGUA ESTÁ ASEGURADA" JOSÉ EUGENIO GONZÁLEZ JUNTA DE VIGILANCIA DEL RÍO LIMARÍ, RÍO GRANDE Y SUS AFLUENTES Autor: MARTHA HECHERDORSF Ovalle. Autoridades y empresa sanitaria descartan un escenario de desabastecimiento para este año, aunque advierten que el principal embalse de la provincia opera con un margen acotado. Tras 22 años de sequía hidrológica, la estabilidad del sistema dependerá de inversiones en curso, acuerdos de gestión y del comportamiento del próximo invierno.
TRANQUE LA PALOMA AL 7% DE SU CAPACIDAD LA SITUACIÓN ESTÁ COMPLICADA PARA EL RIEGO, PERO PARA EL CONSUMO HUMANO TENEMOS RESERVAS Y EL AGUA ESTÁ ASEGURADA" JOSÉ EUGENIO GONZÁLEZ JUNTA DE VIGILANCIA DEL RÍO LIMARÍ, RÍO GRANDE Y SUS AFLUENTES EL OVALLINO Con La Paloma al 7% de su capacidad, el sistema hídrico del Limarí opera en un margen estrecho, aunque el consumo humano en Ovalle se mantiene asegurado.