Autor: FELIPE LAGOS
La pregunta que dejó la Cesco Week: ¿Llegó la hora del "triángulo del cobre"?
La pregunta que dejó la Cesco Week: ¿ Llegó la hora del "triángulo del cobre"? A provechar una coyuntura histórica. El llamado triángulo del cobre (Chile, Perú y Argentina) está en una posición clave frente a la creciente demanda global por el mineral, impulsada por la electrificación y la transición energética. Pero esa ventaja convive con una brecha estructural: transformar su escala en oferta efectiva.
Este escenario fue uno de los ejes centrales de discusión en la última Cesco Week, donde autoridades sectoriales, líderes gremiales y ejecutivos de la industria coincidieron en que el potencial está, pero su desarrollo depende de resolver brechas en permisos, institucionalidad y coordinación regional. POTENCIAL TRANSFORMADOR Las cifras del estudio presentado por Cesco dimensionan esa oportunidad.
El triángulo Chile-Perú-Argentina concentra una cartera de 42 proyectos de cobre, con una inversión estimada en torno a US$ 138.000 millones y un potencial de sumar más de seis millones de toneladas de producción adicional en las próximas décadas. De concretarse el salto, los beneficios económicos serían contundentes.
Considerando los encadenamientos productivos, la expansión del triángulo podría llevar el aporte directo e indirecto de la minería del cobre en estos tres países desde niveles actuales cercanos a US$ 128.000 millones a más de US$ 220.000 millones en PIB, una palanca macroeconómica con capacidad de redefinir el crecimiento, el empleo y la inserción de estos países en la economía global. "La región cuenta con una cartera relevante y una oportunidad histórica, pero enfrenta dificultades en las etapas críticas del desarrollo, tales como los permisos, ingeniería y construcción, donde se concentran los riesgos y los tiempos de latencia", dice Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco y quien presentó el estudio. ALTO POTENCIAL, PERO MAYOR DUDA Argentina aparece como el componente más dinámico pero más incierto en este triángulo.
A diferencia de Chile y Perú, que concentran en conjunto cerca del 35% de la producción mundial de cobre, el país trasandino no produce el metal hoy, pero proyecta un aumento relevante en la próxima década impulsado por proyectos que han vuelto a captar el interés de inversionistas globales.
Iniciativas como Los Azules (140.000 toneladas al año), Vicuña (400.000 toneladas anuales) o Taca Taca (209.000 toneladas), podrian marcar el inicio de un nuevo ciclo productivo, acercándose a 1,6 millón de toneladas anuales hacia 2035, según expuso el secretario de Minería transandino, Juan Lucero, durante la Cesco Week.
Fundamental para este objetivo son los cambios recientes en el marco regulatorio de ese país que buscan mejorar la competitividad fiscal y brindar mayor estabilidad a proyectos de largo plazo, en particular la implementación del régimen de incentivo a las grandes inversiones (RIGI). "Si hubo una medida que contribuyó por sí sola a cambiar la percepción del mundo sobre Argentina fue la sanción del RIGI", dijo Juan Lucero.
Sin embargo, ese impulso convive con dudas más estructurales, afirma Victor Delbuono, investigador del centro de estudios argentino Fundar. "Dado el volumen de estas inversiones, no solo importa la estabilidad, sino también las expectativas sobre esa estabilidad en el frente político y económico", advierte, aludiendo a la fragilidad del equilibrio macroeconómico y su impacto en decisiones de inversion de largo plazo. COLABORAR PARA EJECUTAR Más allá de las particularidades de cada país, los cuellos de botella son compartidos y abordarlos requiere coordinación.
Permisos extensos, incertidumbre regulatoria, brechas en capital humano y dificultades para escalar proveedores aparecen como factores transversales que dificultan la materialización de proyectos. "Uno de los retos principales es la tramitología, sin reducir estándares ambientales ni sociales", planteó en la Cesco Week Julia Torreblanca, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía de Perú, apuntando a un problema que se repite en los tres países. "La oportunidad está en que nuestros gobiernos puedan ofrecer regímenes más ágiles en la revisión de proyectos", afirmó.
Desde el Consejo Minero de Chie, su presidente ejecutivo, Joaquín Villarino, planteó que existe espacio para avanzar en una agenda concreta de colaboración en tres frentes: capital humano, proveedores y financiamiento. "Si lo miramos solo desde la competencia, se limita el desarroIlo. Desde la colaboración, se abre una oportunidad importante", señaló.
MÁS PRODUCCIÓN, MENOS VALOR En la última década, el crecimiento del sector se ha sostenido principalmente en concentrados de cobre, mientras que la capacidad de fundición y refinación ha retrocedido, reduciendo la captura de valor en origen. El resultado es un modelo que sostiene volumen, pero captura menos valor.
Parte de ese desbalance responde a la falta de articulación en los espacios donde ese valor podría construirse a nivel regional. "Hoy, los países compiten en la etapa más visible, que es la búsqueda de nuevas inversiones, pero no coordinan en las capas donde realmente se crea valor, como permisos, infraestructura, estándares y encadenamientos productivos", advirtió Cantallopts.
Y agregó que cerrar esa brecha requiere mecanismos concretos de coordinación, así como avanzar hacia una instancia con capacidad real de articular la integración entre países, con datos compartidos, seguimiento de proyectos y atribuciones para destrabar cuellos de botella.
En definitiva, el desafío no es solo geológico ni financiero, sino institucional. "La coordinación no debe basarse en competir por quién flexibiliza más, sino en armonizar criterios y construir un sistema integrado que capture más valor", concluyó el director ejecutivo de Cesco. "La coordinación no debe basarse en competir por quién flexibiliza más, sino en construir un sistema integrado que capture mas valor". JORGE CANTALLOPTS, director ejecutivo de Cesco Autor: FELIPE LAGOS.
La región concentra cerca del 40% de la producción global y una cartera de proyectos clave para el futuro del metal, pero la falta de coordinación y competencia por inversiones limita su capacidad de capturar valor.
CHILE, ARGENTINA Y PERÚ "La coordinación no debe basarse en competir por quién flexibiliza más, sino en construir un sistema integrado que capture mas valor". JORGE CANTALLOPTS, director ejecutivo de Cesco Proyecto Los Azules, en la provincia de San Juan, Argentina. La iniciativa contempla una producción cercana a 140.000 toneladas anuales de cobre hacia 2029 y cuenta con aprobación bajo el régimen RIGI.