Recuerdos
Recuerdos M iro mi biblioteca y en el sector asignado a Chuquicamata recupero libros comprados a comienzos de los 70, textos ligados a mis 21 años, cuando era oficinista en la Superintendencia de Servicios Mecánicos y me iniciaba, a título personal, en las comunicaciones como columnista y locutor en radio Calama. Por esos días Quimantú abrió su librería en un local al lado del Club Obrero, donde compré "Balmaceda y la Contrarrevolución de 1891", obra de Hernán Ramírez Necochea. También "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo", de Vladimir Lenin, O "Memorias y Meditaciones", del mariscal G. K. Zhukov. También, al otro lado, "Hispanoamérica del Dolor", del historiador Jaime Eyzaguirre, una de las más hermosas plumas de nuestra historiografía, Y claro, "Prehistoria de Chile", de la antropóloga Grete Mostny. Pero el pequeño salón inaugurado en el Mineral tenía más que decir. Porque allí estuvo Darío Verdugo, uno de los más destacados relatores del fútbol chileno. Conocer al hombre que había narrado los momentos más excelsos del "ballet azul" era un honor. Volodia Teitelboim, senador, acompañaba a Mireya Baltra, Ministra del Trabajo bajo Salvador Allende, encargada de conversar con los sindicatos. Teitelboim promocionaba su "Hijo del Salitre", que tiene por protagonista a Elías Lafferte, histórico líder comunista y pieza clave en el desarrollo del movimiento obrero en Chile. El Linterna de Papel entonces senador gozaba de un finísimo sentido del humor, que quienes asistimos a su presentación no pudimos sino reconocer.
Laempresa, entonces Corporación del Cobre, tenía la capacidad para traer a figuras de renombre, y por aquellos años no se mezquinó a don Ariel Dorfman, famoso por su obra "Para leer al Pato Donald", ensayo que analiza desde un punto de vista marxista las historietas cómicas o cómics publicados por Walt Disney para el mercado latinoamericano. Hasta hoy fundamental en los estudios culturales? Las charlas solían ser acompañadas por interludios de actores locales dirigidos por Cachencho Gallardo, director teatral, académico en teatro, y activista fallecido el 2004. Gallardo llegó a Chuquicamata procedente del cine, teatro y televisión santiaguinos para dar impulso al movimiento cultural local, que hervía de inquietudes artísticas. Su grupo, instalado en el edificio del Instituto Chileno Norteamericano, entre la iglesia y la Escuela América, organizó el Primer Festival Teatral de la Pampa, que repletó el Teatro Variedades en todas sus funciones.
Chuquicamata, el finis terrae de Atacama, no era por aquellos años sino un contradictorio amasijo de inquietudes hasta que sobre él vino a soplar el espíritu, que, entre otros espacios, años después ocupó las columnas del Semanario Oasis para publicar mi primer libro: "Chuquicamata, Historia con Nostalgia", mi paso del periodismo a la reminiscencia criolla. C3. Dr. Osvaldo, Maya, Miembro de la Academia Chilena de la Lengua