Autor: María Paz Belmar Universidad Autónoma de Chile
Cartas: Las guerras que no vemos
Cartas: Las guerras que no vemos · Cada vez que un conflicto estalla en una región estratégica, la cobertura es inmediata: titulares, análisis y reacciones diplomáticas saturan la agenda global. Sin embargo, en la era digital, no basta con que una guerra exista; para ser "visible", debe navegar las lógicas impuestas por plataformas, redes sociales y algoritmos. Mientras ciertos conflictos dominan la narrativa durante semanas, otros avanzan en las sombras. No son menos devastadores, simplemente no logran ingresar a los circuitos que hoy determinan qué circula y qué se comparte. Esta disparidad no es azarosa. El Global Peace Index 2025 registró 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, sólo una fracción mínima recibe atención sostenida. La pregunta es obligada: ¿ por qué vemos ciertas guerras mientras ignoramos tantas otras? La respuesta tradicional reside en la geopolítica: importan la seguridad, la energía y los equilibrios de poder. Pero hoy operan factores adicionales como la proximidad cultural y, sobre todo, dinámicas tecnológicas que amplifican o relegan hechos según su "rendimiento" digital. Los datos de Vision of Humanity ilustran esta asimetría: se reportan más de 1.600 artículos por cada muerte civil en países de altos ingresos, frente a apenas 17 en naciones de bajosingresos. Esta brecha no es sólo informativa; revela una jerarquía de dolor donde ciertos sufrimientos son centrales y otros, meros márgenes. Algo similar ocurre con el desplazamiento forzado. El Norwegian Refugee Council ha advertido que emergencias que involucran a millones de personas reciben cobertura nula. Esta invisibilidad tiene costos tangibles en la coordinación de ayuda humanitaria y en la respuesta política internacional. En este escenario ha emergido una capa nueva: el conflicto ya no llega primero a la prensa, sino que salta a la portada tras volverse viral. Imágenes y testimonios pueden forzar la atención sobre un silencio previo, pero esto somete la tragedia a la economía de la atención, donde la visibilidad es una disputa más dentro de la guerra. Así, la intermediación algorítmica no sólo organiza flujos de información; condiciona la urgencia política y la asignación de cooperación internacional. Lo que no logra insertarse en estos flujos queda fuera de las prioridades globales. Autor: María Paz Belmar Universidad Autónoma de Chile.