Arriería e identidad cordillerana
Arriería e identidad cordillerana Cuando las primeras comunidades transitaron porlos senderos cordilleranos hace más de mil años, iniciaron una tradición que hoy, contra todo pronóstico, pronóstico, sigue viva en sectores como Antuco y San Fabián de Alico. Desde aquellos pueblos originarios hasta los arrieros contemporáneos, esta práctica ha sido testigo de la evolución nacional y ha logrado trascender trascender conquistas, independencias y modernizaciones sin perder su esencia ancestral. El reconocimiento internacional que ya ha logrado el proyecto “Rutas Arrieras” solo con su nominación al Mountain Protection Award 2025 galardona un patrimonio cultural que Chile lleva al menos un siglo ignorando. En una geografía donde las montañas parecen murallas infranqueables, los arrieros han sido los “caminos vivientes” que han articulado el territorio. Cuando las carreteras no existían y los ferrocarriles ferrocarriles cran un sueño, las recuas transportaban desde herramientas hasta correspondencia, desde medicinas hasta sueños de progreso. Han sido los hilos que tejieron la red comercial y cultural del país, especialmente en regiones donde la cordillera era la única vía posible. Pero la figura del arriero encierra una dualidad que merece reflexión honesta.
Por un lado, existe el héroe romántico, casi mítico, que contribuyó de forma inadvertida a la historia del montañismo, corno es el caso de Mario Pastén, primer chileno en conquistar ci Aconcagua en 193), que murió en el anonimato. Como él, decenas de arrieros poseen cumbres bautizadas en su honor, pero sus nombres se han ido desvaneciendo de la memoria colectiva.
Por otro lado, existe una cara más dura, marcada por la resiliencia extrema, por prácticas tradicionales tradicionales que pueden resultar chocantes en la actualidad y por desafíos que, en la provincia de Biobío. se traducen traducen en la falta de lugares seguros para pernoctar durante los arreos, restricciones en áreas protegidas que los obligan a transitar de noche por carreteras peligrosas y la amenaza constante de que su conocimiento conocimiento ancestral se extinga con ellos. El proyecto “Rutas Arrieras” representa una oportunidad oportunidad histórica para preservar esta tradición y transformarla responsablemente. Los arrieros de Antuco son depositarios de un conocimiento territorial territorial invaluable de los senderos, aguadas y refugios naturales de la cordillera. Su sabiduría sobre ciclos estacionales, comportamiento animal y navegación en terreno hostil constituye un patrimonio vivo que, aunque ningún GPS puede reemplazar, sí puede ayudar ayudar a preservar.
Con todo, esta nominación abre un horizonte de posibilidades para la generación de nuevas redes de apoyo, financiamiento y asesoría técnica, fundamentales fundamentales para dar sostenibilidad a largo plazo a la práctica a través de la proyección turística y del traspaso de sus conocimientos a las nuevas generaciones generaciones “con orgullo y respaldo”. El proyecto ya está dando sus primeros pasos para reivindicar esta identidad perdida y prepara encuentros encuentros entre comunidades arrieras de las regiones del Biobío y Nuble para consolidar una red que fortalezca esta tradición ancestral en la cordillera sur del país..