Autor: POR HÉCTOR ORELLANA ABACA
"La política no puede seguir atrapada en trincheras ideológicas mientras la gente espera soluciones"
· El parlamentario aborda con franqueza las falencias del sistema político, la fragmentación de la derecha y el clima de polarización que marcó la última elección, advirtiendo que sin acuerdos de fondo las soluciones seguirán llegando tarde.
DIPUTADO UDI FELIPE DONOSO: El parlamentario señaló que siempre estará dispuesto a colaborar para el bien de Chile, especialmente en aquellos espacios donde mejor se pueda aplicar su experiencia. "La política no puede seguir atrapada en trincheras ideológicas mientras la gente espera soluciones" TALCA.
Tras cuatro años en el Congreso, que concluyen el próximo 11 de marzo y que estuvieron marcados por acuerdos complejos, debates de fondo y una salida que abre cuestionamientos al sistema político, el diputado Felipe Donoso hace una pausa para mirar en perspectiva su paso por el Parlamento.
Desde el Maule, territorio que marcó su agenda y sus prioridades, reflexiona sobre los aprendizajes que dejó la labor legislativa, los proyectos que quedaron inconclusos, el estado actual de la UDI y los desafíos de una derecha que enfrenta un nuevo ciclo político. También aborda, con distancia y autocrítica, el proceso electoral que lo dejó fuera del Congreso y el escenario que se abre con el liderazgo del Presidente electo José Antonio Kast.
En conversación con Diario La Prensa, el parlamentario habla sin consignas, pone el foco en el bien común y plantea definiciones sobre el futuro político del país, en un momento donde la ciudadanía exige respuestas concretas más que discursos. Mirando en perspectiva, ¿qué aprendizajes personales le dejaron estos cuatro años en el Congreso? "Uno de los aprendizajes más importantes es comprender qué es lo que realmente moviliza a los otros parlamentarios para lograr acuerdos. La política no se reduce simplemente a una división entre derecha e izquierda. Cada parlamentario llega al Congreso con una historia personal, con vivencias marcadas por su vida, por su familia y, sobre todo, por los territorios que representa. Eso se ve con mucha claridad, por ejemplo, en temas como la agricultura. En más de una oportunidad fuimos capaces de salir a explicar, transversalmente, a todo el espectro político, la urgencia de realizar cambios profundos para proteger nuestro mundo rural.
Incluso parlamentarios oficialistas, que muchas veces tenían instrucciones contrarias, fueron capaces de enfrentar a su propio gobierno cuando entendieron que lo que estaba en juego era el futuro de la agricultura chilena y de miles de familias del campo.
Eso te demuestra que, cuando se conecta con la realidad, todavía es posible construir acuerdos por el bien del país". ¿Hay algún proyecto o tema que le hubiera gustado desarrollar más y que quedó inconcluso? "Son muchos, pero sí tengo que señalar uno que considero esencial para el desarrollo del país, es el cambio al sistema político. Hoy tenemos un sistema que paraliza el avance en materias fundamentales o, peor aún, produce malas leyes. El problema es que el voto de las minorías cobra un valor exagerado al momento de construir mayorías, lo que termina distorsionando las decisiones. Eso ha hecho que muchas leyes terminen respondiendo a pequeños intereses sectoriales más que al interés general de la nación. Mientras no nos atrevamos a cambiar este sistema por uno de mayorías, como lo fue el binominal -con todos sus defectos, pero también con virtudes claras-, no volveremos a tener períodos exitosos y estables. Al contrario, el país seguirá degradándose, y quienes más sufrirán serán justamente los que más necesitan soluciones.
No solo porque éstas no llegan a tiempo, sino porque muchas veces no son las correctas, ya que no están pensadas desde el bien común, sino desde la necesidad de satisfacer a pequeños grupos que permiten formar mayorías circunstanciales". ¿Qué fue lo más complejo de la labor parlamentaria que la ciudadanía normalmente no ve? "Sin duda, la distancia con la familia. Hay muchas actividades de los hijos a las que no logras llegar, momentos importantes, enfermedades o situaciones difíciles en las que uno está a varias horas de distancia. En ese sentido, agradezco profundamente a mi familia, que siempre fue un apoyo fundamental. Pero lo más complejo, en lo personal, es no ser injusto con los hijos. Saber que estás tratando de aportar al país, pero al mismo tiempo preguntarte si ese esfuerzo no termina teniendo un costo demasiado alto en quienes más quieres. Es una tensión permanente que muy pocas veces se ve desde afuera". ¿Cómo vivió el proceso posterior a la elección y la decisión de recurrir al Tricel? "Es un momento muy difícil. Cuando tienes muchos más votos que quien obtiene el cupo, pero por una diferencia mínima quedas fuera, inevitablemente surge una sensación de frustración. Nuevamente, es el sistema el que termina premiando a minorías. Nuestra decisión de recurrir al Tricel fue precisamente para buscar claridad y verdad respecto de los votos.
No fue un acto contra nadie, ni Autor: POR HÉCTOR ORELLANA ABACA. "La política no puede seguir atrapada en trincheras ideológicas mientras la gente espera soluciones" mucho menos, sino un ejercicio legítimo de transparencia: que se revisaran los antecedentes y que el tribunal electoral despejara cualquier duda, lamentablemente el tribunal no lo aclaró.
Hubo personas que no entendieron ese espíritu y optaron por el matonaje público y la denostación personal, algo que le hace mucho daño a la convivencia democrática". ¿Qué reflexión hace hoy, con más distancia, de ese resultado electoral? "Creo que Chile entró a esa campaña en un clima de fuerte polarización. En la derecha, durante cuatro años, se instaló una especie de competencia por ver quién era más de derecha, dejando de lado los conceptos y principios que realmente nos definen. Se instaló una lógica de blanco o negro. Sin embargo, la gente en su vida cotidiana quiere soluciones concretas. Y apareció un centro social poco definido, que ni la izquierda ni la derecha supieron ver, justamente porque estaban atrapadas en una lucha identitaria. La UDI, por ejemplo, no es solo un partido de derecha. Es un partido que defiende la libertad, basado en los principios de la sociedad cristiana occidental, poniendo siempre a la persona en el centro. Es un partido con una profunda vocación popular, que entiende que al dar soluciones a algunos no se debe dañar a otros, como ocurre con las doctrinas extremas y polarizadas.
Nuestro deber es estar con quienes más lo necesitan: los adultos mayores, los niños, las mujeres y los más pobres". ¿Qué cree que el electorado está pidiendo hoy a sus representantes? "Lo que la ciudadanía pide son soluciones reales y conexión con la vida cotidiana. La seguridad, la economía y la estabilidad son fundamentales hoy para las personas. A eso se suma la salud, que es uno de los principales temores de las familias, especialmente cuando se avanza en edad. La gente quiere certezas, no discusiones ideológicas interminables". ¿Cómo ve a la UDI en el escenario político actual? "La UDI nació en un sistema político de mayorías. Hoy, como otros partidos, ha ido perdiendo militantes que migran hacia proyectos de nicho. Probablemente será un partido más pequeño que en el pasado, pero sigue siendo un proyecto con sentido, que debe fortalecerse desde sus principios.
No es un partido más de derecha: es un partido que, desde valores sólidos, busca una sociedad sana y capaz de generar grandes acuerdos, como ocurrió con los proyectos de seguridad o con la reforma de pensiones que logramos avanzar, algo que, en el próximo Parlamento, con una oposición más dura, habría sido imposible". ¿Qué desafíos tiene el partido para seguir siendo competitivo? "El principal desafío es trabajar con más fuerza, con más convicción y sin temor a los vociferantes. Hoy muchas veces la política se deja arrastrar por quienes gritan más fuerte, pero no necesariamente por quienes representan a la mayoría silenciosa del país. La UDI tiene un camino claro para servir a Chile, basado en principios, en una vocación social real y en la capacidad de construir acuerdos amplios. Debemos volver a conectar con la ciudadanía desde el trabajo en terreno, desde la escucha activa y desde propuestas concretas que mejoren la vida de las personas. Eso implica asumir costos, resistir presiones y no caer en la lógica de la confrontación permanente.
Si somos capaces de actuar con convicción y coherencia, la gente volverá a confiar". ¿Cómo evalúa el liderazgo del Presidente electo José Antonio Kast? "Es un liderazgo que hoy se está adaptando al enorme desafío que enfrenta. Gobernar nunca es fácil, y menos en un país que vive cambios tan rápidos y profundos como Chile. Espero sinceramente que logre hacerlo bien, porque más allá de las diferencias políticas, Chile necesita un buen gobierno. Un liderazgo exitoso será aquel capaz de escuchar, de corregir cuando sea necesario y de entender que las decisiones no se toman para una base política específica, sino para el conjunto del país.
Si el presidente electo logra interpretar ese rol con responsabilidad y altura de miras, será positivo no solo para su sector, sino para todos los chilenos". ¿Qué espera usted que marque el sello del próximo gobierno? "Espero que seamos capaces de entender lo dinámica que es la política en estos tiempos. Hoy las demandas ciudadanas cambian rápido, la información circula con mucha velocidad y las personas esperan respuestas oportunas y efectivas.
El sello del próximo gobierno debiera ser justamente esa capacidad de adaptación, de leer bien el momento que vive el país y de tomar decisiones con sentido de urgencia, pero también con responsabilidad y visión de largo plazo". + ¿Estaría dispuesto a colaborar con el próximo gobierno desde algún rol técnico o político? "Siempre estaré dispuesto a colaborar para el bien de Chile, especialmente en aquellos espacios donde mejor se puedan aplicar mis talentos y mi experiencia.
Creo que el servicio público no se agota en un cargo, sino en la disposición permanente a aportar cuando el país lo necesita, siempre con responsabilidad y con el foco puesto en el interés general". ¿Qué le gustaría que la gente recordara de su paso por el Parlamento? "Me gustaría que me recordaran como alguien que trabajó intensamente por el Maule, que puso todas sus capacidades al servicio de la región y del país, incluso hasta el agotamiento. Alguien que entendió la política como una forma de servicio y no como un espacio de privilegios. Espero que se recuerde que estuve presente en los momentos difíciles, que escuché a las personas y que traté de aportar soluciones reales, aun cuando muchas veces las condiciones no eran las mejores.
Si al final del camino alguien siente que su vida mejoró, aunque sea un poco, gracias a ese trabajo, entonces todo habrá valido la pena". ¿Qué mensaje le da a quienes confiaron en usted y lo acompañaron durante estos años? "A nunca perder la esperanza e invitarlos a colaborar con quien esté dispuesto a aportar sinceramente por el bien de Chile". Autor: POR HÉCTOR ORELLANA ABACA. El diputado Felipe Donoso dijo que la política no se reduce simplemente a una división entre derecha e izquierda. Tras cuatro años, que concluyen el próximo 11 de marzo, el diputado Felipe Donoso hace una pausa para mirar en perspectiva su paso por el Parlamento.