Autor: Rodrigo Díaz Yubero Abogado, periodista Magister en Ciencias Políticas
Columnas de Opinión: Cuidados de la luna
Columnas de Opinión: Cuidados de la luna ientras Cadícamo afirmaba que "al mundo le falta un tornillo", no son pocos los que en estos días preguntan: ¿ alguna vez fuimos a la luna? ¿ No da la sensación que hay algo que no cuadra M ni en las imágenes de entonces, ni en el hecho de que con tanto avance estemos tratando de rehacer, a duras penas, una hazaña de hace casi 60 años cuyos detractores rebajan a una burda representación de teatro para niños con la que los de Washington quisieron bajar los humos a los de Moscú en tiempos de la guerra fría? Algo no muy distinto me ocurre al pensar en la palabra democracia que tanto se repite y en el triste espectáculo de ver cómo se mata la libertad "luchando" contra el fascismo, bajo la consigna de que todo debe estar bajo control.
Ahí están las universidades intervenidas por iluminados dedicados a la excomunión de los que no se suman al "lado correcto" de la historia, con académicos que más parecen marionetas manejadas por el lavado de cerebro cuyo caldo de cultivo es el miedo a la libertad.
Ahí están también los ejemplos de intolerancia que se van acumulando, como aquel grupo de desconocidos que en 2006 ingresó a la bodega de la biblioteca de la Universidad de Chile en las afueras del Campus Juan Gómez Millas, sustrayendo alrededor de mil 200 libros y quemándolos en una barricada en el marco de una manifestación pro mapuche.
O el caso del profesor Sergio Micco quien en 2023 fuera increpado por especialistas del insulto pertenecientes a esa misma casa de estudios; o la situación vivida en 2018 por José Antonio Kast, quien debió huir de los escupitajos y patadas propinadas por alumnos de la universidad Arturo Prat.
Y todos hemos visto recientemente el vergonzoso trato dispensado a la ministra Ximena Lincolao, quien, tras participar de la inauguración del año académico en la Universidad Austral de Valdivia, terminó encerrada por cerca de dos horas y media en medio de protestas en su contra, logrando huir de la horda, aunque no sin recibir empujones y una lluvia de insultos contaminados de ese mismo racismo que suele usarse de pretexto para tomas y quemas. Bueno sería que estos genios del matonaje comprendieran que cuando alguien pregona estar peleando por "darle" libertades al resto simplemente miente. La libertad no se da. Se tiene o no se tiene. Se cultiva.
Es una actitud que surge desde el interior y es un valor que va siempre de dentro hacia fuera y nunca a la inversa, por lo que el intento de controlar el discurso para imponer una supuesta libertad es simplemente su antítesis, especialmente al interior de un claustro universitario.
Al final, termina siendo chocante escuchar hablar de democracia a quienes carecen de virtudes cívicas tan esenciales como querer participar de la vida pública respetando las normas de convivencia y estando dispuestos a tolerar las razones de los demás, algo que no es sólo constitutivo de un fracaso cultural, sino expresión de la degradación de la vida cívica y de la ausencia de esa vida democrática que tanto se pregona.
Y mientras tanto unos siguen soñando con ir a la luna, hay otros que viven en ella, como Eustaquio Arredondo, personaje de La Luna Era Mi Tierra, mal estudiante, político frustrado y oscuro empleado público, con una fatal tendencia a hacer lo que no se debe, "añorando que el tiempo transcurra sin dañarnos mucho, para jubilar y poder dormir sin despertador". Culpa del peso de la noche, seguro, que por esta vía se hace más tolerable para quienes tratamos de sobrevivir, como puede ocurrirle a más de alguno de ustedes, personas desconocidas, ciudadanos de la luna que puedan estar leyendo este texto, y a quienes me permito hacer una sugerencia que quizás sirva de auxilio en tiempos tan complejos. Mejor dejar de lado los mitos e insistir en el viaje al interior de nosotros mismos.
A fin de cuentas, como dijera San Agustín -dando un vuelco a la caverna de Platón-, "In interiore hominem habitat veritas" (en el interior del hombre habita la verdad); "noli foras ire, in teipsum redi" (no la busques fuera, está dentro de ti). Forma parte de tu carácter y es tu verdadero destino.
Esta quizás sea la única forma de detener la danza mental de los simulacros que nos llegan desde el exterior, por ejemplo, que pronto habrá un mall en la luna, o que conquistaremos Marte, o que los derechos civiles, o el estado de derecho, o la democracia gozan de buena salud y nos hacen libres.
Autor: Rodrigo Díaz Yubero Abogado, periodista Magister en Ciencias Políticas. "Termina siendo chocante escuchar hablar de democracia a quienes carecen de virtudes cívicas tan esenciales como querer participar de la vida pública respetando las normas de convivencia y estando dispuestos a tolerar las razones de los demás".