Errores y cuestionamientos recientes
Errores y cuestionamientos recientes Bajo la administración Boric, la Dipres ha acumulado un largo listado de errores que han mermado la credibilidad de sus análisis. En primer lugar, la desprolijidad en las proyecciones de ingresos fiscales se ha convertido en un tema central. Los reiterados desvíos respecto de las metas de balance estructural en 2023 y 2024 evidenciaron una fragilidad preocupante en el corazón del proceso presupuestario.
No se trató solo de errores asociados al ciclo económico o a shocks externos, sino como muestran los informes del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) de sobreestimaciones relevantes vinculadas a factores idiosincráticos, es decir, a decisiones metodológicas y supuestos propios de los equipos de dicha entidad. Un informe del FMI de abril del 2025 puso el foco en estos problemas.
Su diagnóstico fue especialmente crítico respecto de las prácticas de la autoridad responsable, a la vez que reconoció que Chile enfrenta condiciones adversas para proyectar con precisión: alta exposición a shocks externos, una estructura impositiva concentrada en fuentes volátiles y una secuencia frecuente de reformas tributarias con resultados difíciles de anticipar. El FMI advirtió que no bastaría con refinar modelos estadísticos, sino que sería necesario adaptar toda la estrategia de proyección a un entorno estructuralmente inestable. El que este diagnóstico no haya sido anticipado por los propios equipos de la Dipres dio cuenta de los problemas de su gestión. Una segunda fuente de críticas ha estado en la cuantificación de los impactos fiscales de importantes proyectos, algunos transformados en leyes. Fue el caso de la reforma de pensiones, cuya tramitación no contó con un estudio acabado y pausado de todos sus costos. Posteriormente, el debate respecto de la fórmula y la contabilidad del costo fiscal del proyecto de Financiamiento Público para la Educación Superior (FES) ha generado fuertes reparos de Contraloría y el CFA. Y los cuestionamientos sobre el recién aprobado reajuste del sector público, sin financiamiento asegurado el déficit se estima en US$ 820 millones, representan la manifestación más reciente de las fallas. De este modo, los riesgos fiscales solo se han incrementado. Baste reparar en la evolución que ha tenido el déficit fiscal del año recién pasado para entender la profundidad del problema.
Mientras que en el tercer trimestre (Q3) del 2024 la Dipres anticipaba un déficit de -1,1% para 2025, en su reporte de Q1 del 2025 lo elevó a -1,6%, en Q2 a -1,8% y en Q3 a -2,2%. Estimaciones recientes han apuntado a que el deterioro podría ser aun mayor. Quizás esto explique informaciones que apuntan a problemas de caja dentro del Estado que afectarían el pago de servicios. La reiteración de este tipo de desprolijidades es inaceptable. Tanto como la falta de consecuencias para las personas responsables..