Autor: MARGHERITA CORDANO
Altos puntajes PAES que optaron por Pedagogía: “La elección sigue siendo chocante para muchos”
Altos puntajes PAES que optaron por Pedagogía: “La elección sigue siendo chocante para muchos” Ante el alza en las exigencias académicas para ingresar a estudiar Pedagogía para postular hoy se pide un puntaje promedio de 543 puntos entre las pruebas de Competencia Lectora y Matemática 1, durante este proceso de admisión los postulantes a la carrera bajaron en 2.300 respecto al 2025. Y si bien esta profesión se considera clave para el desarrollo del país, el análisis de los especialistas sugiere que en la baja de postulantes también inciden el bajo atractivo y prestigio de la carrera. Frente a este escenario, tres alumnos, todos seleccionados entre los primeros puestos de sus casas de estudio durante el proceso de admisión 2026, comentan qué los llevó a optar por este camino. Benjamín Barrera docente, entre ellos la violencia dentro del aula, tras su indagación, el futuro profesor responde que “a uno se le capacita para interferir de buena manera, para poder guiar. Creo que la violencia siempre tiene una raíz, y algo que me gustaría es tratar de entenderla”, indica. Sobre remuneraciones que no siempre compiten con los de otros sectores, Barrera comenta que “no me motiva solo un sueldo.
Lo que a mí me entusiasma es despertarme todos los días con una motivación, con ganas de hacer lo que me gusta” y agrega que ya de niño “mis compañeros me pedían ayuda; sabían que yo tenía esa disposición de explicar las cosas”. Saber sobre el déficit docente “y que yo puedo ayudar a solucionar ese problema es otra cosa que me tiene contento”, agrega, señalando que le gustaría que muchos más compartieran ese sentimiento. “Siempre he sido un estudiante destacado, y cuando decía que iba a estudiar Pedagogía, muchos se sorprendían. La elección sigue siendo chocante para muchos”. A principios de enero, la hermana de Benjamín Barrera puso una alarma para despertarse y preguntar cómo le había ido con la entrega de los puntajes PAES. Fue entonces que él le respondió que serían colegas de carrera: ella hoy cursa cuarto año de Pedagogía en Educación Básica. Ponderando 925 puntos, Barrera, quien vive en la comuna de La Florida, decidió entrar a esta carrera en la U. Católica siguiendo también los pasos de su mamá, quien continúa ejerciendo. “Yo siempre tuve claro que quería estudiar algo que ayudara a los demás. A mí muchos profesores me marcaron no solo porque eran buenos educadores, sino porque eran muy cercanos, personas empáticas. Quiero ser lo que ellos fueron para mí”, explica, agregando que su familia “no quiso inculcarme este camino. Lo único que me dijeron es que si de verdad me interesaba, investigara sobre esta carrera. Que averiguara bien lo que implica la Pedagogía”, dice. Consultado sobre temas problemáticos que se asocian al ejercicio A D I D E C Marcela Romero “De niña, mi mamá estudió en un colegio técnico. Siempre quiso sacar la especialidad en Educación Parvularia, pero en su familia le dijeron que no, que cómo iba a hacer eso, que mejor sacara Programación. Y así lo hizo, pero nunca usó el título.
Años después, terminó en Psicopedagogía, así que entiende lo importante que es seguir el camino que uno quiere”, comenta Marcela Romero, futura profesora de Matemática y Física, para dar cuenta del apoyo que obtuvo por parte de sus papás tras anunciar que luego de obtener 1000 puntos en la prueba de Competencia Matemática 1 de la PAES optaría por inscribirse en Pedagogía en Educación Media en la U. de Chile, dejando de lado la Ingeniería, una carrera que por su entusiasmo por los números, varios amigos le recomendaron. Muchos le advirtieron que seguir ese camino le traería mejores remuneraciones.
Romero cuenta que no se convenció porque siempre le gustó “ayudar a sus compañeros a repasar” y porque quiere ser un aporte ante el déficit de profesores que presenta el país: según datos del Ministerio de Educación y Elige Educar, 44% de los establecimientos públicos y particulares subvencionados tienen al menos una hora en aula sin un docente idóneo que la imparta. “Mi idea es quedarme unos años en la capital, pero eventualmente volver al norte porque aquí son muy pocos los profesores. Hubo asignaturas en que nos íbamos robando profesores de otros colegios porque no había suficientes para todos”, relata sobre su experiencia estudiando en Arica e Iquique, donde terminó los tres últimos años de enseñanza media. “Aquí la migración es muy grande, los alumnos son muchos”, dice sobre esta última ciudad, donde recibió la llamada avisándole que había sido reconocida por su alto puntaje PAES. “En realidad el que recibió la llamada fue mi papá, porque puse su número en la Valentina Muñoz A D I D E C ficha de inscripción. Justo ese día me comentó que había puesto un bloqueador de números desconocidos. Lo miré con pánico y le dije sácalo al tiro”, cuenta entre risas y dando cuenta de que esperaba un buen resultado. “En las noticias se ha visibilizado mucho que hay menos estudiantes entrando a Pedagogía y eso me parece que ha ido con una carga negativa. Me gustaría revertir eso, mostrar que los que sí estamos somos jóvenes súper dispuestos”, dice a propósito de su elección tras su puntaje destacado. En el diploma que Valentina Muñoz recibió para su licenciatura de Kínder se lee que a futuro, su sueño es ser profesora. Con esta idea, solía enseñarles a sus peluches, quienes escuchaban atentos a sus clases. “Desde chiquitita además me sentaban con el compañero conversador o que le costaba un poco más, para que le explicara”, dice. A menos de un mes de haberse inscrito en Pedagogía General Básica en la U.
Católica, lo que alguna vez fue una fantasía hoy comienza a materializarse: en solo unas semanas, la futura docente dejará su casa en San Javier de Loncomilla para trasladarse a Santiago, donde vivirá con otras dos amigas de colegio. Aunque su familia celebra su decisión, “cuestionamientos hubo.
Cuando mencionaba que quería estudiar Pedagogía, varios me decían: Oh, pero teniendo tantas oportunidades, porque se sabe que es una carrera que no es siempre bien remunerada, que quizás no tiene tanto prestigio y que es difícil. Incluso mi profesor jefe de enseñanza media me decía Vale, ¿estás segura?”. Lo estaba, dice convencida.
“Igual me siento ansiosa por lo que luego va a ser mi trabajo, pero teniendo la vocación, queriendo esto de verdad, siento que va a ser mucho más fácil que para otra persona que quizás solo entró porque le alcanzaba el puntaje”. Ella ponderó 942 puntos. “No me imagino en otra cosa. Y sé que muchas veces la remuneración pasa más por el cariño o por experiencias bonitas”, indica. De ahí que una de las cosas que más le entusiasma es poder tener prácticas tempranas, para acercarse y conocer de primera mano la sala de clases, esta vez desde la perspectiva de quien enseña. “Si queremos a los mejores profesores, me parece que es súper importante saber si realmente te gusta desde el principio”, señala. A futuro, Muñoz se imagina haciendo un posgrado.
Para mostrar la variedad de caminos que puede tomar un profesor, comenta que “he pensado que quiero ocupar algún puesto administrativo, quizás algo relacionado con la orientación”. A D I D E C Autor: MARGHERITA CORDANO. N Los motiva el impacto social de la profesión y creen necesario que alguien enfrente el déficit docente que vive el país. Sus historias revelan cómo, incluso en un contexto de cuestionamientos, la opción de enseñar es una consciente, convencida y que entusiasma. Testimonio de tres futuros docentes que este año ingresan a las universidades Católica y de Chile