Editorial: Detectores y plan integral
Editorial: Detectores y plan integral D espués del trágico incidente registrado en un colegio de la ciudad de Calama, donde un ex alumno asesinó a una inspectora, se ha producido en el país una verdadera espiral de episodios que develan con crudeza la actual crisis de la violencia escolar.
A partir de ese lamentable hecho, la ciudadanía ha sido testigo de una serie de alteraciones en diversas ciudades, demostrando con evidencia concreta que los recintos educativos perdieron su condición de espacios seguros y libres de riesgo para el proceso de aprendizaje. La Región de Los Lagos no ha estado ajena a esta preocupante realidad. Las estadísticas policiales exponen una situación local que resulta insoslayable: en un lapso de apenas nueve días, se registraron doce incidentes de violencia al interior de establecimientos de nuestra zona.
Esta ola de contingencias dejó un saldo de diez personas lesionadas y nueve detenidos, obligando a las direcciones a suspender las clases ante reiteradas amenazas de tiroteos, lo que termina interrumpiendo y afectando el derecho a la educación de miles de alumnos. Frente a este complejo escenario, el país se encuentra en presencia de un fenómeno emergente que se debe combatir de forma integral. Por un lado, es imperativo que las instituciones apunten hacia los delitos flagrantes que estos hechos representan. El reciente caso de los dos ex alumnos que ingresaron armados la semana pasada a una escuela de Alerce constituye un ilícito intolerable. Por otro lado, la reiteración de estas crisis expone de manifiesto la evidente fragilidad del sistema educacional y familiar para hacerse cargo de la formación de las personas. El camino para enfrentar de raíz esta coyuntura exige aplicar herramientas institucionales en distintos plazos. La urgencia preventiva justifica la vía de los detectores de metales en los accesos, por cierto. Sin embargo, este resguardo físico será del todo estéril si no se avanza en paralelo con un plan integral que vaya directamente a las causas de fondo.
Resulta indispensable la inyección de recursos para programas de intervención psicosocial que logren reconstituir el respeto básico hacia la autoridad docente en nuestras comunidades escolares.. La crisis de la violencia escolar debe ser enfrentada con medidas de prevención del delito y también un programa que atienda las causas del fenómeno. E Editorial