COLUMNAS DE OPINIÓN: Kasty las almas de la derecha
COLUMNAS DE OPINIÓN: Kasty las almas de la derecha 41 LE MONDE diplomatique 1 enero-febrero 2026 Chile y el nuevo ciclo abierto por las elecciones 2025 Kasty las por Álvaro Ramis* dos almas de la derecha La elección de José Antonio Kast -al igual que el ascenso de la extrema derecha en diversas democracias occidentalesno se puede comprender como un fenómeno meramente ¡ dentitario, cultural o reactivo frente al progresismo.
Su emergencia está profundamente anclada en una crisis estructural de las expectativas económicas y políticas, específicamente en la imposibilidad de recuperar las condiciones de crecimiento y estabilidad que caracterizaron el ciclo histórico que Joseph Stiglitz denominó los “felices 90”. Ese Ese período, que se extendió aproximadamente entre el fin de la Guerra Fría y la crisis financiera financiera global de 2008, estuo estuo marcado por una convergencia excepcional excepcional de factores.
A nivel global, el crecimiento crecimiento económico se sostuvo en el auge de las nuevas tecnologías de La información, la expansión del comercio internacional empujado empujado por China, la pacilicación geopol itica itica posterior al colapso del bloque soviéticoy soviéticoy una fuerte disciplina fiscal en numerosos numerosos Estados.
Sin embargo, ese dinamismo tuvo un reverso menos visible: una financiarización financiarización creciente de la economía, alimentada alimentada por políticas monetarias complacientes complacientes y por un marco institucional debilitado deliberadamente por la desregi. ilación. desregi. ilación. Ello dio lugar a conflictos de interés, interés, fraude sistémico, colusión, asunción de riesgos excesivos y una acumulación de vulnerabilidades que permanccieron latentes latentes durante años. Consenso binominal Chile fue uno de los países donde ese ciclo se manifestó con mayor nitidez. Tras el fin de la dictadura, la transición politica permitió permitió consolidar un modelo de estabilidad sustentado en el consenso hinominal, la previsibil idad institucional yla contención del conflicto social.
Se configuró así un reformismo reformismo pasivo, en el sentido gramsciano, caracte rizado por transformaciones impulsadas impulsadas desde arriba que fueron institucionalizando institucionalizando el nuevo orden de manera gradual e inocua, sin politizar la convivencia social.
El crecimiento económico se sostuvo en la expansión de las exportaciones, la incorpo ración masiva de las mujeres al mercado laboral laboral -que duplicó los ingresos familiares en amplios sectores-, el aumento sostenido de la demanda global, en particular desde China, China, y una profunda desregulación que abrió al mercado ámbitos previamente excluidos de él. Este conjunto de factores alirnentó una percepción de progreso continuo y de movilidad social ascendente, que terminó por estructurar el imaginario de éxito del país. El primer quiebre relevante de ese ciclo se manifestó con la crisis asiática de 1998, que mostró la fragilidad de un modelo altamente altamente dependiente de los flujos externos. No obstante, esa crisis fue parcialmente superada superada gracias al nuevo boom de los commodities commodities durante la primera década del siglo siglo XXI. El verdadero punto de inflexión llegó con la crisis financien global de 2008. Desde entonces, el régimen de crecimiento desregulaclo y la estabilidad política heredada heredada de la transición entraron en una crisis prolongada, sin que haya sido posible restablecer restablecer las condiciones excepcionales de los años noventa. Además, se generó una crisis de legitimidad por los escándalos de abusos de las élites, colusión empresarial, impunidad impunidad y privilegios arbitrarios.
Avances sociales A partir de ese momento, Chile -como muchas muchas otras democraciascomenzó a transitar transitar por ciclos electorales pendulares. marcados marcados por la frustración social y la búsqueda persistente de un retorno a los “felices 90”. Las respuestas políticas a esta crisis han oscilado oscilado entre dos polos: por un lado, la modernización modernización neoliberal representada por los gobiernos de Sebastián Piñera, orientada a restaurar la confianza del mercado sin alterar alterar los fundamentos del modelo; por otro, el reformisniovoluntarista del progresismo, progresismo, que intentó responder a las demandas sociales acumuladas mediante la construcción construcción de una serie de políticas de protección social que atemperaron la dureza de la crisis. crisis. Estas políticas públicas no se deben desmerecer. desmerecer.
Desde los gobiernos progresistas de Ricardo Lagos, Michelle Rachelet y Gabriel Gabriel Boric, Chile ha experimentado avances avances sociales significativos: se establecieron derechos garantizados en salud con el Plan AUGE/GES y el copago cero, se creó un sistema sistema de protección social contra la pobreza pobreza (Chile Solidario) y una política integral de primera infancia (Chile Crece Contigo), se fortaleció la seguridad social con el Pi lar Solidario de pensiones, se ampliaron derechos derechos laborales mediante la reducción de la jornada a 40 horasy el alza sostenida del salario salario mínimo, se impulsó la educación como derecho con la gratuidad en educación superior superior y el fin al lucro escolar, se avanzó en igualdad de género con la despenalización del aborto en tres causales y la creación del Ministerio de la Mujer, yse dio un paso estructural estructural al reconocer el cuidado corno responsabilidad responsabilidad del Estado a través del Sistema Nacional de Cuidados. A la vez se generaron regulaciones ambientales que aminoran los efectos más brutales del extractivismo.
Los gobiernos progresistas en Chile han logrado construir un Estado social incompleto incompleto pero real, ampliando de manera sostenida sostenida los derechos sociales y el rol garante garante del Estado, pero sin desmontar el modelo neoliberal heredado, e instalando al mismo tiempo un nuevo sentido común en la sociedad sociedad chilena, donde el bienestar, la protección protección frente a los riesgos de la vida y la dignidad dignidad ya no se conciben como responsabilidades responsabilidades individuales sometidas al mercado, sino como obligaciones colectivas que el Estadodebe asegurar. Y logró todo estobajo una Política Fiscal responsable, sin generar inflación ni endeudamiento y con márgenes razonables de mejora en la eficacia gubernamental. gubernamental. Aun así, la crisis de seguridad que actualmente actualmente vive el país esel síntoma de que este modelo todavía no logra responder a las expectativasy expectativasy posee carenciasendé micas, que se han agravado.
La masificación de la delincuencia delincuencia y el narcotráfico, en un contexto contexto de crisis migratoria, muestran los límites de una red de protección social que no logra resolver el sobrendeudamiento familiar, la difícil flotabilidad de los pequeños emprendimientos, emprendimientos, la precaria condición de quienes no ven un horizonte de progreso en las décadas décadas venideras. Ciclos de movilización Ante ese límite, la izquierda trató de llevar adelante reformas estructurales, a nivel constitucion al, sin contar con las condiciones condiciones económicas ni políticas necesarias para validarl as mayoritariamente. Este fracaso ha teñido este ciclo político de una frustración frustración que no debería llevar a desvalorizar lo alcanzado.
Pero está claro que estos avances avances todavía no logran satisfacer las demandas demandas acumuladas, Entre otras limitaciones, por su carácter focalizado, lo que excluye a diversos sectores de estos prograrnas, y por la imposibilidad de retornar un ciclo decrecimiento decrecimiento y desarrollo económico similar al de los 90.
En particular, las nuevas generaciones generaciones suelen percibir las políticas de protección protección social más como una forma de dependenciaquecomoun dependenciaquecomoun logro colectivo o un derecho conquistado, privilegiando la narrativa narrativa del esfuerzo individual por sobre la lógica de la solidaridad social.
La respuesta de los gobiernos de Piñera se orientó a extraer un mayor rendimiento rendimiento del mismo modelo económico, mediante mediante la modernización de estructuras estatales estatales anacrónicas, desregularizando ciertos sectores, pero trasladando al mismo tiempo nuevas exigenciasymayorescostoshacia la población.
Tanto en 2011 como en 2019, estos intentos se enfrentaron a ciclos de movilización movilización social intensa que bloquearon dicho dicho programa y lo forzaron a reconducirse hacia respuestas compensatorias, basadas principalmente en bonos y créditos blandos, blandos, sin lograr resolver el núcleo del dilema entre crecimiento económico y estabilidad social. Es en este escenario de expectativas incumplidas incumplidas donde se inscribe el auge de José José Antonio Kast.
Su propuesta no ofrece una salida real a las limitaciones estructurales del ciclo actual, pero sí artieula un relato de orden, disciplina y retorno a una estabilidad perdida, apelando a la memoria idealizada de un pasado que ya no es replicable. Así, la extrema derecha se presenta como una respuesta respuesta simplificadora a una crisis compleja: compleja: promete restaurar lo que fue posible solo bajo condiciones históricas excepcionales, hoy irrepetibles.
Kast asume que el fracaso de la modernización modernización impulsada por Piñera no se debió a un nial diagnóstico, sino a una falta de coraje coraje político para llevar ese programa hasta hasta sus últimas consecuencias. El ciclo gbbalde auge de la derecha radical alimenta esta hipótesis y refuerza su liderazgo, que se presenta como una propuesta de rupturay rupturay reconfiguración del orden vigente.
En ese marco, más que una ano nialia, el ascenso ascenso de Kast constituye un síntoma: expresa tantoel agotamiento de un modelo incapaz de cumplir las promesas que lo legitimaron, legitimaron, como la dificultad del sistema político político paraarticularun nuevo pacto decrecimiento, decrecimiento, bienestar y cohesión social acorde a las condiciones del siglo XXI. Es previsible previsible que prontamente estallen divergencias entre estas dos almas de la derecha. La que está dispuesta a “avanzar sin transar” y la que prefiere caminar más lento, pero consolidar. consolidar. Si se impone el ala radical de la derecha, es posible que emerjan momentos de desborde desborde social que la izquierda difícilmente podrá controlar o conducir, como ya ocurrió ocurrió durante el periodo piñerista.
Al mismo tiempo, el centro político doctrinal, históricamente históricamente encarnado por la Democracia Cristiana y portador de una ideología sustantiva, sustantiva, se ha debilitado de manera significativa, significativa, dando paso a nuevas expresiones que conciben el centro no como un proyecto proyecto normativo, sino como una práctica política política instrumentaly adaptativa. Este desplazamiento desplazamiento complejiza tanto a la derecha como a la izquierda la posibilidad de articular articular acuerdos estables con fuerzas como el PDG de Franco Parisi.
En este escenario, el rumbo que adopte la política chilena dependerá dependerá de cómo se resuelvan las contracciones contracciones espasmódicas -sociales y políticasque inevitablemente generará el gobierno de ¡ (asti Rrctar Universidad Academia de Humanismo Crisuano.