Autor: GUILLERMO MUÑOZ
“Hay un elemento muy simbólico en el proyecto, en que Chile revierta la tendencia al incremento de la carga tributaria”
“Hay un elemento muy simbólico en el proyecto, en que Chile revierta la tendencia al incremento de la carga tributaria” Dos errores no forzados, identifica Gonzalo Cordero (UDI) en los primeros 46 días de este gobierno. Uno es el mensaje que hablaba de “un Estado en quiebra” y el otro el almuerzo ofrecido por el Presidente José Antonio Kast a sus excompañeros de universidad en La Moneda. “Ninguno de los dos es sustantivamente grave, pero por lo mismo, eran innecesarios. El costo es desproporcionado en función de la entidad del problema. Y podrían no haberse magnificado, como se magnificó en el caso del tema de la quiebra”, dice el experto en comunicación política. Si tuviese que elegir al ministro mejor y el peor evaluados. ¿Quiénes serían? Las encuestas responden la pregunta. Y el hecho de que llevemos tan poco tiempo en el Gobierno hace que yo no les atribuya especial importancia a quienes están mejor o peor evaluados. En los gobiernos hay un desafío que para mí es mucho más importante de si eres bien o mal evaluado, que es el grado de conocimiento. El Gobierno debiera aspirar a que en un plazo razonable una parte importante de su gabinete tenga más de 50% de conocimiento. Ese para mí es el objetivo fundamental. Significa que tienes un equipo de tonelaje político. Si tienes un ministro con 65% de conocimiento, para un parlamentario de oposición, cruzarse con él no es tan fácil.
“El efecto del rechazo sería muy fuerte” El ministro de la Segpres, José García, dijo el 12 de abril en La Tercera que la reforma era “clave para el éxito del Presidente y su gobierno”, pero luego el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, aseguró en “El Mercurio” que el Gobierno no se jugaba el éxito con este proyecto. ¿Qué cree usted que se juega La Moneda con la aprobación del Plan de Reconstrucción Nacional? Chile lleva más de una década en un estancamiento estructural de su economía, con desempleo alto y sostenido, una caída en la inversión muy fuerte y que se ha sostenido durante mucho tiempo. Hay un cierto clima en el país de que como que esto no tiene vuelta. Y creo que el Presidente Kast en su campaña generó una esperanza importante de que Chile podía cambiar de rumbo, y una parte importante del cumplimiento de esa promesa se juega en este proyecto. Eso es lo fundamental.
Y de todos los puntos que abarca el proyecto, ¿cuál considera que es la médula? Aparte de la dimensión práctica, hay un elemento muy simbólico en el proyecto en el hecho de que Chile revierta la tendencia al incremento de la carga tributaria. Chile viene subiéndola desde hace prácticamente 30 años. Ahí veo que está política y económicamente el núcleo del proyecto.
En esa dimensión simbólica entonces, ¿qué pasa si no se aprueba? El primer efecto va a ser en los agentes económicos y creo que va a ser muy dañino, porque va a generar la percepción de que Chile tomó un camino que es muy difícil de revertir, en el cual el objetivo del crecimiento, la mayor inversión y el llegar al desarrollo ya no es objetivo de su sistema político. Claro, el Gobierno está recién partiendo y podría, más adelante, volver a intentar parcialmente algunas cosas que hoy están en este proyecto.
Pero el efecto del rechazo de un cambio como este, que apunta a que la economía vuelva a despegar, sería muy fuerte. ¿Es la aprobación del proyecto una prueba de fuego equivalente a Gonzalo Cordero lo que fue el plebiscito de 2022 para Gabriel Boric? No. El objetivo del Presidente Kast es que la economía vuelva a repuntar, que dentro de nuestro modelo económico haya una reactivación. Este proyecto está acotado a un ámbito de la sociedad importante, pero a un ámbito. La promesa central del gobierno de Boric era refundacional en la estructura completa de nuestro orden social. Entonces, lo que le pasa al Presidente Boric cuando su proyecto refundacional se termina es que se convierte en un gobierno de mera administración. Si el actual proyecto no se aprueba es un traspié desde luego, pero es solo eso. “Gente como la del PPD aún está en este modelo” “Hay otros actores que se juegan en esto cosas muy importantes”, agrega Cordero.
“Para el Partido Socialista, si el Gobierno logra sacar adelante su proyecto, significaría la confirmación de su desperfilamiento, la confirmación del fracaso total de una estrategia incomprensible que ha significado convertirse en un aliado, a uno le parece con voz y sin voto, del Partido Comunista y del Frente Amplio.
Si el Gobierno saca adelante su proyecto, el PS está asumiendo todos los costos de estar aliado, atrasito, de un partido que en el siglo XXI se sigue definiendo como leninista, en una alianza para ser derrotado una y otra vez”, comenta. ¿Y tiene sentido que, en cambio, el Gobierno se amarre al PDG, que aparece como mucho más volátil? Si hubiera llegado a un acuerdo de administración de la Cámara de Diputados, por ejemplo, con el PDG, ese habría sido un amarre de largo plazo. Pero se trata de la tramitación de un proyecto específico. Creo que también le puede dar al PDG un cierto impulso de consistencia, porque si les va bien, va a ser un incentivo a permanecer unidos.
Entonces el PDG tiene bastante más que ganar sin que el Gobierno quede efectivamente amarrado por el período legislativo, es simplemente un proyecto y punto. ¿Es más aconsejable apuntar a dialogar con el PPD y la DC? No son excluyentes, y mi impresión es que, a lo menos en el PPD, tal vez algún diputado DC, hay un cierto mundo que no ve en la estrategia del PS un camino razonable. No veo razón por la cual el PPD, por ejemplo, se opondría al subsidio a las pymes por la contratación de mano de obra. Uno entiende que el PC o el FA estén en contra de eso, porque es el sistema que ellos querían refundar, sustituir por otro. Pero gente como la del PPD aún está dentro de este modelo. Tres polos de influencia en La Moneda ¿ Cómo evalúa el desempeño del comité político? Si uno mira los resultados, ha ido afiatándose. Cada vez se ve a Claudio Alvarado como ministro del Interior y a José García como un articulador en el Congreso. Y uno ve que hay una interacción con Hacienda que es fundamental. Estos dos ministros son el brazo político del empeño de transformación económica que lidera el ministro Quiroz. Ahora, no hay que tapar el sol con un dedo, el Gobierno ha tenido un problema dentro del Comité Político con el tema de las vocerías. Pero diría que esos problemas todavía están en el plano de la anécdota, no veo que haya pasado nada que uno pueda decir que es realmente grave. Se ha visto un contraste entre la dupla Alvarado-García con Quiroz. Difirieron por el límite de la gratuidad a mayores de 30 años o la propuesta sobre derechos de autor. Cuando la economía de Chile funciona razonablemente bien, esa tensión entre Hacienda y la política se ha expresado siempre y en distintos gobiernos. Hubo un ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, que dijo que los políticos son atroces.
Y creo que tiene que ver con que el ministro de Hacienda quiere empujar una economía lo más dinámica posible, y por otro lado están Interior y Segpres que tienen que lograr la viabilidad política de las reformas que Hacienda quiere impulsar.
Entonces la viabilidad política no calza muchas veces con el óptimo que desde Hacienda se quiere empujar. ¿Se podría hablar de tres polos de influencia en el Gobierno? Porque están la dupla política, el ministro Quiroz y también un Segundo Piso que se ve con más poder que los anteriores. Efectivamente veo ministros políticos y sectoriales, y dentro de estos últimos es indudable el liderazgo del ministro de Hacienda. Y el Segundo Piso, es verdad, como un polo muy fuerte de influencia en la gestión general del Gobierno. Nosotros estábamos acostumbrados a un Segundo Piso que se veía menos. Ernesto Ottone, con Lagos; María Luisa Brahm, con Piñera... O Cristián Larroulet. Un rol que se ejercía con mucha discreción. Puede ser que el hecho de que el Gobierno tiene una heterogeneidad tal, que de alguna manera el proyecto propiamente republicano, uno lo visualiza más ahí en el Segundo Piso. Entonces yo creo que eso le da también un mayor grado de visibilidad. Pero mi modesta opinión es que, yo he sido asesor toda mi vida, mientras menos se ven los asesores, más eficaces son. Y por lo tanto, creo que hay un desafío ahí de ganar en discreción, para el Segundo Piso.
Si el Gobierno saca adelante su proyecto, el PS está asumiendo todos los costos de estar aliado, atrasito, de un partido que en el siglo XXI se sigue definiendo como leninista, en una alianza para ser derrotado una y otra vez”. Mientras menos se ven los asesores, más eficaces son. Y por lo tanto, creo que hay un desafío ahí de ganar en discreción, para el Segundo Piso”. Autor: GUILLERMO MUÑOZ. Analista cree que rechazo de la iniciativa traerá efectos económicos y señales muy negativas, pero que no son comparables a lo que el plebiscito de 2022 fue para Boric. Identifica tres polos de influencia en La Moneda y advierte sobre riesgos que se ciernen sobre el PS.
Gonzalo Cordero (UDI), sobre Plan de Reconstrucción Nacional: ‘‘Si el Gobierno saca adelante su proyecto, el PS está asumiendo todos los costos de estar aliado, atrasito, de un partido que en el siglo XXI se sigue definiendo como leninista, en una alianza para ser derrotado una y otra vez”. ‘‘Mientras menos se ven los asesores, más eficaces son. Y por lo tanto, creo que hay un desafío ahí de ganar en discreción, para el Segundo Piso”.