Autor: TIM HIGGINS The Wall Street Journal
Por qué el mundo tecnológico cree que el sueño americano está muriendo
Por qué el mundo tecnológico cree que el sueño americano está muriendo CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL Silicon Valley está lleno de todo tipo de sueños.
Pero una de esas ideas quiméricas, que se han debatido por largo tiempo en subreddits y en hacker houses (espacios dedicados a la creatividad e innovación), se está convirtiendo en una pesadilla de la vida real: ¿ El auge de la inteligencia artificial (IA) será la última oportunidad de enriquecerse antes de que esta haga que el dinero prácticamente no tenga ningún valor? La argumentación es que las compañías tecnológicas (y sus líderes) llegarán a ser una clase única con una riqueza infinita. Nadie más tendrá los medios para generar dinero por sí mismo porque la IA se habrá apoderado de sus empleos y oportunidades. En otras palabras, el puente está a punto de cerrarse para aquellos que persiguen el sueño americano. Y todo el mundo está preocupado de quedarse en el lado equivocado. Es el tipo de FOMO (temor a quedarse fuera) que, a primera vista, parece necesitar una enorme suspensión de la incredulidad.
Pero la sola existencia de la idea ayuda a explicar algunas de las preocupaciones de clase cada vez mayores en California, en donde un movimiento creciente en pro de gravar a los multimillonarios está irritando al Partido Demócrata, la vivienda asequible es un problema real y la idea de la clase media parece inalcanzable. Sí, parece una idea de ciencia ficción. Pero en San Francisco se siente real.
Y se ha vuelto más creíble gracias a las proezas de Elon Musk, el surgimiento de Sam Altman de OpenAI y las advertencias de Dario Amodei de Anthropic sobre el desplazamiento de trabajadores como en la Gran Depresión. “La transición será agitada”, aseguró Musk este mes en un pódcast. “Tendremos un cambio radical, una intranquilidad social y una inmensa prosperidad”. Y ese es el mejor de los escenarios para Musk. La historia está llena de auges tecnológicos que crean nuevos ganadores y perdedores. A los optimistas de la IA les gusta decir que una marea alta ha tendido a elevar a todas las embarcaciones.
De lo que se está hablando ahora una pérdida masiva de empleos ante la automatización y la necesidad de redes de seguridad pública, en la forma de un ingreso básico universal muestra un futuro considerablemente diferente. Aún no está claro que haya algún interés por la llamada renta básica universal (RBU), que es contraria a los ideales fundamentales de logro personal de muchos estadounidenses.
“Solía estar realmente entusiasmado con la RBU pero creo que las personas en realidad necesitan tener el control; necesitan sentir que tienen voz y voto para dirigir el futuro y decidir hacia dónde van las cosas”, manifestó Altman, jefe ejecutivo de OpenAI, el año pasado cuando se le preguntó en un pódcast soGREBMOOLB bre cómo las personas van a crear riqueza en la era de la IA.
“Si simplemente dice, De acuerdo, la IA va a hacer todo y luego todos obtienen un dividendo de eso, no se va a sentir bien, y no creo que vaya a ser bueno para la gente”. Si no hay dinero, los activos escasos, como el arte, podrían ser claves. El mismo Musk lo ha dicho muchas veces.
Su visión del futuro implica robots que manejan tareas físicas mientras la humanidad lucha por ir al mismo ritmo del pensamiento de la IA, lo que llevará a lo que él llama “alto ingreso universal” y una era de abundancia. “Si no tiene una escasez de recursos, GREBMOOLB no está claro cuál es la utilidad del dinero”, señaló en una conferencia el año pasado. Hace poco, Musk sugirió que las personas ni siquiera deberían preocuparse por ahorrar para la jubilación, y predijo que la IA proporcionará atención de salud y entretenimiento. “No van a importar”, aseguró, al referirse a los ahorros para la jubilación.
Osadas declaraciones de una persona que insistió en recibir un paquete remunerativo de US$ 1 billón (un millón de millones) de Tesla, de la que es director ejecutivo; y que ha sostenido que no se trataba de dinero, sino de mantener el control sobre la compañía ante inversionistas activistas mal aconsejados. S i n e m b a r g o, p u e d e dar la impresión de que los ricos están tratando de enriquecerse aún más. Por lo tanto, quizás no sea una sorpresa que la comunidad tecnológica de San Francisco se haya imbuido de una vibra estilo enriquecerse ahora o morir en el intento.
Sheridan Clayborne, un hombre joven que trabaja en el área de empresas emergentes de IA, parecía personificar el actual espíritu de la época cuando fue citado el último trimestre del año pasado en el San Francisco Standard. “Esta es la última oportunidad para crear riqueza generacional”, habría declarado él, según el sitio de noticias en línea.
“Necesita ganar dinero ahora, antes de que llegue a ser parte de la clase marginada permanente”. Era un modo de pensar que habría surgido en casa unos años antes durante la locura de las acciones meme y el enfoque de inversión YOLO (solo se vive una vez). Semanas más tarde, publicaciones en las redes sociales, en Facebook, X y LinkedIn, empezaron a afirmar que Jensen Huang de Nvidia había dicho algo similar.
El director ejecutivo, según estas publicaciones extremas, estaba advirtiendo que “el período de 2025 a 2030 puede que sea la última gran oportunidad para que las personas comunes y corrientes generen una riqueza real a través de la tecnología”. Cosas alarmantes, excepto que Huang no las dijo. Más bien, sus numerosas apariciones públicas en los últimos meses han estado llenas de comentarios sobre el potencial de la IA para ser más una fuerza igualadora para la tecnología. “Vamos a tener una abundancia de recursos, cosas que creemos que son valiosas hoy, que en el futuro simplemente no lo van a ser tantoporque será automatizado”, dijo Huang a Joe Rogan el mes pasado. Puede ser difícil separar la realidad de la ficción en una era de tecnología que parece sacada directamente de una novela de Iain Banks.
Y aquellos que respaldan a las compañías de IA tienen miles de millones, si no billones, de razones para esperar que sus apuestas no sean simplemente el premio mayor que se obtiene una vez en una generación, sino una vez en la existencia humana. Otra cosa que ha contribuido aún más al FOMO en San Francisco es la expectativa de que las compañías locales de IA, como OpenAI y Anthropic, pronto saldrán a bolsa, produciendo muchos más millonarios.
D e s p u é s d e q u e T h e New York Times publicara un titular esta última semana sobre la ola de “mega” OPI que se esperan este año, el agente de bienes raíces local Rohin Dhar publicó en X: “Me permito sugerirles humildemente que compren su casa en San Francisco antes de esto”. El emprendedor tecnológico, quien formó parte de Y Combinator hace años, me contó que se sintió atraído hacia los bienes raíces en parte debido a una creencia de que la riqueza que produciría la IA impulsaría un auge inmobiliario. O, como predijo el año pasado, “la madre de todos los auges tecnológicos se aproxima”. Obtenga algo mientras pueda. Artículo traducido por “El Mercurio”. ELON MUSK cree que “tendremos un cambio radical, una intranquilidad social y una inmensa prosperidad”. Autor: TIM HIGGINS The Wall Street Journal. Silicon Valley teme que esta sea la última oportunidad para acumular riqueza generacional antes de que la inteligencia artificial haga que el dinero no tenga valor.
Auges tecnológicos que crean nuevos ganadores y perdedores: ELON MUSK cree que “tendremos un cambio radical, una intranquilidad social y una inmensa prosperidad”. Roland Busch, CEO de Siemens AG, usa unas gafas inteligentes Meta RayBan con IA durante el CES. Los líderes tecnológicos buscan convencer sobre la IA a inversionistas y consumidores que aún no terminan de adoptarla.
Sam Altman, de OpenAI (izquierda). Se ha vuelto más creíble que la IA desplazará a los trabajadores gracias a las proezas de Elon Musk, el surgimiento de Sam Altman de OpenAI y las advertencias de Dario Amodei de Anthropic.