Autor: POR Juan Toro. FOTOS: Sergio Alfonso López
La lecciones de Pedro Engel
La lecciones de Pedro Engel asando una mesa llena de estatuas de vírgenes y santos, al lado de la pared con imágenes de deidades hinduistas y a pocos metros del Buda de un metro 90 que descansa entre los árboles frutales, Pedro Engel se sienta a la sombra en su patio y toma de su vaso. Es su nueva bebida recurrente, una mezcla natural que le ayuda con la insulina, una de las nuevas preocupaciones que le dejó su reciente noche internado, tras ser diagnosticado con un trombo pulmonar. La recuperación ha sido lenta pero buena. Siento que es una segunda oportunidad que me dieron dice sonriendo, mientras juega con uno de sus anillos sobre la mesa.
La noche en urgencia, recuerda, fue enfrentar uno de sus mayores temores: encerrado en un box sin ventanas, sin poder moverse, siendo un claustrofóbico declarado; Era mi peor pesadilla, pero la pasé lo más digno que pude. No había piezas, así que lo pasé en un box. ¿Y fue tan terrible como imaginó? No, la verdad no perdí nunca la tranquilidad y pensé que si me tengo que morir, estoy tranquilo. Es algo para lo que se ha preparado, asegura: Yo vi la muerte recuerda.
Estaba vestida de caleidoscopio y me dijo: “No te preocupes, Pedrito, cuando te mueras va a ser así, de colores, tranquila y media psicodélica”. óY este momento en que realmente pudo morir no cambió eso? No, pensé en la muerte como una madre, una novia, una amiga. Y no es que sea rico morir, pero qué rico que al menos estaba consciente y centrado. oe Pedro Engel estaba trabajando y delante de las cámaras, como casi Autor: POR Juan Toro. FOTOS: Sergio Alfonso López. TRAS SUFRIR UN TROMBO PULMONAR, PEDRO ENGEL ASEGURA ESTAR PREPARADO PARA EL MOMENTO EN QUE TERMINE SU VIDA. PERO ESO NO SIGNIFICA QUE ESTÉ DESOCUPADO, HOY AFINA UN NUEVO PROYECTO ONLINE CON EL HOROSCOPO Y ESCRIBE SU PRIMER LIBRO BASADO EN SUS RECUERDOS DE LA INFANCIA. SOBRE EL FIN DE SU PROGRAMA EN TV+, DICE: “LA TELEVISIÓN SON CICLOS. TERMINAN LAS COSAS. NO FUE UN GOLPE AL EGO”. “Quiero un mundo maravilloso, en que todos nos vamos a amar y dejar de pelear”. La lecciones de Pedro Engel Autor: POR Juan Toro. FOTOS: Sergio Alfonso López. “Quiero un mundo maravilloso, en que todos nos vamos a amar y dejar de pelear”. Sin asignar Hol Mientras su se cerraba un ciclo para Pedro Engel. TV+ le había avisado un mes antes que el programa que conducía junto a Francisca Merino, “Pedro y Pancha” terminaría el 30 de noviembre. Yo ya sabía que eran las últimas dos semanas, por eso no quería perder ese tiempo dice.
Quería aprovechar para estar con mis cuerpo enfrentaba compañeros de trabajo. novedades, en la tele también HORÓSCOPO CHINO 2026 Conseil seda Caio El último programa que aún no sale al aire por temas de programación fue, cuenta, una especie de rito: Fue lindo, todos lloramos. Pero yo estoy acostumbrado, llevo muchos años en televisión, y la televisión son ciclos. Terminan las cosas. No fue un golpe al ego ni nada de La noticia coincidió con otra invitación: una productora lo llamó para ofrecerle un proyecto digital. Y aunque ya se había decidido a tomarlo, no estaba seguro de cómo hacer calzar los tiempos. El fin del programa, ayudó a ordenar todo: Es un horóscopo, pero no queremos seguir con lo mismo de siempre. Queremos hacer algo entre literario, teatral, poético, darle un giro. Eso me entusiasmó muchísimo. Estamos en reuniones, todavía estamos viendo.
El horóscopo suele ser yo parado, con un incienso hablando del fin de semana, aunque yo siempre intento darle un giro a eso y dar mensajes para los signos, al final puede ser un poquito más de lo mismo. ¿Quiere que vean otra faceta suya? Tengo esperanza de que eso va a ser el lugar donde quiero habitar: algo más teatral, más creativo, más surrealista. El típico estar parado frente a la cámara leyendo el horóscopo ya está bien, pero quiero hacer otra cosa. Siempre quise ser actor, siempre quise hacer stand up comedy. Hice una gira con la Chiqui Aguayo, lo pasé chancho. Ahora quiero mezclar todo eso. El día a día de Pedro Engel no ha cambiado mucho desde el trombo pulmonar.
Quizás, admite, debió cambiar más, pero no está dispuesto a dejar de lado el trabajo y las actividades que disfruta, Pero sí, incluirá ahora entre ellas, el pilates, para mantenerse más Yo era bien deportista antes, pero desde los 60 que ya no. Prefiero leer una buena novela. Pero lo necesito sobre todo ahora que me diagnosticaron arritmia y diabetes. Dijo que esto era el destino. Así es. ¿Qué es el destino para usted? Tengo una creencia, pero es solo una creencia.
De todo lo que he leído e investigado, lo que más me acomoda es la idea de que antes de venir llenamos una especie de currículum, como una malla: “Voy a activo: pasar por esto, voy a vivir esto otro y voy a morir de esto”. Yo pienso así. Es algo que uno tiene que cumplir. El destino es algo que está escrito y que, aunque te escondas burlar. Como dicen: “Maktub”, está escrito, debajo de la cama, no lo puedes ¿ Y qué le faltaría por cumplir de esa lista entonces? Morirme. Esto que me queda es una preparación para la muerte, pero no como el fin de la vida, sino como otra etapa. Como tantas etapas que he vivido, tantas veces que me he reinventado. Morirse es otra etapa. Eso falta. En esa posible despedida, hubo algo que lo dejó en paz: revisar su vida y no encontrar pendientes urgentes. Pensé qué bueno partir sin nada pendiente dice. Sin sentir “chuta, me faltó despedirme de alguien, reconciliarme con alguien”. Estaba tranquilo. Revisé bien mi vida y dije: qué rico. Tenía una tranquilidad en el corazón, una gratitud. La vejez, cuenta, le ha enseñado algo que le resulta totalmente cierto: Tengo tanta conciencia, ahora que soy viejo, de que realmente no somos nada. Suena cliché, pero no sé cómo decirlo de otra forma. Somos un polvito de estrella, algo tan vulnerable, tan efímero. Eso la vejez me lo ha mostrado. Yo era súper deportista; ahora miro mi Autor: aloe. siempre.
En el canal, de pie, dando el horóscopo cuando sintió un cansancio al que no estaba acostumbrado: —El horóscopo lo doy de pie... lo daba, porque ya no —aclara, con media sonrisa—, Y yo miraba la silla y lo único que quería era sentarme. Sentía un decaimiento, Terminó el programa, se fue a la casa y decidió tomarse la presión. No estaba tan mal, pero en la pantalla del aparato apareció un símbolo que nunca había visto: un cuadradito con un corazón que latía. Lo googleó.
No le gustó lo que leyó y un amigo médico por teléfono le dijo que era mejor revisarlo: —Llegó, me tomó el pulso y me dijo: “El pulso está muy irregular y esto puede producir coágulos, vamos a pararlo”. Hasta ese día, Engel no vivía con ningún diagnóstico médico: —Yo siempre decía “estoy sano”, porque no iba al médico, entonces no tenía ninguna enfermedad —se ríe—. Entré mareado, pensando en el trombo, y después me dijeron: “Tiene trombo, tiene diabetes, tiene arritmia”. Ahora tengo tres enfermedades que no tenía idea.
Y junto a los nuevos medicamentos que debe tomar a diario, llegó el momento de enfrentar el descanso, una palabra que no le sale fácil. —Todo el mundo me dice “descansa, descansa”, pero no me acostumbro. En la clínica sí me decían “no se mueva porque el coágulo se puede ir a la cabeza”. Pero después, con el anticoagulante, pasó el peligro. El médico en el control me dijo: “Si su cuerpo le aguanta, haga su vida. Cuando se canse, pare”. Y eso hago: hay días y días. Pedro Engel y su último libro con la predicciones 2026. Sin asignar cuerpo, tan frágil, la piel, todo como que se desvanece. Como que la vida se va desvaneciendo. Dijo que su miedo era el encierro, ¿la pérdida de autonomía que puede traer esa fragilidad no le asusta? También le tengo miedo a eso. A que te digan “abuelito, acuéstese” y quedes ahí. Mi papá tenía un dicho: “Yo quiero vivir hasta el día que me pueda limpiar el poto solo”. Y el día que no pudo, a las pocas horas murió. Yo igual pienso así. Estar ahí, sin autonomía, ya no es vida. Hook Entre controles médicos, medicamentos y proyectos, Pedro Engel decidió saldar una deuda que tenía consigo mismo. Estudió Literatura, tuvo amigos escritores y ha publicado libros, pero no literarios, eso se fue postergando durante años.
Yo tengo un cuento sobre la noche antes del golpe de Estado, que la pasé con unos Roberto Bolaño recuerda, Él me dijo: “No te dediques a escribir, porque eso es puro sufrimiento, dedícate a cualquier cosa. Goza la vida, disfrútala.
Yo no conozco ningún escritor que disfrute la vida, así que haz otra cosa”. Y creo que le hice caso. amigos, y entre medio estaba Se prometió que a los 70 le dejaría de hacer caso. Pasaron los 70 y nada. Ahora, a los 75, por fin algo se destrabó en las noches insomnes que tiene cada mes: No me desespero por no poder dormir. No me quedo en la cama peleando. Digo: “Bueno, Morfeo no quiso venir esta noche, chao”. Me levanto, me siento en la cocina, prendo el computador, escribo, leo. Y una noche empezó a salir la escritura que nunca había salido. He escrito cincuenta y tantos libros, pero no literatura. Ahora estoy escribiendo mi vida a medida que van apareciendo los recuerdos, pequeñas viñetas. Las viñetas le dieron una forma posible a ese deseo antiguo. Cuando descubrí las viñetas, hace como treinta años, dije: “Esto es lo que yo voy a hacer” cuenta. No sé si soy capaz de escribir una novela larga. Pero una página, una página y media, y pasar a otra... eso me encanta. Cada viñeta tiene su título. Estoy muy entretenido, asombrado. Hay una alegría grande, porque era una deuda que yo tenía. Siempre decía “escribo mal”, que no escribía, pero al final, ¿qué importa? Escribe nomás. Esto es lo que hay, y con esta voz voy a narrar. En esa escritura, por supuesto, está también la casa. Y su infancia. Y ese niño de familia “cuadrada” que veía cosas que los demás no veían. Reescribir un poco la historia es también decirle algo a ese niño reflexiona. El consejo es bien cliché, pero es lo que le diría: “No tengas miedo de ser tú mismo”. Porque siempre tuve miedo de lo que veía, de lo que sentía. Decía: chuta, toda mi familia tan cuadrada, ¿por qué yo soy tan distinto? Y mi abuelita decía: “No es para tanto”. Está escribiendo de recuerdos. Si tuviera que escribir de lo que viene, ¿qué escribiría? Escribiría lo que quiero que venga. Yo quiero un mundo maravilloso, ese con el que siempre soñé, en que de repente la Tierra va a despertar y todos nos vamos a amar. Vamos a dejar de pelear. Permiso para existir. Eso es lo que quisiera. En el contexto actual, ¿no lo ve cada vez más lejano? Yo lo veo más cercano. Porque cada vez estamos peor. Y cuando ya todo está tan mal, pienso que en algún momento esto va a tocar fondo y va a tener que empezar a estar mejor. m Autor: aloe.