Editorial: Infraestructura para el Norte
Editorial: Infraestructura para el Norte I anuncio del Ministerio de Obras Públicas de priorizar una cartera de obras estratégicas que incluye proyectos clave para el norte grande vuelve a instalar una expectativa conocida en la Región de AntofagasE ta: la promesa de que, esta vez, la infraestructura estará a la altura de su aporte al país. Pero la historia reciente obliga a mirar con cautela. No es menor que iniciativas como la ampliación de la Ruta 5 entre Caldera y Antofagasta, su extensión hacia Iquique, y la nueva circunvalación en Calama vuelvan a ocupar un lugar prioritario. Se trata de proyectos largamente postergados, que no solo impactan la conectividad, sino también la seguridad vial, la competitividad logística y la calidad de vida de miles de personas. En territorios donde las distancias son extensas y el transporte de carga es intenso, la infraestructura no es un lujo: es una necesidad básica. Sin embargo, el entusiasmo que generan estos una memoria reciente de frustraciones. La cancelación de la licitación del tramo Caldera-Antofagasta a comienzos de año dejó en evidencia las debilidades estructurales del sistema de concesiones, especialmente cuando enfrenta condiciones complejas de ejecución. Por ello, la reformulación del proyecto no puede ser una simple corrección técnica; debe transformarse en una garantía de viabilidad real. En este contexto, las voces de los alcaldes reflejan una realidad que no puede seguir siendo ignorada. La demanda por mejores rutas no es solo una aspiración de desarrollo, sino una urgencia cotidiana. El alto flujo de camiones, la falta de doble vía en tramos críticos y la inseguridad en carreteras son problemas concretos que afectan tanto a la economía como a la vida diaria de las personas. La pregunta es si esta vez existirá la capacidad ca y técnica para hacerlo. Porque el norte ya no está en condiciones de esperar indefinidamente.
Más que un conjunto de obras, lo anuncios convive con que está en juego es un cambio de enfoque: reconocer que el desarrollo del país pasa necesariamente por equilibrar su territorio.. En todo esto hay una dimensión estructural más profunda: la percepción cada vez más extendidade que el norte aporta más de lo que recibe. E Editorial Más que un conjunto de obras, lo anuncios convive con que está en juego es un cambio de enfoque: reconocer que el desarrollo del país pasa necesariamente por equilibrar su territorio.