Autor: Por Rocío Latorre y Pedro Rosas
A 31 días del debut: la evaluación puertas adentro a los ministros de Kast
A 31 días del debut: la evaluación puertas adentro a los ministros de Kast T Treinta y un días pueden ser una eternidad en política, y en La Moneda lo saben bien: el primer mes ha tenido la intensidad -describen sus inquilinosde seis meses, con una instalación más abrupta de lo previsto.
En el gobierno de José Antonio Kast, sin embargo, el parámetro para medir a los ministros no pasa exclusivamente por su desempeño en las encuestas o en lo comunicacional, sino por su capacidad de empujar agenda y cumplir los objetivos del Ejecutivo, aun cuando eso implique costos en exposición pública.
Bajo ese prisma, en Palacio relativizan los tropiezos que han marcado el arranque. "La comunicación es relevante, pero no es todo", transmiten fuentes de gobierno, donde incluso apelan al propio estilo del Mandatario -a quien no sindican como un orador destacadopara reforzar la idea de que el foco está en la gestión.
En esa línea, por ejemplo, defienden el desempeño de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, subrayando que su rol es operativo y no necesariamente mediático, en momentos en que su bajo despliegue público ha sido objeto de cuestionamientos. En el caso de la vocera Mara Sedini, en tanto, en Palacio reconocen que han existido falencias. Aunque el balance entre los partidos es pesimista respecto del futuro de la secretaria de Estado, en el Ejecutivo refuerzan que ella está en rodaje y que su fortalecimiento comunicacional ya está en marcha.
De hecho, destacan que ha impulsado ideas propias -como la puesta en escena conjunta de ministras y el Presidente tras la agresión a la ministra Ximena Lincolao (Ciencias)y que ha mostrado avances en su desempeño durante los últimos días. Si bien en el gobierno descartan fijar metas de conocimiento o niveles de popularidad, sí admiten que estos factores inciden en la capacidad de instalar las prioridades del Ejecutivo. En ese plano, reconocen que figuras con mayor trayectoria, como el ministro de Interior, Claudio Alvarado (UDI); el titular de la Segpres, José García (RN), y el titular de Vivienda, Iván Poduje, corren con ventaja. A ellos se suma el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, cuya evaluación interna -aseguranes más positiva de lo que reflejan las críticas públicas. Ayer, Sedini hizo un balance del primer mes: "Muchas veces, frente a algunas crisis, los ministros tenemos que salir a poner la cara y decir la verdad. Eso muchas veces no es tan popular". De todas formas, el contexto no ha sido sencillo. El alza de los combustibles tensionó tempranamente a La Moneda y obligó a una rápida negociación con el Congreso.
A ello se sumaron decisiones controvertidas, como la remoción de la prefecta (r) de la PDI, Consuelo Peña, y la salida de Priscilla Carrasco -con un diagnóstico de cáncerdel Sernameg, episodios que abrieron flancos comunicacionales y pusieron a prueba la capacidad de reacción de La Moneda. Dos ministras en fase de ajuste A la luz de ese diagnóstico, dos de las figuras que han debido acomodarse con mayor rapidez son Sedini y Steinert. En el caso de la primera, sus traspiés iniciales marcaron las primeras semanas, empujándola a reforzar su preparación y a recalibrar su despliegue mediático. En Palacio destacan que el aprendizaje ha sido acelerado. Esta semana -aseguranSedini mostró un mayor aplomo: realizó cuatro vocerías y participó en múltiples entrevistas, en un intento por ordenar el relato del Ejecutivo y dar mayor coherencia a sus bajadas comunicacionales.
En los partidos de gobierno no fueron bien evaluadas sus declaraciones a principios de semana, cuando reafirmó que seguiría en el gabinete y señaló que "yo creo que los ministros no solo van a llegar a bailar cueca (en septiembre), sino que vamos a hacer una fonda entre todos los ministros". En La Moneda, en todo caso, transmiten que así fue preparada la respuesta. Distinto es el cuadro de Steinert.
Atrapada en la controversia por la salida de Peña de la PDI -que la llevó incluso a abordar esta semana por primera vez el caso desde una dimensión más personal-, la ministra no ha logrado posicionar su agenda en seguridad, uno de los ejes prioritarios del gobierno.
Su bajo despliegue público contrasta con la centralidad de su cartera, aunque el presidente ha reiterado gestos de respaldo, conteniendo así eventuales cuestionamientos a su continuidad. · La dupla que ordena: Alvarado y García En contraste, en el corazón político del gobierno hay evaluaciones positivas.
El ministro Alvarado (UDI) y el ministro García (RN) han logrado articular una coordinación que en La Moneda califican como "aceitada", especialmente tras el manejo del primer paquete de ayudas por el alza de los combustibles. Ambos, con larga trayectoria política, jugaron un rol clave para evitar un tropiezo legislativo en el debut del Ejecutivo. Su trabajo permitió encauzar el primer acercamiento del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, con el Congreso, en un contexto donde los votos eran inciertos. Alvarado, pese a la separación formal entre Interior y Seguridad, ha asumido parte del peso político de esa agenda, reforzando su perfil como jefe de gabinete. García, en tanto, ha destacado por su capacidad para explicar los aspectos más técnicos de los proyectos y por su manejo del Congreso, labor que comparte estrechamente con la subsecretaria Constanza Castillo. No obstante, en su caso también hay matices.
En el oficialismo se le reprocha el "desorden" de algunas figuras de su partido, como el diputado Diego Schalper y las senadoras María José Gatica y Paulina Núñez, quienes han marcado diferencias públicas con el Ejecutivo, por ejemplo, frente a la salida en el Sernameg. Con todo, en Palacio valoran que, pese a esas tensiones, García ha logrado alinear los votos en momentos clave. Autor: Por Rocío Latorre y Pedro Rosas. La vocera Mara Sedini hizo un balance este viernes del primer mes en La Moneda: "Frente a algunas crisis, los ministros tenemos que salir a poner la cara y decir la verdad. Eso muchas veces no es tan popular". Con un arranque marcado por crisis, flancos comunicacionales y presión legislativa, el gabinete ha tenido que acomodar su desembarco.
Mientras en el comité político algunos logran afirmarse, en los ministerios sectoriales persisten tensiones que obligan a Si bien en el gobierno descartan fijar metas de conocimiento o niveles de popularidad, sí admiten que estos factores inciden en la capacidad de instalar las prioridades del Ejecutivo.
A 31 días del debut: la evaluación puertas adentro a los ministros de Kast · Quiroz, el factótum económico de Kast En el área económica, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha asumido un papel central, aunque no exento de costos. De perfil técnico y escaso oficio político, ha debido apoyarse en el trabajo de Alvarado y García para sortear su relación con el Congreso. Pese a ello, en La Moneda lo consideran una pieza clave para el diseño del gobierno. No solo es el principal arquitecto del Plan de Reconstrucción Nacional -una reforma de carácter eminentemente tributario-, sino también el encargado de ejecutar medidas que buscan mostrar resultados concretos en el corto plazo. Su estilo, descrito en privado como más inflexible e incluso "frívolo" por algunos personeros oficialistas, ha generado resistencias.
Sin embargo, ya ha logrado anotar sus primeros avances, como el aumento en la recaudación fiscal de la Tesorería General de la República (TGR) a partir de un plan más agresivo de cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE), iniciativa que en Palacio destacan como una señal de gestión. La irrupción de Wulf Más silenciosa en el arranque, pero con una evaluación al alza, aparece la ministra María Jesús Wulf. Con una agenda más cauta y un despliegue más bien acotado -incluyendo múltiples actividades junto a la Primera Dama, María Pía Adriasola-, en las últimas semanas ha comenzado a ganar espacio dentro del gabinete.
A sus 35 años, es una de las más jóvenes del equipo, junto a la ministra de la Mujer, Judith Marín (30), lo que en Palacio leen como parte de un recambio generacional que el Presidente ha querido imprimir. Esta semana, Wulf dio un salto en presencia mediática con una entrevista en T13 Radio, la que fue bien evaluada en el oficialismo. Su cartera, además, le permite moverse en múltiples frentes, desde temas educacionales hasta materias sociales más amplias, lo que le ha dado margen para posicionarse como una voz versátil dentro del gabinete.
Poduje: el francotirador En el caso de los ministros sectoriales, aunque la mayoría se ha mantenido alejado de la primera línea, en los últimos días poco a poco se han empezado a desplegar públicamente, en el Congreso y en la prensa. Un grupo reducido de ellos, en todo caso, han sostenido una agenda activa durante el primer mes de gobierno. Entre ellos, el titular de Vivienda, Iván Poduje, ha sido la gran sorpresa para los parlamentarios oficialistas. Inicialmente resistido por su estilo más confrontacional y algunas diferencias que sostuvo con varias figuras del sector, hoy es visto como uno de los mejores activos del gobierno. Desde la cartera se ha buscado que la relación con los actores de interés sea directa.
Por eso es que el ministro ha promovido pasarle su número de teléfono personal a comités de viviendas para que le escriban directo, así como también reuniones diarias tanto en terreno como en las dependencias del ministerio. En La Moneda lo destacan como uno de los principales valores del gabinete para el el aparato comunicacional del gobierno.
Y es que pese a algunas críticas por intercambios con vecinos, afirman que refleja bien la celeridad del "gobierno de emergencia", lo que se ha reflejado en que sea uno de los ministros mejor evaluados por la ciudadanía.
Lincolao y Arzola: las nuevas protagonistas Esta semana, contra todo pronóstico, otra de las ministras que ganó notoriedad es la de Ciencia, Ximena Lincolao, tras haber sido agredida por estudiantes en una actividad en la Universidad Austral.
Tras ello, la secretaria de Estado se transformó en uno de los nuevos rostros de La Moneda y se desplegó en varios medios de comunicación, lo que -al tratarse de un ministerio poco mediáticoha sido valorado en el gobierno y los partidos, ya que -dicenes un primer paso para instalar temas propios de la cartera. Por otro lado, la ministra de Educación, María Paz Arzola también ha ido sumando puntos en el oficialismo.
Aunque en el sector afirman que es de un perfil más bajo y mucho menos político que sus antecesores, lo que le ha jugado en contra en el Congreso, con las semanas y en medio de su despliegue por la agenda contra la violencia escolar, ha empezado a destacar.
En los partidos, no solo hay un diagnóstico positivo de sus intervenciones en el Congreso -donde esta semana tuvo que visitar la comisión de Educación de la Cámara de Diputados para exponer por el proyecto "Escuelas Protegidas", que ingresó esta semana el gobierno-, sino también de sus apariciones en prensa, en las que ha salido a explicar la iniciativa. En todo caso, según parlamentarios, su principal desafío será justamente sortear la tramitación de ese proyecto. Por otra parte, en la interna del ministerio el diagnóstico general es que en este primer mes han tenido poco espacio para implementar la agenda que traían, como primera infancia y foco en educación parvularia. Primero, por el déficit presupuestario que dicen haber encontrado y, segundo, por el crimen de la inspectora en Calama, que se tomó la agenda. Mujer y Transportes: los flancos del frente sectorial Entre los sectoriales que han generado más ruido en el oficialismo está la ministra de la Mujer, Judith Marín.
Y es que varias figuras del sector criticaron la decisión de solictar la salida de la directora de Sernameg, Priscilla Carrasco, en medio de un tratamiento por cáncer, lo que le abrió un flanco a La Moneda. Su asistencia a la comisión de la Mujer durante esta semana no redujo los cuestionamientos. Incluso en la misma instancia, la senadora Núñez le llamó la atención por "evadir" las preguntas de las parlamentarias.
Eso sí, en el gobierno no hay una mala evaluación de cómo respondió a la crisis y además destacan el foco que le ha dado a la cartera con iniciativas como plan de búsqueda de profugos por femicidio y proyectos que buscan agilizar en el Congreso como el de violencia digital y sociedad conyugal. Por último, entre los sectoriales otro de los que ha llamado la atención es el titular de Transportes, Louis de Grange.
Aunque ha sido bien evaluado por sus vocerías tras el alza de los combustibles, en el sector ha generado dudas su respuesta por las denuncias de una baja en la frecuencia del transporte público que, según acusó el secretario de Estado, tienen una "motivación política". Uno de los problemas que podría enfrentar, reconocen en el oficialismo, es la relación con el gremio de camioneros, desde donde no han cerrado la puerta a un paro nacional si es que vuelve a subir el precio de los combustibles, específicamente del diesel.. Si bien en el gobierno descartan fijar metas de conocimiento o niveles de popularidad, sí admiten que estos factores inciden en la capacidad de instalar las prioridades del Ejecutivo. Autor: Por Rocío Latorre y Pedro Rosas.