Aumento de ballenas varadas en las costas del norte alerta a especialistas por impacto humano en los océanos
Aumento de ballenas varadas en las costas del norte alerta a especialistas por impacto humano en los océanos U n escenario que se ha vuelto cada vez más frecuente en las costas del norte de Chile es el varamiento de grandes cetáceos, una imagen impactante que suele generar conmoción en la comunidad, pero que también refleja un problema ambiental profundo y persistente. Así lo advierte el médico veterinario Frederick Toro Cortés, académico de la Universidad Santo Tomás e integrante de la ONG Phantalassa, organización dedicada a la investigación, educación y conservación de vertebrados marinos en el país.
Con más de diez años de trabajo en terreno, Toro Cortés ha participado activamente en la respuesta a eventos de mortandad de fauna marina, particularmente en zonas como Punta de Choros y Chañaral de Aceituno, áreas de alta biodiversidad y de intensa interacción entre actividades humanas y ecosistemas marinos. Desde esa experiencia, sostiene que los recientes casos de ballenas varadas no son hechos aislados ni excepcionales. Lamentablemente, en el último año estos eventos se han vuelto normales", explica. De hecho, señala que Chile presenta hoy una cifra alarmante a nivel global. Un estudio realizado hace aproximadamente un año posicionó al país como el que registra mayor mortandad de ballenas en el mundo. En promedio, mueren cinco ballenas al año en las costas chilenas, una cifra que, al ser comparada con otros países y extensiones costeras, sitúa a Chile en el primer lugar de este ranking negativo. Las causas, según detalla el especialista, son mayoritariamente de origen humano. La principal es el tráfico de embarcaciones. Las ballenas son grandes buceadoras que, en determinados momentos del día, especialmente durante la noche, se acercan a la superficie siguiendo a su alimento. Tras largas inmersiones, emergen exhaustas para descansar y recuperar energía. Es en ese momento cuando el riesgo de colisión con embarcaciones aumenta considerablemente. " Cuando suben a la superficie están cansadas, recuperándose, y una embarcación puede atropellarlas sin siquiera advertirlo", señala Toro Cortés. Estas colisiones suelen provocar heridas internas graves que, en muchos casos, derivan en la muerte del animal, que posteriormente aparece varado en la costa. Otra causa relevante es el denominado bycatch, término utilizado para describir la captura incidental de animales marinos en redes de pesca. Aunque en menor proporción, también se han documentado ataques de orcas, pero estos corresponden a una fracción muy reducida de los casos. "La gran mayoría se explica por tráfico marítimo y captura incidental", enfatiza. Cuando se produce un varamiento, el procedimiento a seguir depende de diversos factores, entre ellos la ubicación del ejemplar y su estado de descomposición. Idealmente, los equipos especializados realizan necropsias para determinar con mayor precisión la causa de muerte, pero esto no siempre es posible. Las dimensiones de los animales, el acceso al lugar y las condiciones sanitarias influyen directamente en esa decisión. El escenario se vuelve especialmente complejo cuando una ballena varada aparece cerca de zonas pobladas. En esos casos, el problema trasciende lo ambiental y se transforma en un asunto de salud pública. Los gases de descomposición, la proliferación de bacterias y el riesgo sanitario obligan a actuar con rapidez. " Cuando vara cerca de poblados, por lo general se debe retirar de forma inmediata", explica Toro Cortés.
Es en este momento en que se activa el funcionamiento de YMQ/Bluefree, empresa experta en este tipo de procedimientos que en el último mes ha debido intervenir en Tocopilla, Algarrobo; además de costas de diversas costas alrededor del mundo.
El protocolo es activado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, en coordinación con la municipalidad correspondiente y los especialistas que, en conjunto, son los encargados de resguardar el área, evaluar los riesgos y definir las acciones a seguir, siempre considerando la seguridad de la comunidad. Desde la experiencia de Phantalassa y del trabajo académico, el veterinario subraya además un factor estacional que influye en la percepción del aumento de casos. Durante el verano, hay mayor presencia de personas en el borde costero y en el mar, lo que incrementa la probabilidad de detectar animales varados. Sin embargo, advierte que esto no invalida la tendencia al alza en la mortandad de cetáceos, que responde a presiones humanas sostenidas en el tiempo. En ese contexto, Toro Cortés realiza un llamado claro a la comunidad. Ante el avistamiento de un animal marino varado, ya sea vivo o muerto, lo primero es dar aviso inmediato a las autoridades competentes, principalmente Sernapesca. Asimismo, recalca la importancia de no acercarse al ejemplar. "Aunque se vean grandes y pesados, una ola puede moverlos muy rápido", advierte. Ese desplazamiento repentino puede resultar fatal para una persona que se encuentre cerca, especialmente en sectores rocosos o de difícil acceso. La curiosidad, reconoce, es comprensible, pero el riesgo es real y alto.
El aumento de ballenas varadas en las costas del norte no solo interpela a las autoridades y a la comunidad científica, sino que también plantea desafíos urgentes en materia de regulación del tráfico marítimo, prácticas pesqueras y protección efectiva de la fauna marina.
Para especialistas como Frederick Toro Cortés, estos eventos son una señal inequívoca de que la relación entre actividad humana y océano requiere cambios profundos, antes de que estas imágenes se vuelvan aún más frecuentes y normalizadas en el paisaje costero chileno..