Autor: Texto, Jimena Silva Cubillos. Fotografías, Robert Newcombe, gentileza Fundación Aldea.
Ruta de devoción
Ruta de devoción V ía Facebook, en grupos de avisos de distintas localidades del país, formulando preguntas e invitando a cada comunidad a compartir información, datos, recuerdos y fotografías, se reunió, revisó y seleccionó parte del contenido, relatos, historias, testimonios e imágenes que recopila el libro La gruta no tiene límites: Arquitectura sagrada y comunitaria de las Grutas de Lourdes en Chile, inédita publicación desarrollada por Fundación Aldea.
Realizado con el apoyo de un Fondart, convocatoria 2024 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el texto de 140 páginas será lanzado en septiembre en la Gruta de Lourdes de Quinta Normal, simbólico exponente de esta expresión viva de fe.
Es una obra colaborativa liderada por Soledad Díaz de la Fuente y Robert Newcombe, presidenta y director ejecutivo de la fundación, junto con los investigadores Julio Carrasco y Lucy Paredes, entre otros colaboradores, en torno a cinco años de trabajo explorando el arraigo de esta devoción mariana en el paisaje cultural del país, desde que en 1858 surgiera uno de los santuarios católicos más visitados del mundo, ubicado en Lourdes, al suroeste de Francia. Debe su fama a las apariciones de la Virgen María a una joven campesina llamada Bernardita Soubirous, en las rocas de Massabielle. Pronto, esa cueva natural y su entono se convirtieron en un importante destino de peregrinación y culto, que atrae a millones de personas en busca de curaciones milagrosas.
Desde entonces, además ha inspirado la creación de numerosas representaciones y réplicas de grutas en el mundo, fenómeno que también echó raíces en Chile, entre otros motivos, como herencia del paisajismo europeo del siglo XIX, la globalización, la admiración por Francia y el auge de la arquitectura grutesca que ha emergido en diferentes momentos de la humanidad. Muchas veces, relacionado a lugares de nacimiento, cobijo, refugio, muerte, ritos e incluso, al divertimento.
Aunque existe poca información al respecto, los autores del libro estiman que "en el país hay una o dos grutas por comuna, ya sea públicas o privadas, y considerando que existen 346 municipios, calculamos que habrían unas seiscientas.
Solo en San Javier, mi pueblo de origen, hay mínimo ocho, y así pasa en otros lugares, donde suele haber una conocida vinculada a una iglesia, pero hay otras tantas a escala familiar, en propiedades de particulares", dice una de las investigadoras.
Ruta de devoción Tras una intensa búsqueda de datos en redes sociales, revisión de archivos, entrevistas y trabajo de campo, Fundación Aldea elaboró un libro que a través de ocho casos de estudio ahonda en la historia, el rol, el simbolismo, la arquitectura y otras expresiones de fe asociadas a las diversas representaciones de la Gruta de Lourdes, tradición importada de Francia y que en Chile se ha asentado incluso en lugares remotos. Texto, Jimena Silva Cubillos.
Fotografías, Robert Newcombe, gentileza Fundación Aldea.. Ruta de devoción Explanada, cementerio y gruta son parte de los elementos que dan valor al conjunto en torno a la iglesia Nuestra Señora de la Aurora, en la chilota isla de Llingua. Según un exvoto, la gruta de Cay Cay, en Olmué, data de 1946 y es una hornacina hecha principalmente con piedras. Entre 1949 y 1952, en un cerro, se habría creado la gruta de Chile Chico; es fruto de la gestión del primer párroco del lugar y su comunidad.
Más que detenerse en la historia de la expansión expansión global de la Virgen de Lourdes, el texto texto aborda aspectos como las características y elementos que debe tener una gruta, ya sea natural o artificial como presencia de agua sanadora, roca protectora, luz de velas, multitudes multitudes en procesión y enfermos en busca de alivio, y se refiere a las “capas espaciales” que suelen caracterizar a esta tipología de arquitectura arquitectura sagrada. Profundiza en ocho casos de estudio, representativos de la Gruta de Lourdes y que se mantienen activos como santuarios santuarios comunitarios, que fortalecen redes de identidad y sostienen un valioso patrimonio.
Desde la de Carrizalillo, en la Región de Atacama, Atacama, original de 1976 y reconstruida en 2023, cerca de olivos y vertientes, hasta la Gruta de Lourdes de Melinka, en Aysén, emplazada en lo alto de una ladera llena de flora nativa, punto desde el cual la imagen de la Virgen domina islotes, islotes, islas y canales del archipiélago de las Guaitecas. (@grutassagradasenchile). VD.