GABRIELA ACEITÓN Periodista y máster en comunicación cientifica, médica y ambiental A finales de los años setenta, la hepatitis B era una amenaza global. Transmitida por sangre y fluidos, afectaba a cientos de millones, provocando cirrosis y cáncer hepático, sin cura y con una prevención aún precari
GABRIELA ACEITÓN Periodista y máster en comunicación cientifica, médica y ambiental A finales de los años setenta, la hepatitis B era una amenaza global.
Transmitida por sangre y fluidos, afectaba a cientos de millones, provocando cirrosis y cáncer hepático, sin cura y con una prevención aún precaria Mientras la comunidad científica mundial buscaba respuestas, un bioquímico chileno, Pablo Valenzuela, junto a su equipo, decidió abordar el virus desde otro ángulo, estudian= do su genoma en busca de pistas. Lo que comenzó como un proyecto básico se transformaría en uno de los avances médicos más importantes del siglo XX en prevención viral. El punto de inflexión ocurrió cuando, analizando la secuencia del ADN viral, Valenzuela y su equipo identificaron un gen clave que codificaba una proteína de la superficie del virus.
Con una idea tan audaz como innova= dora para la época, decidieron insertar ese gen en levaduras organismos simples y seguros para que ellas produjeran la proteína de manera masiva, Este método, conocido hoy como "tecnología de ADN recombinante”, era entonces una frontera reción abierta en biotecnología.
Su logro fue científico y técnico, consiguiendo producir un antígeno purificado, seguro y eficaz, base de la primera vacuna recombinante contra la he= AQiPEC == UNA VACUNA CHILENA QUE RECORRIÓ EL MUNDO: EL HALLAZGO QUE FRENÓ LA HEPATITIS B patitis B en el mundo. El impacto fue inmediato y monumental Antes de esta vacuna, las opciones preventivas se basaban en derivados sanguíneos con riesgos de contagio. La versión de Valenzuela, desarrollada en colaboración con Chiron Corporation, eliminaba ese peligro y ofrecía y escalable. Desde su aprobación a una protección segura mediados de los años ochenta, se ha integrado en los programas naciona= les de 177 países y ha reducido las infecciones hasta en un 95% en múltiples regiones. Más allá de los reconocimientos individuales, la vacuna contra la hepa= titis B demuestra que la ciencia hecha desde Chile puede tener impacto plane= tario. Es una prueba concreta de que la investigación local, cuando se articula con redes globales, puede resolver problemas urgentes de la humanidad. Han pasado más de cuatro décadas desde aquel descubrimiento y su vigencia es indiscutible. Cada año, millones de dosis derivadas de aquel hallazgo chileno se administran en todo el planeta, protegiendo a recién nacidos, niños y adultos.
En tiempos en que la innova= ción suele asociarse a grandes potencias, este hito nos recuerda que, desde el sur del mun= do, también se han escrito páginas decisivas de la historia de la salud pública. Desde su aprobación a mediados de los años ochenta, la vacuna contra la hepatitis B se ha integrado en los programas de 177 países. Pablo Valenzuela recibió el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas en 2022.. Desde su aprobación a mediados de los años ochenta, la vacuna contra la hepatitis B se ha integrado en los programas de 177 países. Pablo Valenzuela recibió el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas en 2022.