COLUMNAS DE OPINIÓN: Cuando la pobreza no es cifra, sino realidad diaria
COLUMNAS DE OPINIÓN: Cuando la pobreza no es cifra, sino realidad diaria La pobreza severa nosiemprese veni grita. Aveces se escondeen un gallinero quemado, en una piezasin calefacción, enapenasdos platos como toda vajilla. Es una formaadical deexclusión: vivirsinredes, sinopciones, sin alguien que toque tu puerta. Eso quedó en evidencia en Lirquén y Penco tras los incendios forestales de enero. Ahí, como en todo Chile, el Hogar de Cristo acompaña a adultos mayores y a suscuidadores quienes enfrentannosolocarenciasmateriales, sino algo más profundo: soledad y desamparo. La devastación en Biobío y Ñuble expuso una realidad que, sin embargo, escotidiana. Según la Encuesta Casen 2024, la pobreza severa --que combina pobreza por ingresos y multidimensional afecta al 17,3% del país. La Araucanía lideracon 28,6% ,seguidaporTarapacá, Arica y Parinacota, y Ñuble, dondela ruralidad y el envejecimiento agravan el problema. Pero las cifras no bastan. Hay que ponerles rostro. Luis Cifuentes, 75 años, lo resumió así "Quedamos con las purascenizas en las manos". Antes delincendio, suvida cabía en "una cama y dos platos". No había mucho que perder, salvolo más valioso:su histo ria. Hoy llama "palacio" asu vivienda de emergencia, porque enlapobreza severa lo básico adquiere un va: lorinmenso. Y, aunasí, lo que más pesa noes la alta de cosas, siode personas. "Hoy en día quedésolito", dice, tras 53 añosjunto asu esposa yla pérdida desu gata Lulú. Esasoledadse repite. Está en Patricia, quedejósuvida en Viña del Mar para cuidar a su padre y a su her mano. "Nohabíanadie más", explica. Porquela pobre zasevera también es envejecersinxed. En Lirquén, muchos adultos mayores no solo per dieron sus casas, sino el frágil equilibrio que habían construido. Algunossobrevivieron gracias a vecinos; otros, porquealguien insistióenevacuarlos. Basta una chispa para que todo desaparezca. Pero entre la destrucciónemergeotra verdad: sin cuidadores, equipos territoriales y organizaciones, estas historias quedarían ala deriva. Patricia no solo cuida: sostiene vidas. Representa unared queel Estadoaúnno logra verdeltodo. Lapobrezaseveranoes marginal;es cotidiana, silenciosa y persistente. Mientras seguimos discutiendo cifras, hay personas esperando que alguien toque su puerta. Y en un país que envejece rápido, esa espera solo va a crecer. Poresose evita. Lo verdaderamente incómodoes. 'mirquenoes falta de diagnóstico.
Es falta de decisi Y ahí. dondeel Estado lega tarde o simplementeno llega, el servicio de atención domiciliaria del Hogarde Cristosílo hace:entra a lascasas, sostiene loque que da en pie, acompaña donde no hay nadie más. No resuelveel problemaestructural, peroevita queelabandono sea total. Ese trabajo --silencioso, cotidiano, imprescindible--noesuncomplemento. Es unalínea de contención básica que hoy marca la diferencia entre vivir con dignidad o simplemente sobrevivir. con dignidad o simplemente sobrevivir. DANIELA SÁNCHEZ Jefa social de Hogar de Cristo en Biobío.