Autor: ARREUGADNAMAAZELITNEG
Las sospechas de una reconstrucción
Las sospechas de una reconstrucción PF El lunes 29 de julio, en pleno panel de Mesa Central de Tele13 Radio, el arquitecto Alejandro Aravena, Premio Pritzker 2016, rostro internacional de la “arquitectura social”, lanzó una frase que encendió algo más que teléfonos y titulares: “En Viña nos han pasado experiencias que son bien brutales y frustrantes”, comenzó relatando el arquitecto, luego de que la periodista Andrea Vial le preguntase si creía que el narcotráfico estaba tratando de resolver temas de vivienda en lugares donde el Estado no lo hace.
“Mientras el Estado trata de operar siguiendo el conducto regular con toda la complejidad, nosotros veíamos al otro lado de la quebrada que de autos se bajaba gente con sobres financiando la reconstrucción”, denunció el arquitecto. “En muchas de las quebradas, sobre todo en la parte informal, la reconstrucción a las 3,4 semanas ya estaba. Eso estuvo enteramente reconstruido por el mundo narco y claro, al costo de que ahí definitivamente el Estado de Derecho dejó de existir”, concluyó. La imagen que se instaló fue nítida: autos de alta gama bajando por las quebradas, gente con sobres de dinero, barrios enteros levantados en semanas. Alejandro Aravena Mori es arquitecto egresado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde también es docente. Fundó en 2001 el estudio Elemental, especializado en infraestructura y vivienda social, y en 2016 se convirtió en el primer chileno en recibir el Premio Pritzker, el galardón más importante de la disciplina. Aquella jornada, sus palabras corrieron más rápido que cualquier verificación. Medios, redes, autoridades.
Cooperativa tituló: “Damnificados responden a arquitecto: Estigmatiza a la población y desvía la atención de la reconstrucción”. El diputado RN Andrés Celis, presidente de la comisión investigadora por la reconstrucción en la Cámara, afirmó ese mismo día que “las declaraciones del señor Aravena son graves, y si tiene antecedentes concretos, lo responsable es presentarlos ante la justicia”. Desde la propia región, el gobernador de Valparaíso, Rodrigo Mundaca, también lo emplazó: dijo que ni el Gobierno Regional ni las policías tenían denuncias de ese tipo, calificó sus dichos como “temerarios” y lo instó a entregar cualquier antecedente a la fiscalía. Luego de sus declaraciones, la Fiscalía Regional de Valparaíso abrió una investigación de oficio. El caso quedó en manos del fiscal Carlos Ribas, quien ordenó diligencias al OS-7 de Carabineros, la unidad especializada en drogas.
La sospecha que se instaló era nítida: ¿ había “narcorreconstrucción” en los cerros de Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana? Meses después, cuando la fiscalía ya acumulaba informes, la declaración del propio Aravena ante la policía y los antecedentes levantados en terreno dibujaban una historia muy distinta a la que se instaló esa mañana en la radio. El llamado megaincendio de Viña del Mar golpeó el 2 y 3 de febrero de 2024. En la semana previa, una ola de calor con temperaturas históricas y vientos sobre 30 km/h creó las condiciones perfectas para la catástrofe.
Según la investigación de fiscalía, al menos dos de los implicados, un brigadista forestal y un bombero, habrían recorrido la Ruta 68 y el Camino Antiguo a Santiago lanzando por la ventana cigarrillos rodeados de fósforos, con la intención de encender focos de fuego y, aparentemente, generar más horas extras pagadas. En Villa Independencia, una de las zonas arrasadas, Amanda Guerra recuerda con precisión ese día. Presidenta de la Organización Sobrevivientes del Megaincendio, que tiene como intención ayudar a que los vecinos recuperen sus viviendas, relata: “Ese día yo salí temprano con mi familia a Pomaire. Y a las 12 del día supe por Facebook que había comenzado un incendio por Peñablanca y Villa Alemana, pero siempre lo vi lejos de mi hogar.
A las 16:30 me enteré de que las llamas ya iban por el Jardín Botánico y, cuando regresé en la noche, ya no tenía casa, había perdido familia y animales”. La tragedia culminó con más de 14.000 viviendas quemadas, 21.000 damnificados y 40.000 evacuados.
Además 138 personas perdieron su vida en las llamas, cifra que fue confirmada por el Juzgado de Garantía de Valparaíso en la audiencia de reformalización del megaincendio y que, según la presidenta de la ONG, queda corta: “Esos números solamente corresponden a personas que inhalaron monóxido de carbono y quienes murieron quemados, pero no contabiliza a quienes se nos fueron con el paso del tiempo por infartos, depresión, quemaduras graves, etc.”. Meses después, Amanda encabezaba la organización de los vecinos para reconstruir, gestionar ayudas, reclamar ante autoridades y ordenar papeles. A su alrededor, las casas levantadas a la rápida convivían con mediaguas de emergencia, muros sin estuco, terrenos todavía con escombros. En ese escenario fue cayendo, por televisión y redes sociales, la idea de que la reconstrucción de esos mismos cerros habría sido financiada por el narcotráfico. Las declaraciones de Aravena no pasaron desapercibidas. Desde el Congreso se pidió que, si había antecedentes concretos, fueran llevados a la justicia y no solo a los medios. En paralelo, el concepto de “narcorreconstrucción” empezó a instalarse en el debate público como una sombra sobre los cerros. Mientras tanto, en las quebradas, dice Amanda, la realidad de la reconstrucción tenía nombres y apellidos. En Villa Independencia, María López cuenta quién levantó su casa actual: “Acá mi casa la han levantado los niños. Mis hijos con sus amigos se han esforzado para levantar la casa y dejarla como estaba. Yo tenía 2 casas en mi terreno, en una vivía y la otra la arrendaba. Cuando yo pedí el subsidio tras el incendio, en todos lados me trataban de millonaria”. Su otra casa era una inversión arrendada, una forma de asegurar la vejez. Tras el incendio, perdió ambas. Once hermanos vivían en el sector; hoy, según cuenta, solo tres conservan su casa. El resto quedó sin nada.
En la misma villa, Karina Rojas escuchó por televisión las palabras de Aravena y las confrontó con lo que ve cada día al salir de su casa: “Yo y mi familia estamos en desacuerdo con lo que dijo. La verdad, si él viniera acá, se daría cuenta como cada uno de nosotros nos hemos levantado como hemos podido. Lo que él dice es completamente falso. Por ejemplo, mi papá que tiene 72 años, recibió una casa de emergencia y no quiere nada más. No tiene la energía ni el dinero para él construir su casa”. Karina habla de ahorros de pensión, préstamos, vecinos que vendieron lo poco que les quedaba para instalar techos, ventanas, tabiques. Amanda, en tanto, lleva una contabilidad mental del costo de la reconstrucción de su propia vivienda: “Yo he sacado todo de mi bolsillo. Gasté 2 millones en reparar las cámaras y tuberías del suelo. Mi hija con mi yerno trabajan para poder levantar nuevamente esta casa. Vendíamos distintas cosas que podían serviles a las personas y juntábamos montos pequeños.
En total llevamos unos 15 millones de pesos invertidos para tener la casa”. Mientras Aravena hacía la denuncia en el programa radial, la situación en Viña del Mar, Villa Alemana y Quilpué, explican los vecinos, era completamente distinta. En ninguno de estos relatos aparecen autos de alta gama repartiendo sobres ni reconstruyendo barrios completos en tres semanas. Los únicos autos de alta gama que recuerdan haber visto por esos cerros, dicen, no eran de narcos sino de artistas urbanos y una influencer.
Jordan 23 organizó una colecta con sus seguidores y se comprometió a donar 15 casas prefabricadas para familias damnificadas por los incendios en la Región de Valparaíso; Pailita llegó a Quilpué y Viña del Mar para ayudar en la remoción de escombros y entregar ayuda en terreno; Naya Fácil, en tanto, recaudó cerca de 30 millones de pesos en pocos días, llenó camiones con mercadería y volvió a la Quinta Región para seguir entregando donaciones. La sospecha instalada de la supuesta “narcorreconstrucción” no coincidía con lo que los habitantes de los cerros decían haber visto. Quedaba por saber qué mostraba la investigación formal. Avanzando en la investigación, el OS-7 de Carabineros tomó antecedentes del autor de la denuncia. Según relata el fiscal a cargo del caso, los funcionarios intentaron contactarlo en variadas ocasiones hasta que finalmente Alejandro Aravena accedió a declarar. En esa declaración, según explica el persecutor citando el expediente, se deja constancia de que “Aravena no tiene la información que él dijo.
Cuenta que se la da un socio que a su vez habría escuchado de otras personas, que llegaban autos de alta gama con cajas en cuadrillas de casas que a las pocas semanas ya tenían reconstruidas casas de varios pisos”. En paralelo, tras la polémica, Aravena difundió una carta y dio entrevistas en las que buscó matizar el alcance de sus dichos.
Ahí sostuvo que “no somos testigos especiales ni tenemos acceso a información privilegiada” y que sus palabras no se referían solo al sector afectado por el incendio, sino a su experiencia general en contextos vulnerables, donde advierte el riesgo de que el narcotráfico ocupe el lugar del Estado. “Esto no es exclusivo de Viña.
De hecho, la presencia de narcos en nuestros proyectos de vivienda se remonta a 2003 en Iquique, donde para poder iniciar las obras, nos vimos enfrentados a barricadas que los narcos habían levantado para evitar el desalojo (). En septiembre de 2021, en el marco de mi intervención en la Convención Constitucional, presenté el caso de un proyecto en San Fernando en el cual las trabajadoras sociales del Minvu fueron amedrentadas en sus propios hogares. Esa vez nos tuvimos que replegar”, explica el arquitecto en el documento.
Y agrega: “Los narcos son infinitamente hábiles en detectar estas vulnerabilidades y es importante entender su poder de penetración”. En consecuencia, el fiscal que lleva la causa explica que a la luz de la declaración, la causa podría ser archivada, sin embargo el proceso continúa y hasta el momento no hay evidencia alguna de que el narcotráfico haya financiado la reconstrucción de alguna casa o familia en Viña del Mar. “Sábado” intentó hablar con Aravena para su participación en este reportaje, pero no contestó llamados ni mensajes. Cuando el contenido de la investigación se comenta con las vecinas de Villa Independencia, la reacción no solo apunta al arquitecto, sino también al efecto que sus palabras tuvieron sobre el barrio. “Enterarme de lo que declaró Aravena me genera lo mismo que cuando nos dijeron que éramos millonarios por tener dos casas en una parcela y no poder acceder a la ayuda del Estado. Es una impotencia enorme. La verdad ni me salen las palabras”, dice María López. “Da pena y rabia porque acá es mi hija con mi yerno quienes trabajan a diario para levantar la casa. Nosotros perdimos seres queridos, animales y construcciones y que venga alguien a decir ese tipo de cosas y luego arrepentirse, da una rabia tremenda”, cuenta Amanda Guerra. “Está claro que él no vio eso. No nos pueden meter en ese saco porque después quedamos como que todos acá en la villa somos narcotraficantes”, agrega Karina Rojas. A casi dos años del incendio, la reconstrucción avanza a dos velocidades según quién la cuente.
Desde el Gobierno, la seremi Minvu de Valparaíso, Belén Paredes, entrega cifras en base a tres criterios: “Primero el de la nominación de subsidios, es decir, cuántas familias cuentan con un subsidio habitacional en las poblaciones consolidadas. Y en eso ya llevamos un 98% de avance, es decir, la mayoría de las familias cuentan con un subsidio habitacional.
Otro criterio que utilizamos de medición tiene que ver con que estas familias que tienen un subsidio tienen que tener una asistencia técnica, un apoyo, y en ese sentido llevamos un 94% de avance de familias que tienen el subsidio y que están con una asistencia técnica desarrollando su proyecto.
Y un tercer elemento o factor de medición tiene que ver con aquellas viviendas que están en ejecución terminadas o entregadas, y en aquel criterio tenemos un 45% de avance, cerca de 900 familias (más de mil al cierre de esta edición, según datos del Ministerio) que están en ejecución y 268 viviendas que están terminadas o entregadas”. Por otra parte, el diputado Celis comenta que el desempeño del Minvu y Serviu ha sido “paupérrimo y vergonzoso por todo lo que hemos sabido de fundaciones: nepotismo y criterios políticos para solucionar cuestiones técnicas. Así no es posible entender a un ministerio que en Chile siempre era uno de los más dinámicos, y cuyas políticas públicas estaban dentro de las de mejor desempeño en la ejecución. Hoy, por el contrario, tenemos un Ministerio de Vivienda dando excusas, descoordinado con el Serviu y con un ministro que se ha mantenido inexplicablemente en su cargo solo por cuestiones políticas. Todo ha sido inaceptable”. Desde la ONG Sobrevivientes del Megaincendio señalan que, de las 4.609 viviendas afectadas en Villa Independencia y sectores aledaños, hasta ahora solo 91 casas definitivas han sido entregadas. Según sus propios cálculos, esa cifra equivale a alrededor de un 3,3% de familias que ya cuentan con subsidio y a cerca de un 2% si se toma como base el total de viviendas dañadas. Un avance que, insisten, está muy lejos del porcentaje que reporta la Seremi.
Sin embargo, en ambos relatos aparece una certeza común: hasta ahora, no hay pruebas de que la reconstrucción de casas en Villa Independencia, Viña del Mar, Quilpué o Villa Alemana haya sido financiada por el narcotráfico. “Perdimos seres queridos, animales y construcciones y que venga alguien a decir ese tipo de cosas y luego arrepentirse, da una rabia tremenda”. Autor: ARREUGADNAMAAZELITNEG. Los incendios en la región del Biobío, reflotaron lo ocurrido hace dos años en el megaincendio de Viña del Mar, que culminó con 14.000 viviendas quemadas y 21.000 damnificados. Y cuya reconstrucción generó controversia, luego de que el arquitecto Alejandro Aravena, principal referente de la arquitectura social en Chile, aseguró haber visto cómo el narcotráfico financiaba la reconstrucción en los cerros. Fiscalía abrió una investigación de oficio, movilizó al OS-7 y ordenó diligencias formales. Pero en su declaración ante la policía, Aravena reconoció que no vio esos hechos directamente, sino que los supo por terceros. Mientras tanto, en Villa Independencia, los vecinos muestran cómo se han levantado a punta de bingos, deudas y trabajo propio. Este es un reportaje de la Escuela de Periodismo y Comunicación de la Universidad del Desarrollo que publicamos como fruto de una alianza con dicha escuela.
POR JOSÉ PABLO DELARZE Y ARTURO GALARCE “Perdimos seres queridos, animales y construcciones y que venga alguien a decir ese tipo de cosas y luego arrepentirse, da una rabia tremenda”. Amanda Guerra, presidenta de una organización de vecinos, costeó de su bolsillo la reconstrucción de su casa. A Desde la ONG Sobrevivientes del Megaincendio señalan que, de las 4.609 viviendas afectadas en Villa Independencia y sectores aledaños, hasta ahora solo 91 casas definitivas han sido entregadas.