COLUMNAS DE OPINIÓN: ¿Cobre alto, economía débil?
COLUMNAS DE OPINIÓN: ¿ Cobre alto, economía débil? El Banco Central informó que el Imacec de marzo de 2026 cayó un 0,1% respecto del mismo mes del año anterior. Un dato espantoso. Mientras el cobre cotiza cerca de los 6 dólares la libra -un precio de ensueño que debería estar impulsando un boom de actividad, inversión y recaudación-, la economía chilena sigue en deterioro. Producción de bienes en caída, servicios y comercio haciendo malabares para compensar. Esto no es mala suerte: es el resultado previsible de implementar el "otro modelo" que soñaban varios pensadores connotados.
Lo que nos vendieron a todo Chile era seductor, y muchos cayeron en la desgracia: más impuestos, más Estado, más gasto público, más "derechos sociales", más deuda y menos "neoliberalismo". En la práctica, significó mayor carga tributaria a las empresas, mayor rigidez laboral, alto desempleo, incertidumbre regulatoria constante, proliferación de trámites y un Estado que gasta más de lo que ingresa, pero produce menos resultados: pura deuda. El sector privado -el que realmente genera empleo productivo y exportafue tratado como un enemigo a domar, en vez de un motor a potenciar. El resultado es el mismo de siempre. La historia no miente y las cifras no perdonan: inversión privada contenida durante años, productividad estancada y crecimiento mediocre. Chile, que antes crecía al 4% o 5% con el cobre a precios normales, ahora lucha por superar el 2% incluso con el metal rojo en niveles récord. El "otro modelo" no creó un paraíso de equidad; creó un país más lento, más caro y dependiente del gasto fiscal, asfixiando a los ciudadanos y generando un déficit preocupante. Pragmatismo puro: cuando se tiene el viento de cola más favorable en commodities -con el cobre a 6 dólares-, la actividad no puede estar cayendo. Eso indica que los frenos internos son más poderosos que los imFelipe Oelckers, director de Ingeniería Comercial, Universidad Andrés Bello pulsores externos. El crowding out es real: más Estado ineficiente desplaza al privado eficiente. Más impuestos y regulaciones ahuyentan capital. La evidencia acumulada desde 2014 es contundente: reformas "progresistas" coinciden con la década de menor dinamismo desde el retorno a la democracia. No hay magia. El Estado chileno ya no es pequeño, pero sí menos eficiente en muchos rubros. Educación y salud muestran más gasto sin mejoras proporcionales en resultados. El sector privado sigue siendo el que paga las cuentas y crea riqueza real. Seguir expandiendo lo público sin exigir resultados medibles y sin liberar al privado es receta para un estancamiento crónico. Chile necesita volver a lo básico: reglas claras, impuestos competitivos, flexibilidad laboral, foco en productividad y un Estado austero y eficaz. El Imacec de marzo, con cobre a 6 dólares, no miente. Es la factura del experimento fallido. Lo que sí falta es apuntar a quienes fueron los ideólogos, no solo políticos, sino también económicos, que generaron e idealizaron este escenario..