"Todas íbamos a ser reinas"
"Todas íbamos a ser reinas" C iertos edificios me traen inevitablemente a la mente este verso de Gabriela Mistral. Hay construcciones que solo quisieron "ser reinas" y no entendieron el deber y el valor de ser parte y aporte a un entorno urbano. Lamentablemente, muchas metrópolis de hoy se han transformado en una competencia mal entendida de obras y arquitectos que buscan, mayormente, protagonismo. Edificaciones de toda índole, formas y materiales, individualistas y voluntariosas, que generan entornos agotadores donde nada luce ni suma. Muy por el contrario, una buena ciudad es sobre todo tejido neutro y respetuoso, no por eso aburrido, sin diseño ni valor. De hecho, el desafío de todo proyecto es doble: su calidad arquitectónica intrínseca debe ser, a la vez, un claro aporte al ámbito urbano, conformando y dinamizando avenidas, calles, plazas y parques.
Su morfología y posición con respecto a otros y al espacio público, sus programas (ojalá variados) y, sobre todo, sus usos en los primeros pisos (hacia la calle, en halls, patios y pasajes interiores) son parte fundamental del capital y del patrimonio de una urbe. Un conjunto donde el valor del total es infinitamente mayor al de la suma de las partes. Edificar para constituir ciudad requiere cuidado y talento. Una tarea ni tan evidente ni tan fácil como tristemente lo demuestran muchos nuevos barrios. Sin duda, un deber para los diseñadores, arquitectos del sector privado y público (definen la forma a través de instrumentos de planificación y normas), inversionistas e inmobiliarios. Un trabajo que entiende la medida, el equilibrio y la armonía, también la innovación y los desafíos actuales: tecnológicos, climáticos, constructivos y urbanos de edificaciones y espacios públicos. Una reflexión donde la arquitectura, como pregunta y crítica, responde y aporta desde el tiempo presente con respeto al pasado y con visión de futuro, para constituirse en el mejor escenario de la vida pública. Un todo que se construye de la graciosa agrupación de los delicados y conscientes aportes de muchos, donde la riqueza radica precisamente en eso y no en su ostentosa y egoísta particularidad. En definitiva, un entorno donde la ciudad es la verdadera reina. DESAFÍOS DE CIUDAD LUIS RODRIGO VALDÉS Muchas metrópolis de hoy se han transformado en una competencia mal entendida de obras y arquitectos que buscan, mayormente, protagonismo. Carolina Katz Arquitecta y académica UC "Todas íbamos a ser reinas".