Columnas de Opinión: Vivir la universidad
Columnas de Opinión: Vivir la universidad Iniciar la vida universitaria es un hito importante en la vida de muchos jóvenes. Este momento va más allá de la inscripción académica, representa el comienzo de un viaje hacia la independencia, donde asumen responsabilidades que antes recaían en sus padres. Este nuevo capítulo genera emociones diversas como expectativas, ansiedad e incertidumbre. Migrar a una nueva ciudad implica dejar atrás no solo el hogar, sino también a seres queridos que son parte de su vida cotidiana, esta transición puede ser abrumadora. Los estudiantes deben adaptarse a un entorno desconocido y gestionar su presupuesto, preparar su alimentación y mantener su espacio habitacional organizado. Estas tareas cotidianas, aunque aparentemente triviales, se convierten en retos significativos, y su superación enseña lecciones valiosas sobre autogestión. También es un desafío para los padres ver a sus hijos partir hacia esta nueva etapa. La separación trae sentimientos de melancolía, orgullo y preocupación. Para los padres, dejar ir, implica confiar en que han proporcionado las herramientas necesarias para que sus hijos naveguen en esta nueva realidad. La transformación del hogar se siente, pero la conexión emocional se mantiene. Mantener la cercanía, a pesar de la distancia, es esencial. Las videollamadas, redes sociales y visitas a casa se convierten en puentes que sostienen la relación. A través de estos canales, los padres siguen apoyando y orientando a sus hijos, mientras estos construyen su autonomía e identidad. El desafío de la cercanía emocional en medio de la distancia es crucial. Para el estudiante, contar con el respaldo de sus padres brinda seguridad en la incertidumbre. Para los padres, observar el crecimien to y enfrentamiento de desafíos de sus hijos, aunque sea desde lejos, se convierte en una fuente de orgullo. El inicio de la vida universitaria es un momento clave que puede moldear el futuro. Tanto jóvenes como familias deben adaptarse a nuevas realidades, celebrar logros, compartir dificultades y construir una relación basada en confianza y respeto. Los estudiantes, al avanzar en este camino, se forjan no solo académicamente, sino también como individuos capaces de enfrentar los retos de la vida. La resiliencia, la organización y la empatía se convierten en habilidades esenciales en este emocionante viaje hacia la vida adulta.. Opinión Paulina Spaudo, psicóloga Profesora asistente Facultad de Psicología y Humanidades USS