Autor: Por José Joaquín Brunner
Columnas de Opinión: Guion equivocado
Columnas de Opinión: Guion equivocado El discurso procrecimiento del nuevo gobierno se centra en una sola idea: aumentar la inversión a cambio de beneficios para el capital. Incluye recortes en impuestos corporativos, desregulación, incentivos sectoriales y estabilidad tributaria. Además, implica una marcada reducción del Estado social (la caja fiscal y el “Estado quebrado”) y una confianza casi ingenua en los mercados y en los empresarios como los principales actores económicos. E s l a v i s i ó n “ochentera” del Consenso de Washington, que resurge medio siglo después, cuando los debates sobre el crecimiento ya se han desplazado a otras áreas.
En las últimas décadas, el enfoque principal capital y precios se desplazó hacia un conjunto mucho más diverso: las capacidades humanas (Sen), las instituciones inclusivas (Acemoglu y Robinson), el capital social y la confianza (Putnam), la calidad de la educación y los aprendizajes (Angrist, Patrinos), la innovación endógena (Romer, Aghion), la cultura y los valores que s u s t e n t a n l a m o d e r n i z a c i ó n (Mokyr), la complejidad y diversificación productiva (Hausmann), y, no menos importante, un Estado de misiones, capaz de orientar y asumir riesgos (Mazzucato). Ninguna de estas corrientes niega la importancia de la inversión privada; sin embargo, todas coinciden en que, por sí sola, esa inversión no basta para impulsar un ciclo de crecimiento sostenido. Ni los mensajes presidenciales ni la estrategia de comunicación del Gobierno, que resulta confusa, abordan estos aspectos. En cambio, utilizan los instintos básicos del capital los “animal spirits” como si fueran suficientes para impulsar el crecimiento, en lugar de considerar la variedad de factores que las ciencias sociales identifican. La continua evolución de las fuerzas productivas en el capitalismo, que ni Marx pudo ignorar y que Schumpeter definió como un proceso de innovación mediante la destrucción creativa, conlleva un requerimiento adicional. Una “narrativa contagiosa”, según Flynn y Sastry (2024), esto es, una historia que resuena en empresas, hogares, escuelas, oficinas públicas y universidades, movilizando expectativas, decisiones y energías en una misma dirección. El dinero en sí mismo nunca transmite esa historia. Durante los años 1990, Chile experimentó una narrativa vibrante de crecimiento y cambio. En ese tiempo, se consolidaron valores como la democracia, el desarrollo equitativo, la justicia y la reparación, junto con la confianza, la modernización del Estado y las políticas sociales. Esta combinación de factores impulsó al país por más de una década. La narrativa actual que habla de espíritus animales reconfortados, incentivos fiscales, la sustitución de personas por sociedades anónimas y un futuro monetarizado es débil. No inspira porque le falta un horizonte compartido. Para crecer, es fundamental movilizar expectativas comunes, ampliar el acceso a oportunidades de vida, mejorar los servicios públicos y garantizar que las jóvenes y los jóvenes puedan seguir sus propias trayectorias vitales. Este no parece ser el ánimo predominante en las esferas gubernamentales. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog. Esta narrativa no inspira, porque le falta un horizonte compartido. Autor: Por José Joaquín Brunner. COLUMNADEOPINIÓN Esta narrativa no inspira, porque le falta un horizonte compartido.