Autor: Constanza González Mathiesen Docente investigadora Facultad de Arquitectura y Arte, Universidad del Desarrollo
Columnas de Opinión: Planificar, reconstruir y adaptar ciudades frente a incendios forestales
Columnas de Opinión: Planificar, reconstruir y adaptar ciudades frente a incendios forestales Esta semana que termina ha sido muy dura para la región, cargada de dolor y desolación por la destrucción provocada por los incendios. Después de la emergencia, se inicia un nuevo proceso de recuperación y reconstrucción en el que debiéramos preguntarnos cómo evitar que eventos como estos se repitan.
Los procesos de reconstrucción, aunque difíciles y desafiantes, son una oportunidad única de mejorar la calidad de vida de las personas y reducir el riesgo, ya que se alinean la atención pública y voluntad política con problemas estructurales que requieren transformaciones. La planificación, el diseño urbano y la arquitectura con enfoque en gestión del riesgo, sumados a intervenciones sociales críticas para la recuperación, constituyen la base para una reconstrucción más segura.
Para esto, primero es fundamental analizar el riesgo para definir dónde se puede reconstruir implementando medidas de mitigación y dónde la amenaza es extrema y no se debe reconstruir, teniendo presente el valor de las redes sociales de las familias y que lo ideales que se mantengan en su lugarde origen.
Del punto de vista de la mitigación, hay una serie de medidas que se pueden implementar para reducir la exposición a la amenaza de los incendios y aumentar su resistencia de las viviendas frente al fuego. También hay múltiples medidas que pueden contribuir a mejorar las actividades de respuesta tanto de los residentes como de los servicios de emergencia.
De hecho, en procesos de reconstrucción post incendios anteriores, como por ejemplo en Valparaíso 2014, Santa Olga 2017 y Castro 2021, se implementaron diversas medidas para la gestión del riesgo de los incendios forestales, como relocalización de viviendas, limpieza de quebradas, construcción de parques de mitigación, y mejora de vías de evacuación. No obstante, la evidencia muestra que estos procesos no se han traducido en asentamientos mas resilientes a largo plazo debido a medidas descoordinadas, a una mantención deficiente y a una densificación riesgosa por autoconstrucción. Por ello, no basta con incluir criterios aislados de reducción del riesgo en estos procesos; se requiere un enfoque integral que garantice la complementariedad de las medidas y su mantención en el tiempo. Como región y como país, contamos con los conocimientos y capacidades para reconstruir mejor las zonas afectadas por este incendio.
Sin embargo, el impulso inicial tras una emergencia suele debilitarse a medida que pasa el tiempo y diversas motivaciones de las partes interesadas inciden en los procesos de reconstrucción, ya sea para contribuir a materializar, interferir o incluso impedir los cambios necesarios. Lo que está por verse es si habrá voluntad política sostenida para realizar estos cambios y asumir los costos que puedan conllevar. Es de esperar que los organismos del Estado aprovechen esta oportunidad para mejorar, equilibrando la urgencia de reducir el déficit habitacional y reconstruir rápidamente con la importancia de hacerlo de manera segura. Las familias afectadas por el incendio merecen que su dolor no sea en vano y que se avance a sistemas que eviten la creación o perpetuación de riesgos de los incendios forestales. Autor: Constanza González Mathiesen Docente investigadora Facultad de Arquitectura y Arte, Universidad del Desarrollo. MIRADA urbana