Autor: Patricia Iturbe Bravo cronica@lidersanantonio.cl
La Torre de Orión: la casona que volvió a encender la cultura en El Quisco
La Torre de Orión: la casona que volvió a encender la cultura en El Quisco María Leal osa Fuentes (63), gestora cultural y exconR cejala de El Quisco, arribó a la comuna en 1991 para instalarse y trabajar el negocio familiar, el restaurant Caleta Miramar, administrado por el sindicato de pescadores de El Quisco, del que estuvo a cargo durante 23 años. Desde entonces, su vínculo con el litoral no solo fue laboral. Se involucró activamente en la vida social, política y cultural del territorio, siendo electa en dos períodos como concejala. Ese recorrido fue moldeando su convicción de que la cultura debía tener un espacio propio, abierto y permanente.
CASONA PATRIMONIAL El año 2019 marcó un punto de inflexión en la vida de Rosa María, ya que, junto a su compañero Jorge Olivares, buscaba una casa para instalar un "hostal café". Conocía hace años una propiedad en la calle Orión, cuyos dueños finalmente le ofrecieron el lugar. "A La Torre de Orión llegamos en 2019, por una suerte de sincronía", relata. En junio de ese año alcanzaron un acuerdo y comenzaron un intenso trabajo de restauración. La casa se encontraba en estado de abandono. La propiedad es una construcción de los años 40, obra del arquitecto Andrés Garafulic, autor de la Basílica de Lourdes en Quinta Normal y la Clínica Santa María, entre otras obras. Según cuenta Rosa María, esta casa sería la más significativa para el arquitecto, pues fue levantada para su propia familia. En lo alto de la torre dejó escrito "Para su solaz esparcimiento". El valor patrimonial no termina allí. Garafulic fue hermano mayor de Lily Garafulic, Premio Nacional de Escultura.
En el exterior, la Torre de Orión cuenta con una obra de la artista. "Si bien es de mucha importancia el patrimonio que constituye, creo que el alma se la hemos puesto nosotros", afirma Rosa María. CENTRO CULTURAL Cuando el proyecto del hostal-cafetería estaba listo para iniciar actividades, "justo vino el estallido social y posteriormente la pandemia, por lo que tuvimos que posponerlo", señala. Lo que nació como una iniciativa turística se transformó, poco a poco, en otra cosa. Coincidiendo con su elección como concejala, el espacio comenzó a abrirse a la comunidad. La Torre de Orión pasó a convertirse en un pequeño centro cultural. Allí se han realizado presentaciones de libros, paneles de conversación, reuniones comunitarias, sesiones de derechos humanos, enLA HISTORIA EL LÍDER cuentros de comités de vivienda, formación de agrupaciones sociales y cooperativas culturales. También talleres y clases de yoga, danza, artes marciales japonesas buyinkan y ajedrez.
La música, el teatro y la poesía han sido protagonistas permanentes. "Sentía que era una forma de retribuir a la comunidad la oportunidad que me había dado y feliz de poder hacerlo", explica, y agrega que durante el período en que integró el Concejo Municipal, destinó su ingreso como concejala íntegramente al sostenimiento del espacio. "La mejor forma de agradecer era ofreciendo cultura". EQUIPO Y COMUNIDAD La Torre no funciona en solitario. Rosa María destaca el trabajo de un equipo La Torre de Orión que ha dado forma al proyecto. Cynthia Lineros, Pablo Agua y Crespita en la música; Omar Fuccini en la escenografía; y su compañero Jorge Olivares, pilar fundamental en el proceso. El nombre del espacio surgió de manera natural.
Está emplazado en la calle Orión, pero para Rosa María también simboliza algo más: "Es una referencia para ubicarse y simboliza las estrellas vibrantes y brillantes que nos acompañan". Con el tiempo, la casona se ha convertido en un punto de encuentro. "La satisfacción que me queda es precisamente el habernos transformado en un referente de la cultura local, que la comunidad sienta pertenencia, identidad local", sostiene. "Hemos tenido momentos muy hermosos de conexión entre las personas, de profunda felicidad al escuchar música y leer poemas de los que habitamos el litoral", describe.. DESAFÍO No todo ha sido sencillo. "Lo más complejo es la sostenibilidad", reconoce. Financiar un espacio cultural independiente en una comuna costera implica desafíos permanentes. La venta de pequeños productos no alcanza, y muchas veces el proyecto se ha sostenido con recursos propios. "Me ha tocado emprender, a veces con éxito, otras no tanto, es difícil", admite. Sin embargo, el convencimiento ha sido más fuerte que las dificultades.
Actualmente, Rosa María siente que están "cumpliendo un ciclo en la torre, con todo lo que la vida implica". La frase no suena a cierre, sino a transformación. "Mi sueño es que esta casa patrimonial sea de todos, que se convierta en una biblioteca, una sala de ensayo, un lugar de talleres, de reuniones, un lugar de vida", proyecta.
Antes de cerrar la conversación, Rosa María menciona que La Torre de Orión presenta similitudes arquitectónicas con la iglesia de El Quisco, ubicada a una cuadra, justo al frente. "Tiene rasgos, estilo, materialidad muy similar, además sus campanarios están en línea. Algo que se debería investigar", plantea.
Mi sueño es que esta casa patrimonial sea de todos, que se convierta en una biblioteca, una sala de ensayo, un lugar de talleres, de reuniones, un lugar de vida", Rosa María Leal Autor: Patricia Iturbe Bravo cronica@lidersanantonio.cl. La gestora cultural y exconcejala Rosa María Leal transformó un inmueble patrimonial de los años 40 en un espacio abierto a la comunidad, que se consolidó como un referente cultural del litoral central.
Mi sueño es que esta casa patrimonial sea de todos, que se convierta en una biblioteca, una sala de ensayo, un lugar de talleres, de reuniones, un lugar de vida", Rosa María Leal LA CASONA ES UNA OBRA DEL ARQUITECTO ANDRÉS GARAFULIC. FUE CONSTRUIDA EN LOS AÑOS 40. ROSA MARÍA LEAL. DIVERSAS ACTIVIDADES SE REALIZAN EN LA TORRE DE ORIÓN.