Columnas de Opinión: Antofagasta
Columnas de Opinión: Antofagasta ntofagasta cumple oficialmente 147 años, tomando como fecha de A aniversario su incorporación al territorio nacional el 14 de febrero de 1879 cuando tropas chilenas desembarcaron en la ciudad, iniciándose así la Guerra del Pacífico que confronto a Chile con Bolivia y Perú.
Cumple "oficialmente" 147 años porque el poblamiento de la ciudad se inició antes, en 1866, cuando Juan López (el "Chango López"), chileno oriundo de Copiapó, se asentó en esta tierra en la caleta inicialmente llamada Peña Blanca (actualmente denominada La Chimba) en su búsqueda de riquezas minerales. Posteriormente, en octubre de 1868, las autoridades bolivianas que administraban la ciudad levantan un acta en la cual se establece su fundación. Lo anterior es, supuestamente, por la mayoría sabido. Lo que no se conoce mucho es el origen del topónimo "Antofagasta", sobre lo cual, hasta el día de hoy, no hay consenso. Una teoría postula que la palabra "Antofagasta" viene del cacán, que era la lengua diaguita, pueblo que habitaba el noroeste argentino y el norte chico chileno.
De aquel dialecto vendría la conjunción de "anto" (o "hattum") que significa "grande"; "faya" (o "haya") que significa "salar", y "gasta" (o "kasta") que significa "pueblo". "Antofayagasta": "Pueblo del salar grande". Otra teoría postula que la palabra viene de la deformación lingüística de "Antapakay", palabra del dialecto quechua.
De este dialecto tenemos "anta", que significa "coLinterna de Papel Rafael Ramos Psijas, profesor, magíster en educación. bre", y "pakay", que corresponde a "esconder"; por consiguiente, este término quechua significaría “Escondrijo de cobre". Otra postura teórica asigna el nombre a "Antofagasti" ("Puerta del sol") con que los changos, milenarios habitantes de la costa del norte chileno y sur del Perú, supuestamente denominaban a nuestro hermoso monumento natural La Portada.
Por último, está la versión de que la ciudad obtuvo su denominación por parte del presidente boliviano Mariano Melgarejo, quien, en 1870, la nombró así en honor a una estancia que poseía en Antofagasta de la Sierra, localidad del noroeste argentino.
Sea cual sea el origen del nombre de nuestra ciudad, es un deber para sus habitantes quererla y cuidarla, independiente de si se nació en ella o si se llegó a vivir aquí desde otras latitudes.
Y para consolidar un fuerte amor y arraigo por Antofagasta, para las nuevas generaciones de niños y jóvenes debiera existir en las escuelas una política educativa local declarada y permanenteque enseñe su historia, su geografia (regional) y su potencial económico, social y cultural.
De esta manera se podrán apreciar cambios positivos en actitudes tan básicas -pero en muchos casos ausentescomo su aseo, su cuidado y su presentación visual, y también en el fortalecimiento de aspectos incorpóreos como su cultura, sus tradiciones y la buena convivencia entre todos sus habitantes. 03. CEDIDA