Autor: P. Luis Alarcón Escárate Párroco La Merced Vicario Episcopal Curicó y Pastoral Social Capellán CFTAP Santo Tomás Curicó
COLUMNAS DE OPINIÓN: «Éste es mi Hijo muy querido»
COLUMNAS DE OPINIÓN: «Éste es mi Hijo muy querido» Jesús tomó a Pedro, Santiago ya su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transtiguró transtiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: «Señor, iQué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo». escúchenlo». Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocéndolos, tocéndolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo». Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
Mientras bajaban del monta, Jesús les ordenó: ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entra los muertos» (Mateo (Mateo 17,1-9). Continuamos con ta segunda semana de cuaresma, seguramente muchos se han dispuesto a realizar sus diversas devociones tradicionales, como recordamos la semana anterior para sacarle buen provecho a este tiempo que nos propone la liturgia y en la cual saldremos tortalecidos por el encuentro personal con el Señor que nos animará y nos alimentará con su palabra para realizar nuestra vida con un sentido mucho más claro acerca de la vocación personal y de las tareas que surgirán surgirán como invitaciones desde la rettesión y el ayuno que se ha vivido a conciencia. En cieno modo es lograr reencontrarse con su rostro verdadero. Para Jesús la transfiguración es un momento en el cual se transparenta la verdad de quién es. En el monte, lugar que representa la grandeza de Dios se produce un encuentro formidable formidable con los más queridos personajes de la historia de Israel: el libertador Moisés y el Profeta Elías. Cada uno de ellos ha significado la conquista de la verdadera identidad de Pueblo de Dios.
Uno lo ha sacado de la esclavitud y lo ha alineado ante la Ley que dictada por el mismo Señor lo distingue de todos los demás y el profeta le invita siempre a mirarse en su corazón para que la pureza del cariño que Dios le tiene a su pueblo no sea únicamente una apariencia sino algo que se vive en el corazón de cada uno de tos habitantes de taí manera que logren irradiar siempre la claridad de su rostro.
Jesús nos muestra su rostro transfigurado, es un rostro que hace sentir la novedad de aquello que se había perdido por la dureza del corazón de los hombres (de los maestros de la ley y tariseos) que únicamente se han quedado en lo externo y eso les quita empatia, solidaridad, justicia, cariño. El rostro transfigurado de Jesús nos viene a devolver la esperanza en el Dios de Israel, porque nos anuncia su verdad, el verdadero motivo de su cercanía a los hombres y mujeres del mundo. La palabra y la ley del Señor, el profeta y el libertador, nos hacen cercana la voluntad de Yahveh, el sueño que Dios tiene para nosotros como padre que nos ama. Que seamos siempre más hermanos entre nosotros. Que tengamos caridad en toda ocasión, en vez de otendemos y pelear. La transfiguración es la invitación a que podamos encontrarnos con nuestra verdad y vocación personal para que luego la vivamos con pasión amorosa. He ahí un ayuno de lodo lo que nos hace temerosos, de lo que nos encierra y nos impide el compromiso verdadero. Segundo domingo de Cuaresma :1 R Luis Alarcón Escárate Párroco San José-La Merced Vicario Episcopal Curicó y Pastoral Social Capellán CFT-IP Santo Tomás Curicó.