Experimentar el océano con los sentidos: proyecto transforma datos en sonido y emoción
Experimentar el océano con los sentidos: proyecto transforma datos en sonido y emoción La idea es que, a través de los sentidos, esa experiencia deje de ser abstracta y las personas se apropien de ella". Eso significa que variables como la temperatura o el oxígeno se transforman en sonidos, ritmos, colores y movimientos. Y el público puede intervenirlos. Girar una perilla, modificar un valor y percibir cómo cambia el sistema. Esa intervención no siempre es cómoda. "Puedes generar cambios que incluso provoquen cierto malestar. Y eso es intencional, porque refleja lo que está ocurriendo en el océano", explica Gutiérrez. La apuesta es que esa reacción, más emocional que racional, abra una puerta a la comprensión. Desde el lado artístico, el desafío ha sido evitar que la tecnología eclipse el contenido. "No queríamos hacer algo solo impresionante. La idea es generar una experiencia más bien poética y reflexiva, que deje preguntas", explica Cristóbal Parra, artista de LabCrimen.
El proyecto ya ha tenido presentaciones en Punta Arenas y contempla actividades en Coyhaique antes de su instalación definitiva en caleta Tortel, reforzando una apuesta que nace desde regiones y dialoga con sus comunidades. ¿Qué debería llevarse alguien después de recorrer Corriente Sonora? Parra cree que curiosidad y duda. "Que se pregunten qué está pasando, por qué suena así, qué significa. Esa inquietud es parte central de la experiencia", dice.
En ese cruce entre ciencia, arte y tecnología, el proyecto abre también una pregunta más amplia: ¿ cómo comunicar conocimiento en un contexto donde los datos abundan, pero no siempre conectan? Para Camila Fernández, este tipo de iniciativas es apenas el comienzo: "Es la punta del iceberg. Esto se puede aplicar a cualquier tipo de datos. Las posibilidades son infinitas". Un zumbido grave se expande por la sala mientras una nube de partículas luminosas comienza a agitarse en la pantalla. Al mover una perilla, el color cambia a rojo intenso, el sonido se vuelve más agudo y el ritmo se acelera hasta volverse incómodo. No es un efecto al azar, es el océano cambiando frente a los ojos --y oídos-de quien observa. Esa es la experiencia que propone Corriente Sonora, una instalación que convierte datos oceanográficos en sonido e imagen en tiempo real.
El proyecto es impulsado por el Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Coastal de la U. de Concepción, en colaboración con el Laboratorio Crítico de la Imagen (LabCrimen). Su punto de partida es una paradoja: nunca hemos tenido tantos datos sobre el océano, pero sigue siendo lejano para la mayoría. "Chile debería estar hiperconectado con su océano, pero lo vemos como algo hostil, misterioso, lejano", explica la oceanógrafa Camila Fernández, directora de COPAS Coastal. A esa desconexión cultural se suma la dificultad de comunicar procesos difíciles de ver: "Es complejo transmitir lo que significa que el océano absorba gran parte del calor o del CO 2 del planeta.
Son escalas que cuesta dimensionar, y más aún cuando hablamos de procesos microscópicos que sostienen la vida". Frente a ese desafío, el proyecto Corriente Sonora propone una ruta distinta: traducir esos datos en una experiencia que se pueda ver, escuchar y, sobre todo, sentir.
La idea, cuenta Marcelo Gutiérrez, investigador de COPAS Coastal y director del proyecto, surgió de una inquietud personal que terminó encontrando eco en otros: "Nosotros vemos los números, hacemos gráficos, pero esa emoción de descubrir algo nuevo no es fácil de transmitir.
Experimentar el océano con los sentidos: proyecto transforma datos en sonido y emoción ESTARÁ EN CALETA TORTEL La instalación, que se implementará en el Laboratorio de Oceanografía Costera de Caleta Tortel, se organiza en distintos espacios que abordan desde las dinámicas físicas del océano hasta sus componentes biológicos y los efectos del cambio climático. IGNACIA ULLOA Una instalación de COPAS Coastal y LabCrimen convierte información marina en una experiencia interactiva que acerca la ciencia a comunidades del sur. GABRIELA ACEITÓN Marcelo Gutiérrez, director del proyecto, imagina futuras versiones con datos en tiempo real o incluso integradas en experiencias de turismo científico..