Autor: ARIEL DIÉGUEZ
Biólogo molecular se tatuó la proteína que le valió el Premio Nobel
Biólogo molecular se tatuó la proteína que le valió el Premio Nobel rdem Patapoutian se saca su Centro Cultural Ceina y la deja sobre la mesa que tiene enfrente. No es por el calor, que sí lo hay.
Luego se sube la manga derecha de su camisa a cuadros y muestra una sinuosa figura, algo así como enroscados cables de teléfonos fijos, que abarca desde el bíceps al antebrazo. "Me encanta esta proteína, me encanta la estructura, y pensé que, si te encanta mucho algo, tienes que tener un tatuaje de ello en tu cuerpo. Eso es lo que hice hace un año", explica. Es la proteína Piezo2, que él descubrió y que le valió el Premio Nobel de Medicina 2021. El tatuaje no es sólo una choreza. O, mejor dicho, tiene una choreza adicional.
Está ubicado de tal manera que al doblar el codo la proteína se contrae o se abre, tal como ocurre en el organismo humano, para transformar los estímulos externos como presión o temperatura en impulsos eléctricos internos que el cerebro interpreta como suave, áspero, frío, A chaqueta en el escenario del caliente. La gente que asiste al Congreso Futuro se ríe y lo aplaude, porque nota la fascinación de este biólogo molecular por su trabajo. "Gracias por apreciarlo", dice. Desenrolla su camisa y vuelve a ponerse la chaqueta. El misterio El tacto es el sentido más misterioso. Involucra procesos térmicos, mecánicos y químicos, todo a la vez. No sólo eso. También controla la propiocepción, que se ha llamado el sexto sentido. "La mayoría de la gente no LUN MAURICIO QUEZADA lo sabe, pero es muy importante para la coordinación, para caminar", cuenta. Es la propiedad que le permite a un ser humano saber dónde están las partes de su cuerpo sin necesidad de verlas. Un pianista puede tocar sin ver las teclas, un equilibrista puede avanzar por un cable sin verlo. Una persona con las Piezo2 alteradas, en cambio, no puede caminar con los ojos vendados. Es más, las Piezo2 están relacionadas con funciones como respirar o incluso la digestión. En ambas se producen cambios de presión mecánica que estas proteínas transforman en impulsos eléctricos que el cerebro interpretará como saciedad o ahogo, por ejemplo.
Patapoutian entonces se hace una pregunta crucial: "¿ Cuántos sentidos realmente tenemos?". En el estudio de esta molécula -afirmópodría estar la clave para curar el dolor crónico o incluso la alteración de las personas que no sufren dolor. Su trabajo escudriña los secretos del tacto y se pregunta "¿ cuántos sentidos realmente tenemos?". Autor: ARIEL DIÉGUEZ. Ardem Patapoutian acaparó los aplausos en el Congreso Futuro Su trabajo escudriña los secretos del tacto y se pregunta "¿ cuántos sentidos realmente tenemos?". Patapoutian descubrió la proteína Piezo2. Ganó el Premio Nobel de Medicina 2021.