Autor: Rodrigo Casanueva U. Andrés Bello
Cartas: Salud mental
Cartas: Salud mental. En Chile solemos hablar de salud mental como si fuera, ante todo, un asunto individual: de resiliencia, autocuidado o terapia. Sin embargo, esta mirada deja fuera un punto fundamental: una parte importante del sufrimiento síquico tiene raíces sociales profundas. La precariedad laboral, la inseguridad económica, la inestabilidad de los ingresos y la imposibilidad de proyectar un futuro no son anomalías personales, sino condiciones estructurales que afectan la vida cotidiana de millones de personas.
Cuando alguien duerme mal porque no sabe si podrá pagar el arriendo, cuando la ansiedad se instala por el miedo constante a perder el trabajo o cuando el agotamiento se vuelve parte de la rutina, lo que falla no es solo el equilibrio emocional del individuo. También fallan las condiciones que organizan su vida. Medicalizar ese sufrimiento sin intervenir sobre sus causas equivale a tratar los síntomas y normalizar el daño.
Vivir con seguridad económica, vínculos estables, acceso a servicios y una posibilidad real de futuro no debiera entenderse como un privilegio, sino como una condición mínima que el Estado, junto con otras instituciones sociales, debe contribuir a garantizar. Autor: Rodrigo Casanueva U. Andrés Bello.